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Como las galetas chinas, pero

Como las galetas chinas, pero

Raúl y Marina Montaño han logrado su sueño en Arizona de tener su propia fábrica de "galletas de dichos mexicanos".

¿Por qué no?

DOUGLAS, Arizona.- Hay un dicho mexicano que dice: "el que persevera alcanza" y gracias a su tenacidad Raúl y Marina Montaño han logrado su sueño de tener su propia fábrica de "galletas de dichos mexicanos".La idea la tuvo Raúl en marzo de 2007 después de comer en un restaurante de comida china y recibir la tradicional galleta de la suerte.

"Cuando la vi, me dije ¿por qué no hacer una galleta similar pero con dichos mexicanos?", dijo Montaño en entrevista con Efe.

Al principio muchos de sus amigos calificaron la idea de "una locura", pero decidido y con el apoyo de su esposa, Montaño la hizo realidad hace poco más de cuatro meses cuando después de muchos esfuerzos tuvo en sus manos la primera galleta.

Cada galleta o pan dulce tiene dentro un papelito con un dicho mexicano o refrán que no son más que frases populares que forman parte de la vida cotidiana de los mexicanos y que tratan de dar un consejo o una lección de vida.

Dichos como "El rico come cuando quiere, y el pobre cuando puede", "Terco como una mula", "Lo que se aprende en la cuna, siempre dura" o " No hay rosa sin espina" son sólo algunas de las más de 100 diferentes frases, en inglés por un lado y en español por el otro que se pueden encontrar dentro de las galletas.

Cada galleta tiene forma de taco o de una empanada, con un fuerte olor y sabor a canela, por lo que mucha gente la compara con el sabor de "un churro", otro popular antojito mexicano.

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"Tuve que viajar a Boston para comprar la maquinaria para hacer las galletas y en Florida se fabrican los papelitos con cada dicho, con tinta comestible", dijo Montaño, quien no se considera un hombre de muchos "dichos", ya que reconoce no tener muy buena memoria para recordarlos.

"Al principio escribíamos los dichos que la familia se sabía, los que algunos amigos nos decían, pero ahora es muy divertido ya que cuando llevamos las galletas a los restaurantes nos entregan papelitos que nos dejan los mismos clientes con sus propios dichos para que los incorporemos a las galletas", agregó.

Pedidos hasta en California

Actualmente, las galletas se distribuyen en restaurantes del sur de Arizona, en la ciudad de Douglas, y Tucson, y tienen pedidos en otros estados como California.

"Cuando ya tenía el negocio funcionando me enteré que hace como 10 años, otra persona ya había tenido esta misma idea, pero parece que no le funcionó muy bien, por lo que me espanté un poco", dijo el hombre de negocios.

Con la ayuda de un abogado, Montaño registró su negocio y con el apoyo incondicional de su esposa inició esta aventura empresarial.

Como un hombre de "mil ideas" se define Montaño, quien es dueño también de una gasolinera y una taquería en la ciudad fronteriza de Douglas, en Arizona.

Por su parte Marina Montaño, quien tiene un licenciatura del Colegio Cochise, tuvo que dejar su trabajo restaurando y retocando viejas fotografías para dedicarse a tiempo completo a la fábrica de galletas, la cual está ubicada, por pura coincidencia, dentro de un local que antes era un restaurante chino.

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El negocio actualmente cuenta con 14 empleados de medio y tiempo completo los cuales operan la maquinaria y llevan a cabo todo el proceso desde colocar la masa, supervisar la calidad de la galleta y sellar cada paquete.

Cada una de las dos máquinas que tienen produce un promedio de 1,500 galletas por hora y la fábrica opera cuatro días a la semana.

Las galletas son compradas principalmente por restaurantes que las regalan a sus clientes como una cortesía.

Pero la pareja espera que su producto pronto se puedan encontrar en eventos especiales y convenciones no solamente en Arizona sino por todo el país.

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