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Bush y Cheney testificaron sobre el 9/11

Bush y Cheney testificaron sobre el 9/11

El presidente George W. Bush y su vicepresidente Dick Cheney declararán juntos ante la Comisión independiente que investiga los atentados del 11 de septiembre de 2001.

El presidente norteamericano George W. Bush y su vicepresidente Dick Cheney comparecieron a puertas cerradas este jueves durante tres horas y diez minutos, al que calificaron como un "amplio" interrogatorio de la comisión que investiga los atentados del 11 de setiembre.

"Respondí cada pregunta que ellos formularon" dijo Bush. "Fue un amplio interrogatorio", agregó el presidente.

"Si hubiésemos tenido algo que ocultar, para empezar no nos hubiéramos reunido con ellos. Respondimos todas sus preguntas", afirmó el presidente, que accedió a hablar con la comisión tras imponer estrictas condiciones.

El presidente se había opuesto tenazmente a la creación de esa comisión, pero luego aceptó testificar bajo la condición de que no fuera bajo juramento, que Cheney lo acompañara y que no hubiera registro escrito ni grabado de la conversación.

Los 10 miembros del panel -cinco demócratas y cinco republicanos- investigan los motivos por los cuales Estados Unidos fue vulnerable al peor atentado de la historia, el 11 de setiembre de 2001.

La "Comisión Nacional sobre los Ataques terroristas en Estados Unidos" tiene previsto divulgar sus conclusiones a fines de julio, en medio de la campaña preelectoral de cara a los comicios del 2 de noviembre.

En su breve aparición en el jardín de las rosas de la Casa Blanca anunciada poco después de la sesión de preguntas y respuestas en la oficina oval, Bush se negó a dar detalles.

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"Había mucho interés acerca de cómo proteger mejor a Estados Unidos. En otras palabras, estaban muy interesados en las recomendaciones que expondrán", comentó a la prensa.

Consultado sobre las razones para su insistencia en que Cheney estuviera presente, Bush respondió: "Creo que era importante para ellos para ver cómo nos expresamos, cómo trabajamos en conjunto".

Pero la oposición al gobierno aseguró que Bush intentaba evitar que fuera revelada información potencialmente embarazosa, y su insistencia sin precedentes de testificar junto a Cheney generó burlas y críticas.

El presidente eludió responder si creía deberle a las familias de los casi 3.000 muertos por los ataques un acceso a la grabación de sus declaraciones o una trascripción escrita.

Aunque los 10 miembros de la comisión llegaron en punto a las 9H30, como estaba previsto, dos de ellos, los demócratas Lee Hamilton y Bob Kerry, se retiraron antes de que terminara.

Un miembro de la comisión dijo que ambos tenían citas pactadas previamente, y que su partida no se trató de un gesto de disgusto en medio de una reunión políticamente cargada.

Bush ha capitalizado electoralmente su liderazgo en la guerra contra el terrorismo, al tiempo que intenta debilitar a su oponente, John Kerry, en ese flanco.

Pero una encuesta difundida este jueves por The New York Times y CBS mostró un debilitamiento de Bush en su carrera cabeza a cabeza contra Kerry y destacó las crecientes dudas sobre cómo está manejando la guerra en Irak.

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Además, ex asesores antiterroristas cuestionaron la respuesta de Bush a la amenaza de Al Qaida apenas asumió el poder en enero de 2001.

En la palestra quedó una reunión el 6 de agosto en la que Bush recibió un alerta sobre la posibilidad de que Bin Laden atacara dentro de Estados Unidos.

Poco más de un mes después, miembros de la red Al Qaida mataron a unas 3.000 personas al estrellar tres aviones secuestrados con pasajeros contra las torres gemelas del World Trade Center y el Pentágono. Un cuarto avión se desplomó sobre un descampado en Pensilvania (este).

Consultado sobre si podía asegurar a los estadounidenses que no había miembros de la red terrorista de Osama bin Laden operando en Estados Unidos como los había en la preparación de los atentados del 11 de setiembre de 2001, Bush respondió: "No, no puedo decirlo".

"Seguimos siendo vulnerables a un ataque", afirmó. "Al Qaida aún existe, al Qaida es peligroso, nos odia y debemos ser eficaces un ciento por ciento del tiempo en defender Estados Unidos".

Bush se preparó para su testimonio revisando documentos relevantes y reuniéndose con sus asesores, como la consejera de seguridad nacional Condoleezza Rice y el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Andy Card, informó el portavoz presidencial, Scott McClellan.

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