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No te dejes engañar para venir

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California es uno de los principales destinos para el tráfico de personas que se convierten en trabajadores a destajo o esclavos sexuales.

Esclavitud en pleno Siglo XXI

WASHINGTON - California es uno de los principales destinos en Estados Unidos para el tráfico de personas, muchas de ellas de Latinoamérica, que se convierten en trabajadores a destajo o esclavos sexuales, según un nuevo estudio.

El informe, elaborado por el grupo de trabajo de la Alianza de California para Combatir el Tráfico y la Esclavitud -un panel estatal con 19 miembros- insiste en que 150 años después de que Estados Unidos aboliese la esclavitud, el fenómeno todavía es una realidad.

"La versión actual de la esclavitud, el tráfico de seres humanos, priva a las personas de su libertad y viola la promesa de nuestro país de que todos los individuos tienen garantizados sus derechos humanos básicos", dice el estudio disponible en la página  de internet del Centro para Prevenir el Crimen del fiscal general de California.

Los investigadores concluyeron, tras 18 meses de trabajo, que la situación costera de California, su frontera con México y su robusta economía convierten al estado en un centro atractivo para los traficantes de seres humanos.

El problema, por lo demás, va mucho más allá de la explotación sexual, dice el informe, que destaca que los trabajadores temporales en el sector agrícola, los empleados domésticos, de la construcción y el sector textil, entre otros, son a menudo víctimas de abusos.

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El informe menciona la ausencia de datos amplios sobre el fenómeno en California. En la actualidad, sólo se documentan unos 600 casos al año.

Insta a las distintas agencias estatales a mejorar la recolección de datos y a reforzar la cooperación con el Gobierno federal.

Los investigadores mencionan un estudio de la Universidad de Berkeley que descubrió 57 operaciones de trabajos forzados en California entre 1998 y 2003, que afectaban a 500 personas en 18 ciudades distintas, como Los Ángeles, San Diego o San Francisco.

Según el citado estudio, gran parte de las víctimas son mujeres y niños y proceden en su mayoría de México, China y Vietnam.

Hay víctimas de todos los países

Carlos Vélez, teniente de la policía de Los Ángeles, dijo que los casos que se han detectado en la ciudad son una mezcla de nacionalidad, que incluye, incluso, a ciudadanos estadounidenses.

Vélez, que ayudó a desarticular en 2006 una red de esclavas sexuales de Centroamérica, asegura que los esfuerzos para educar a la población y al propio cuerpo de policía sobre el problema, son fundamentales, al igual que la cooperación con la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), los servicios de inmigración y las organizaciones sin ánimo de lucro.

"Los agentes de la ley, los que ofrecen servicios a las víctimas, los trabajadores sanitarios y asistentes sociales y el público en general deberían de recibir entrenamiento sobre cómo identificar y asistir a las víctimas", destaca el estudio.

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Entre esas víctimas están personas como Esperanza, una joven de Puebla (México) de 35 años, que este martes relató a la prensa en la sede del Capitolio del estado, en Sacramento, su experiencia en una maquiladora de Los Ángeles.

"No tenemos cadenas, pero los traficantes utilizan la coerción y el miedo", dijo Esperanza en declaraciones que recogen hoy los periódicos locales.

Recordó como pasó 40 días trabajando y durmiendo en una fábrica textil antes de lograr escapar al decir a su supervisor que quería ir a misa.

La joven, que colabora ahora con la policía en la identificación de posibles víctimas del tráfico de personas, destacó que el propietario de la maquiladora le dijo que, de escapar, su familia en México sufriría.

Los miembros del grupo de trabajo para combatir el tráfico y la esclavitud creen que para impedir casos como el de Esperanza es necesario que California aumente el castigo a los traficantes y garantice mayor protección a las víctimas.

El Departamento de Justicia calcula que las redes de traficantes hacen entrar cada año a Estados Unidos entre 14,500 y 17,500 personas, que son explotadas sexual y laboralmente.

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