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Colombiana que desató escándalo del Servicio Secreto contó su lado de la historia

Colombiana que desató escándalo del Servicio Secreto contó su lado de la historia

La colombiana que desencadenó el escándalo sexual del Servicio Secreto de EU contó qué pasó en Cartagena.

Los agentes de Obama “son unos bobos”, declaró la prostituta de Cartagena

Teme represalias

Colombia - Dania Suárez, la dama de compañía colombiana que desencadenó el escándalo sexual del Servicio Secreto en Cartagena, contó su lado de la historia en una entrevista exclusiva a W Radio de Colombia.

Suárez aclaró que no sabía que ese hombre pertenecía al Servicio Secreto de Estados Unidos y que de haberlo sabido no habría llamado a la policía luego de que el agente se negara a pagarle por sus servicios, unos $800.

"Nunca supe que eran agentes, si yo me hubiese enterado que eran eso no hubiera llamado a la policía local", dijo Dania. "Temo de las represalias que puedan tomar (los agentes)". 

También señaló que el agente fue grosero con ella al decirle "lárgate, perra, que no te voy a pagar", cuando la recepción llamó a las 6.30 am para pedirle que saliera del hotel. 

Sostuvo que los agentes actuaron indiferentes cuando ella les dijo que llamaría a la policía para que le pagaran su dinero. Un policía acudió y cuando se llamó a más policías, los agentes pidieron que no lo hicieran.

"Si hubiera sido terrorista, claro que hubiese podido aprovechar, son unos bobos esos agentes", señaló Suárez.

Dania se enteró de la identidad de los hombres tres días después. Mientras el escándalo salió a la luz pública, Dania estaba en Abu Dhabi, en Emiratos Árabes, con un amigo.

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Su vida dio un giro

La dama de compañía señaló que este episodio afectó por completo su vida. Antes solía mantener un perfil bajo. Como resultado del escándalo su imagen se vio dañada no sólo en su vecindario, sino en todo el país e incluso a nivel mundial. Sus vecinos y amigos no sabían de su "otra vida" y ella no quería que se enteraran. Se mostró molesta de que los medios publicaran su nombre y fotos.

Esta actividad le permitía vivir en un buen vecindario de Colombia, donde residen alcaldes y gobernadores. También le permitía tener dinero suficiente para darle a su hijo una buena vida, comprarle la mejor ropa y pagarle estudios en un buen colegio. Tras el escándalo, abandonó su vida como dama de compañía.

Dispuesta a revelar secretos

En la entrevista, la dama de compañía también señaló que contaría su historia y posaría desnuda si le hicieran una buena oferta. 

Reveló que existen detalles secretos ocurridos entre la 1.30 y las 6 de la madrugada de aquel día que pasó con el agente, pero que sólo los contaría si le pagaran una fuerte suma de dinero.

Suárez expresó su deseo de emplear ese dinero para buscar un lugar donde pueda vivir tranquila y segura, comprar una casa, montar un negocio y asegurar su vida y la de su familia, entre la que se cuenta su madre, su hijo, sus hermanos y su perro.

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La entrevista

La siguiente es una transcripción de una parte de la entrevista que Suárez dijo a W Radio, donde explca qué ocurrió noches antes de que se conociera el escándalo del Servicio Secreto estadounidense que custodió al Presidente Barack Obama durante la VI Cumbre de Las Américas celebrada en Cartagena, Colombia.

“… En ese bar, que es un bar normal, pues ahí estaba mi amiga. Y se acercó se acercó el hombre y dijo (preguntó) qué queríamos tomar. Vodka, que quería tomar vodka, pues, y tomamos la primera botella de vodka, la segunda botella de vodka. Uno de los hombres se acerca a mí y me dice a mí que le parezco muy atrativa, muy bonita y que, pues, ahá que si yo quería salir con él”.

“Yo le digo: bueno, sí mi vida. Yo salgo contigo, pero yo quiero que me des un regalito. No le dije, así pues, estrictamente cuánto era. Bailamos, tomamos y a la hora cuando él se queria ir, yo le dije, pues: ‘Bueno amor me tenés que dar $800. Ese es 

el regalito que yo quiero para irme”.

“El me dijo: ‘ah, okay baby. Vámonos, vámonos para el hotel”.

“Yo le pregunté en que hotel estás hsperado y el me dijo: En el hotel Caribe. Y pues cuando esábamos en el hotel, pasamos la noche. Ella (una amiga) se fue con su amigo yo me fui con mi amigo. Y pues, ajá, cuando a las seis y media de la mañana me llama la recepcionista del hotel que ya es la hora de salida. Yo le dije: ‘ay qué pena, ya yo ya voy a salir’”.

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“Pues cuando me dicen que me tengo que ir, pues yo le digo a él que se levante y que por favor me de el regalito que yo le pedí. El me dice que no. Él me deice ‘let go bitch’ lárgate perra, que no te voy a pagar”.

“Sacó de su billetera unos 50 mil pesos para mi taxi. Yo me quedé afligida, no sé, me quedé en chock en ese momento cuando él me salió con eso. Y yo le dije, bueno, ok me voy. Y Salí a la habitación de enfrente, donde estaba su amigo y le toqué la puerta. Y le dije que su amigo lo único que me había dado eran 50 mil pesos. Y el amigo también era consciente del regalito que yo le había pedido”.

“Yo le dije que me diera mi dinero por favor, que necesitaba irme. La otra niña que estaba ahí con él me decía: ‘Ay no, no le prestes atención a eso. Vamonos. Asi no hay problema, que no se qué, que no sé cuánto´’. Yo le dije: ‘pues no si hay problema porque tú sabes, si hubiera venido por gusto es totalmente diferente, si hubiera venido por gusto acá, ¿ya me entiende?

Esto es un negocio, dice el locutor de W Radio.

“Esto es un negocio. Así suene feo, pues si.

¿Y que pasó?

“Cuando pasa eso, pues llegó donde su amigo. Le dijo que me diera el dinero. Me dijo que no. Prácticamente le rogué desde las 06:30  hasta las 10:00 de la mañana para que me diera el dinero. Yo no me queria ir a mi casa sin mi dinero. Me sentía frustrada”.

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Sólo quedaban los tres. El, la compañera suya y usted.

“Si. El otro hombre estaba encerrado en su habitación y no quería salir por más que le toqué. No forme escándalo. Porque es totalmente mentira, no formamos escándalo en el pasillo ni gritamos ni nada. Fue todo algo muy reservado”.

“Cando pasa eso ya son las 09:30 y digo: ‘pues ya me voy a ir, yo no voy a perder mi tiempo acá con estos hombres’. Y salgo al corredor del pasillo del edificio y estaba un policia local. Y yo le dije a él: ‘Necesito contarte algo, pero no sé cómo decírtelo porque me da vergüenza, yo no estoy acostumbrada a estas cosas’”.

“Y el me dice: ‘pues cuéntame pues para eso estoy yo’. ¿Si me entiendes? ¿Necesitas algo o te pasó algo? Cuéntame’. ¿Por qué él lo hace? Pues me imagino que él sí sabía que ellos eran agentes. De pronto dirá, pues, qué le pasó a ellos allá adentro y es la responsabilidad de él, porque él estaba cuidando el pasillo”.

“Él me dice: ‘vamos y veremos a ver qué pasó’. Cuando llegamos a la habitación de todo esto, le toca la puerta al policía. Él no abre. Pero por debajo de la puerta se veía que él estaba ahí parado, no quería abrir. ¿Ya? O sea, él tenía el consentimiento de que estaba el policía ahí y de lo que él era y no le importó nada. Porque si a él le hubiese importado y no hubiese querido dar problema, pues me hubiese dado el dinero y no hubiese pasado nada. Pero no, no pasó así”.

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“Como no se podían entender, yo le dije pues: ‘llámate un policía que hable inglés porque yo quiero mi plata. Y ahora ya te llamé a ti, ahora más problema, te diste cuenta, se dieron cuenta los otros. Iban saliendo los compañeros de ellos. Yo dije: Con más razón me voy a ir con mi plata. Porque ahora todo el mundo se ha dado cuenta de esto y no me voy a ir a mi casa sin mi dinero. ¿Me entiendes?”

“Llegaron como dos agentes mas y se pararon en la puerta y, pues estaban preguntando a mi qué pasaba. Y yo les dije, por más que traté de decirles que iba a llamar a más policías para que me resolvieran el problema, a ellos no les importó. Lo unico que me decían era ‘please, please, no police, no police’, que no llamara a la policia. Yo les dije, pues en mi español, yo les dije: ‘pero si ustedes no tienen conmigo consideración, ¿por qué yo iba a tener consideración con ustedes para no llamar a la policía?’” Y en ese momento me sentía fuerte y les dije a ellos que la policía me iba a apoyar a mí sin saberlo, ¿ya? Porque la policía igual prácticamente me apoyó a mi ahí”.

“El no salió nunca de la habitación, y entre los dos policías locales recogieron 250 dolares”.

¿Entre los otros dos agentes?

"Entre todos. Yo dije si no tienen para darme 250 dólares, menos tienen 800 dólares. Yo dije: ‘estoy perdiendo mi tiempo acá. Me voy a ir’. Y si, cogí los 250 dólares entre los tres agentes y me fui para mi casa. Después fue a los dos dias que revienta el 

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pum. No se por qué, porque la verdad no sabía que ellos eran agentes ni nada. Y ya”.

¿Nunca le causó curiosidad saber quién era el gringo con el que usted estaba acostada?

“Claro que sí, me causó curiosidad. Obvio”.

¿Pero qué, tenía pistola, gafas?

"No, pero sí cuando estaba en la habitacion vi un uniforme. No le vi trajes negros ni nada como los que presentan ahí. Como un uniforme café militar. Es lo único que vi".

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