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Chelsea, el as en la manga de Hillary

Chelsea, el as en la manga de Hillary

La hija de Bill y Hillary Clinton ha asumido un crucial papel para captar votos entre los jóvenes, un área donde domina Obama.

Chelsea, de 28 años, estuvo de campaña estos últimos días en

Puerto Rico, donde el partido demócrata celebrará sus primarias el

próximo día 1, para participar en una serie de mítines en nombre de

su madre.

Desde que se incorporó a la campaña, el año pasado, asistió a

centenares de reuniones por todo el país, sobre todo en campus

universitarios, en representación de la senadora por Nueva York, a

la que siempre se refiere como "mi mamá".

Chelsea ayudó a su madre a arañar votos entre los jóvenes,

en una carrera por la candidatura demócrata a la presidencia en la

que Hillary se encuentra, cuando sólo faltan por celebrarse cinco

primarias, por detrás de su rival en número de votos y delegados,

así como en recaudación de fondos.

No es la primera ocasión en la que un vástago de un aspirante

presidencial participa en la campaña de su padre o su madre. Hace

cuatro años, Jenna, la hija del presidente George W. Bush, ya

intervino en algunas ocasiones en favor de su progenitor.

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En 2000, Karenna Gore, entonces de 27 años, fue una de las

principales asesoras de su padre, Al Gore.

Incluso durante esta campaña, Obama compareció en varias

ocasiones con sus hijas, de seis y nueve años, mientras que la hija

del candidato republicano John McCain, Meghan, mantiene un blog

sobre la vida dentro de la campaña.

Pero Chelsea es la única que habla con la experiencia de haber

pasado ya por la Casa Blanca.

No

queda tan distante el tiempo en que era apenas una niña de doce años

de cabello rizado y tímida sonrisa, recién llegada a una Casa Blanca

donde pasaría los siguientes ocho años de su vida.

Un público estadounidense fascinado ha visto crecer a la que en

su día se convirtió en uno de los auténticos pilares del matrimonio

de sus padres en los momentos más duros del "escándalo Lewinsky", la

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relación de Bill Clinton con una becaria de la Casa Blanca.

El "gancho" de Chelsea quedó de relieve en el último debate entre

su madre y su rival por la candidatura demócrata, Barack Obama,

cuando las cámaras de la cadena ABC, que lo televisaba, la enfocaron

una y otra vez entre el público, algo que fue muy criticado por la

prensa al día siguiente.

Pero si la campaña de Hillary no ha dudado en contar con Chelsea,

también ha sido enormemente protectora de la joven.

Cuando el periodista de la cadena NBC David Shuster acusó a la

campaña de "explotar" (usando una palabra de connotaciones sexuales)

a Chelsea, Hillary montó en cólera. El reportero se vio obligado a

disculparse y fue apartado de sus funciones durante una temporada.

Según explicó el miércoles la aspirante demócrata a la

presidencia, el que su hija la represente en la campaña "es una de

las experiencias más increíblemente gratificantes de mi vida, como

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madre y como persona".

Su hija, continuó, "hace todo esto porque cree que yo seré una

buena presidenta, pero también porque le preocupa mucho el futuro de

nuestro país. Ella se crió en la Casa Blanca, y sabe la diferencia

que marca un presidente".

"Lo hace porque es mi hija, pero también porque, como ella misma

dice, es una muchacha estadounidense que se preocupa por el futuro

del país", subrayó.

No tanto, sin embargo, como para plantearse una carrera en la

política siguiendo la estela de sus padres.

Durante una comparecencia en la Universidad Butler de Indiana, a

preguntas de un estudiante sobre el "escándalo Lewinsky", replicó

que "francamente, no es asunto tuyo".

Desde entonces, cuando la cuestión se ha vuelto a plantear, ha

moderado su respuesta pero el fondo ha sido el mismo: no le hace

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mucha gracia tratar sobre su vida privada.

"Tengo una vida privada en Nueva York. Un perro, un trabajo y un

novio, y me gustaría volver con ellos en algún momento", ha

afirmado.

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