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Barack Obama llegó a Louissiana

Barack Obama llegó a Louissiana

El presidente Barack Obama, inició su segunda visita a la zona afectada por la marea negra en el Golfo de México.

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Esperan resultados

NUEVA ORLEANS, Estados Unidos - El presidente estadounidense, Barack Obama, ordenó triplicar el número de efectivos que operan en las zonas costeras del Golfo de México, zona afectada por la marea, en una visita a Grand Isle, en el delta del río Misisipi en Luisiana (sur).

Obama dijo que le ordenó a la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, y al coordinador de las operaciones en el Golfo, almirante Thad Allen, "triplicar los efectivos allí donde el petróleo alcanzó las costas o donde debería llegar en las próximas 24 horas".Según el presidente, la medida permitirá al gobierno intensificar el esfuerzo, ya "histórico", contra el desastre originado el 20 de abril tras la explosión y posterior hundimiento de la plataforma Deepwater Horizon, operada por el grupo británico BP.

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En un discurso ante residentes de Grand Isle, Obama dijo que seguirá la situación y prometió: "No serán abandonados (...) Los medios podrán cansarse de la historia. Pero nosotros no", advirtió.

"Sé que ustedes, los habitantes de la costa del Golfo, sufrieron demasiadas pruebas y tragedias", enfatizó Obama en referencia al huracán Katrina en 2005, que tuvo una pésima respuesta y gestión del gobierno del entonces presidente George W. Bush.

"Ustedes no están solos y no vamos a dejarles atrás. Vamos a resolver esto y no cejaremos hasta que el problema haya acabado. Esa es mi promesa a ustedes en nombre de esta nación, una promesa que vamos a cumplir", subrayó Obama, quien, como había declarado el jueves, indicó: "Como presidente, el responsable final soy yo".

El éxito de la operación para tapar con residuos la fuga causante de la marea negra en el Golfo de México no se sabrá antes de 48 horas, indicó el viernes el director de British Petroleum (BP), Tony Hayward, a la cadena estadounidense de televisión ABC.

"Probablemente deberán pasar al menos 48 horas antes de que podamos tener certeza de que lo logramos", dijo.

El gigante británico utiliza actualmente dos métodos para intentar frenar el vertido generado por el hundimiento en aguas estadounidenses de la plataforma Deepwater Horizon, el 22 de abril, a 80 km de la costa de Luisiana (sur).

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Se trata de bombear lodo sobre el pozo averiado, método que se complementa con otro que consiste en la inyección de residuos. Finalmente, cuando se haya logrado detener el flujo, se sella la tubería rota con cemento, explicó Hayward.

No obstante, reiteró que es demasiado pronto para comprobar el éxito de cualquiera de los métodos, en esta operación nunca antes realizada a 1,500 de profundidad.

El almirante Thad Allen, coordinador de la respuesta ante el derrame de petróleo, dijo a la cadena ABC que el primer método en principio parecía estar funcionando.

"Con el barro lograron empujar los hidrocarburos hacia abajo. El desafío real es poner suficiente barro en el pozo para mantener la presión a un nivel que les permita colocar un tapón de cemento" para sellarlo, explicó Allen en el programa "Good Morning America".

Según un panel de expertos contratado por el gobierno estadounidense, entre dos y tres millones de litros de petróleo (12.000 a 19.000 barriles) se vierten diariamente en el Golfo de México desde el 22 de abril, dos días después de la explosión que mató a once operarios de BP en la plataforma Deepwater Horizon.

Barreras de contención

En su segunda visita en tres semanas a Louissiana, Obama sobrevoló la zona afectada, recorrió una de las playas contaminadas y mantuvo una sesión informativa con el responsable de la coordinación en la respuesta al vertido, el almirante Thad Allen, entre otros.

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El presidente, que el jueves defendió enérgicamente la respuesta del Gobierno al incidente mientras se multiplican las críticas a esa gestión, visitó esta mañana junto a Allen y la presidenta del condado, Charlotte Randoplh, la playa de Fourchon Beach.

Obama pudo comprobar cómo el acceso al mar estaba bloqueado por cinta amarilla inscrita con la palabra "Peligro" y la orilla, cubierta con flotadores absorbentes para recoger el petróleo.

En camisa blanca, el presidente se inclinó sobre la arena para recoger pequeñas bolas de alquitrán.

En unas breves declaraciones a la prensa que le acompañaba, Obama indicó que había podido ver una pareja de delfines a una treintena de metros de la orilla, una señal de que la vida silvestre corre peligro.

Mientras Obama visitaba la región, British Petroleum (BP) continúa los trabajos para intentar detener el flujo de crudo.

El consejero delegado de BP, Tony Hayward, dijo hoy que se tardará aún dos días en saber si funciona la inyección de lodo pesado para sellar el pozo.

Imágenes de la fuga muestran chorros de fluido saliendo de la tubería rota, pero Hayward aclaró en la cadena CNN que lo que se escapa es "casi todo lodo, que no es tóxico, es en su mayoría agua".

El vertido comenzó después de que una explosión destruyera el 20 de abril la plataforma "Deepwater Horizon", gestionada por BP, en un incidente que mató a once trabajadores.

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Las autoridades inicialmente calcularon que se escapaban 5.000 barriles de petróleo al día por las fugas, pero ahora estiman que el volumen está en entre 12.000 y 19.000 barriles al día, lo que convierte este vertido en el mayor de la historia de Estados Unidos.

Hayward al principio minimizó el impacto ecológico, dado que el petróleo no había llegado a la costa, pero hoy dijo en CNN que "se trata claramente de una catástrofe medioambiental".

BP comenzó el miércoles a introducir lodo pesado en las tuberías rotas en el fondo del océano, a 1,500 metros bajo la superficie.

El jueves detuvo temporalmente la inyección de material para analizar su eficacia y llevar más barro a la zona del desastre.

Ese mismo día, reanudó los trabajos con la introducción de una variedad de materiales a alta temperatura, como piezas de goma, una operación que concluyó hoy, según Hayward, que dijo que BP continuará ahora con la inyección de lodo pesado.

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