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Ave María, la ciudad de Dios

Ave María, la ciudad de Dios

Se trata de un pueblo como ningún otro en Estados Unidos, donde prácticamente todo está relacionado con la fe católica.

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La visión de un millonario

AVE MARIA, Florida - Ave María es un pueblo como ningún otro en Estados Unidos. Fundado el año pasado a pocas millas de Naples, Florida, es una villa concebida como un faro católico hacia el resto del mundo, donde sus calles hasta llevan nombres relacionados con la liturgia religiosa. Cuenta con su propia universidad, católica por supuesto, y con una inmensa iglesia en su centro geográfico y espiritual.

Esta novedosa comunidad académica, donde no se venden ni condones ni material pornográfico, es la idea de Tom Monaghan, el millonario fundador de Domino's Pizza, quien dejó de lado la fastuosidad, como así también la empresa, y se dedicó a construir este paraíso en la tierra para "ayudar a la mayor cantidad de gente posible para que llegue al cielo", según le dijo a Univision Online.Un solo camino conduce a Ave María, y es la carretera 858, que lleva al acceso del flamante pueblo ubicado en medio de los pantanales que han hecho famosa esta zona del país, al sur de Florida. El pueblo está a unas 20 millas (30 kilómetros) al oeste de Naples, el conocido centro turístico sobre el Golfo de Mexico.

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"Bienvenido a Ave María", reza el cartel de la entrada, a un costado del boulevard que serpentea entre nuevos asentamientos, palmeras, jardines y una cancha de golf, hasta llegar al pueblo.

A un costado se aprecia el campus de la Universidad Ave María, con sus edificios donde se albergan los estudiantes, la inmensa biblioteca, las facultades y la cafetería.

Al otro lado, separado por el boulevard "Ave María", está el pueblo que lleva el mismo nombre, con la monumental iglesia en el centro de la plaza, rodeada por coquetas tiendas y negocios.

Todo huele a nuevo; las calles, los edificios, las viviendas, las banquetas, los carteles, todo. Y casi todo tiene una fuerte connotación católica, tal como quiere el impulsor de este experimento único en este país, Tom Monaghan.

El hombre que pasó su infancia en un orfanato y soñó con ser sacerdote algún día pero terminó millonario tras comprar una desvencijada pizzería en Ypsilanti, Michigan, y convertirla años más tarde en la popular cadena Domino's Pizza, hoy pasa sus días monitoreando el quehacer de la universidad.

La casa de altos estudios fue fundada originalmente por Monaghan en Michigan, en 1998. Pero tras varias desavenencias con las autoridades oficiales respecto de los permisos, el ex empresario buscó nuevos horizontes para su proyecto. Y Naples, en Florida, pareció el lugar indicado. Y allí trasladó el campus un par de años después.

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"Originalmente no pensamos en construir el pueblo. Pero cuando nos ofrecieron casi quinientas hectáreas de tierra sin costo, si compraba el resto de la superficie disponible, unas 800 hectáreas, no dudamos en pensar en la propuesta", dijo Monaghan en una reciente entrevista con Univision Online, en una de las oficinas del campus de Ave María.

El impero de la pizza

Fue así que Monaghan asoció su proyecto académico con la fundación de un pueblo que sirviera de hogar para quienes allí estudien y trabajen, y sus familiares. Y al emprendimiento se unió una empresa de desarrollo de espacios habitacionales, que se encargó y encarga de todo lo relacionado con el trazado de las zonas residenciales y el centro comercial y demás espacios públicos.

El pueblo Ave María fue fundado en 2007 y la universidad completó este año su traslado desde Naples a la flamante comunidad. Ave María no tiene aún su propia fueza policial ni municipalidad, por lo que por ahora depende del condado de Collier.

Monaghan es un hombre de negocios que nunca se graduó de la universidad. Católico desde niño, abandonó los estudios universitarios y se dedicó a la pizzería que había adquirido en Ypsilanti, Michigan, con la esperanza de que si le daba ganancias, le cubriera los gastos de universidad. Pero le dio mucho más.

De a poco, fue abriendo sucursales. Y en unos años, la cadena de restaurantes ya tenía nombre: Domino's Pizza. El crecimiento de la compañía convirtió a Monaghan en un millonario que no escatimó dólar alguno para vivir en la suntuosidad; en lo personal y en el marco de su negocio.

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Domino's Pizza llegó a tener unas 6,000 sucursales en Estados Unidos, con más de 100,000 empleados. Y su sede central en Michigan fue un derroche en lujos. En su vida privada, Monaghan alcanzó a poseer yates y más de 200 vehículos, entre ellos, un modelo de Bugatti valuado en $8 millones. El cielo parecía ser el límite. Y terminó siendo la meta para Monaghan.

A fines de los ochenta, tuvo su propio renacer en la fe católica a raíz de varios episodios, como cuando una de sus cuatro hijas, estudiante universitaria, le confesó que no sabía rezar el rosario. O cuando lo "fulminó" el pasaje de un libro de C.S. Lewis -autor de "Crónicas de Narnia"- sobre el orgullo, "Mero Cristianismo".

Una de sus frases preferidas, "ser un buen católico es la mejor fórmula para ser exitoso", se elevó a otro nivel y entonces puso todo su esfuerzo en mejorar la educación católica. Se deshizo de sus autos y otros lujos, y vendió Domino's Pizza en 1998, supuestamente, por un billón de dólares a Mitt Romney, ex gobernador de Massachussetts y reciente precandidato a la nominación del Partido Republicano para la presidencia.

En medio de semejantes decisiones, Monaghan se fue a meditar al Vaticano, en Italia, donde rezó, y mucho, según recuerda. Y la visión de una universidad que sirva de faro académico y espiritual, para revivir el alicaído sistema educativo católico, tomó fuerza.

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Un buen católico

Hoy, Monaghan reparte su tiempo entre Ave María, donde cumple funciones directivas en la universidad, y Michigan, donde aún reside su esposa y gran parte de su familia, entre los que se cuentan sus ocho nietos.

"Nunca dejé de ser un buen católico, pero para ser un creyente católico aún mejor, tenía que usar el talento que Dios me dio, para la iglesia", dice durante el encuentro con Univision Online.

La Universidad Ave María ya obtuvo las acreditaciones correspondientes, y hoy ofrece carreras de cuatro años en las áreas de Biología, Economía, Historia, Literatura, Matemáticas, Música, Filosofía, Política y Teología. También incluye programas que sirven de base para las carreras de Medicina y Leyes.

Casi quinientos estudiantes asisten de manera regular, provenientes de varios puntos de Estados Unidos, como así también de otras partes del mundo. Monaghan estimó en un diez por ciento el porcentaje de alumnos extranjeros, "y sé que llegaremos al 20% en poco tiempo".

UAV cuenta con una filial en Managua, la capital de Nicaragua, país al cual Monaghan le tomó cariño, motivado por su férrea oposición a la revolución sandinista durante los años ochenta.

La villa Ave María funciona como un complemento a la vida universitaria y un apoyo para que los estudiantes y sus familias lleven adelante una vida marcada por lo moral, digna de un católico, con todas las letras. No obstante, Monaghan resalta que no es necesario ser un creyente católico para mudarse al pueblo o para enseñar.

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"Ave María está abierta a todo quien quiera vivir aquí. Y en la universidad, no es necesario ser católico para ser profesor. Preferimos a un no católico que a un católico mediocre. Eso sí, cien por cien de nuestros entrenadores en los equipos deportivos deben ser católicos", aclara.

No han faltado quienes le achacan el carácter de "secta" al complejo educativo-académico, cosa que no sorprende a Monaghan. "Mientras más exitosos seamos, más seremos criticados".

"Ave María es la mejor manera que conozco para ayudar a la mayor cantidad de gente para que llegue al cielo", finaliza Monaghan con una sonrisa.

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