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Campaña contra cruce de indocu

Campaña contra cruce de indocu

Las muertes de inmigrantes salvadoreños se han duplicado en la frontera de Arizona este año, según fuentes oficiales.

Preocupación

TUCSON, Arizona - Las muertes de inmigrantes salvadoreños se han duplicado en la frontera de Arizona este año, por lo que el Gobierno del país centroamericano intensifica una campaña para informar del peligro que corren los indocumentados.Desde enero han fallecido diez inmigrantes salvadoreños, de cuales seis eran hombres y cuatro mujeres, informó a Efe José Joaquín Chacón, cónsul general de El Salvador en Arizona.

Esta cifra representa un incremento de más del 50 por ciento si se compara con los cuatro decesos registrados en 2007.

De las muertes de este año, siete ocurrieron durante un aparatoso accidente automovilístico a principios del mes pasado cerca de la población de Florence.

"Nunca habíamos tenido un accidente como éste, donde fallecieran tantos salvadoreños", aseguro Chacón.

En el vehículo viajaban 19 personas de las cuales 15 eran de El Salvador.

Trato inhumano

Algunos de los sobrevivientes relataron al cónsul que el traficante o "coyote" los "subió como sardinas" en la camioneta, apilados unos encima de los otros.

"Nos dijeron que varios de ellos le pidieron al contrabandista que se detuviera porque una de las mujeres no podía respirar, ya que estaba muy pegada al techo, pero no les hizo caso", relató el cónsul.

Sostuvo que dos de los sobrevivientes aseguraron que los cuerpos de los inmigrantes fallecidos les sirvieron prácticamente de "colchón" al amortiguar los golpes.

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El Consulado de El Salvador en Arizona inmediatamente brindó asistencia a los heridos y ayuda a las familias a identificar a los fallecidos.

"La noticia del accidente causó gran conmoción en El Salvador, las familias inmediatamente comenzaron a llamar, para saber si sus familiares se encontraban entre los accidentados", dijo Chacón.

Informan sobre riesgos

La semana pasada, tres de los sobrevivientes salieron del centro de detención de inmigración y actualmente se les tramita una visa y un permiso de trabajo para que puedan permanecer de forma legal en Estados Unidos.

Otro más se encuentra en el centro de detenciones debido a que se le detectó principios de tuberculosis y se encuentra bajo tratamiento médico, por lo que el cónsul anticipa que será dejado en libertad en los próximos días.

"Estas personas pueden ser elegibles para obtener una visa especial otorgada a las víctimas de tráfico humano", explicó el funcionario diplomático.

Debido a este accidente, el gobierno de El Salvador incrementó sus esfuerzos por informar a sus ciudadanos sobre los riesgos que corren al cruzar la frontera de forma ilegal.

"Nada vale más que la vida, si los 'coyotes' los abandonan en el desierto es una muerte segura, pueden morir en accidentes automovilísticos, quedar en coma o caer en las garras de bandas organizadas de tratantes de blancas o de contrabando de órganos humanos", advirtió Chacón.

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Tarifa en dólares

Se calcula que cada salvadoreño paga entre $6,000 y $7,000 para llegar de manera ilegal a los Estados Unidos.

De acuerdo con el cónsul, pese al incremento de la seguridad fronteriza y que el Gobierno de Estados Unidos ha asignado más recursos para buscar a personas que tienen orden de deportación pendiente, las repatriaciones de salvadoreños a través de la frontera de Arizona se han mantenido en el mismo número.

El cónsul general señaló que anualmente se deporta un promedio de 720 inmigrantes salvadoreños desde Arizona, aunque aclaró que no todos los arrestos son hechos necesariamente en este estado, ya que aquí se concentran los inmigrantes detenidos en otros lugares.

Manifestó que gran parte son indocumentados que fueron apresados cuando los agentes de Inmigración se presentaron en sus hogares en busca de otra persona que tenía orden de deportación.

En la década de 1980 -explicó- cuando existía una ley que hacía más difícil la deportación de los inmigrantes salvadoreños, muchos se registraron con Inmigración al ingresar al país por primera vez, ya que la mayoría escapaba de una guerra civil, pero nunca se presentaron ante un juez por temor a ser deportados.

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