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NASA espera lanzar al Discovery "pronto"

NASA espera lanzar al Discovery "pronto"

NASA busca una explicación al desperfecto sufrido por un sensor de combustible que el miércoles impidió el despegue del transbordador Discovery.

NASA ahora espera lanzar el Discovery el próximo sábado, tras una revisión exhaustiva del transbordador. Aunque algunos expertos señalan que la nave no estará lista para salir hasta el lunes, como muy pronto.

Lo cierto es que el contratiempo aplazó el primer vuelo tripulado desde febrero de 2003, cuando el transbordador Columbia se desintegró al regresar a la Tierra tras completar una misión de 16 días en órbita. Los siete tripulantes que iban a bordo murieron instantáneamente.

La decisión de cancelar el despegue del miércoles se tomó debido a un desperfecto en un sensor del abastecimiento de hidrógeno que podría haber privado a la nave de su plena potencia durante su fase de ascenso, señaló el portavoz de NASA, George Diller.

El sensor es uno de los cuatro diseñados para transmitir información a las computadoras sobre el nivel de hidrógeno restante en el tanque principal, para determinar cuándo se deben apagar los motores durante el lanzamiento al espacio.

NASA dijo que aparentemente el sensor mostraba un bajo nivel de combustible, aunque el tanque estaba lleno de 2.02 millones de litros (535 mil galones) de hidrógeno y oxígeno superrefrigerados.

Los sensores "por alguna razón no funcionaron bien y tendremos que anular este intento de lanzamiento", manifestó el director Mike Leinbach a su equipo. "Comprendo todo el esfuerzo que hemos hecho juntos, pero esto no conducirá a un intento de despegue hoy [miércoles]".

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NASA ha gastado en los últimos dos años y medio más de 1,400 millones de dólares en la investigación de la catástrofe del Columbia y en las modificaciones de procedimientos y cambios técnicos en el Discovery para hacer más seguras estas misiones.

Funcionarios de NASA dijeron el miércoles que no se tiene la certeza de si los fallos en el medidor del nivel de combustible son en los sensores, los cables o en las cajas electrónicas del Discovery.

Tampoco se sabe si los desperfectos serán reparados en la plataforma de lanzamiento o si habrá necesidad de llevar el transbordador a un hangar lo que podría ocasionar un prolongado retraso de la misión.

No es la primera vez que estos sensores funcionan mal. Durante una prueba de carga de combustible en abril, uno de los sensores funcionaba de manera intermitente. En aquella ocasión no se pudo descubrir la causa, pero NASA reemplazó todo el tanque e instaló un calentador para prevenir una acumulación peligrosa de hielo.

Los directivos decidieron que la carga de combustible el día del despegue sería la prueba definitiva: "Estamos decepcionados, pero volaremos otro día", aseguró el astronauta David Wolf desde control de despegue.

Un día antes del descubrimiento del problema técnico del miércoles, se había producido el desprendimiento del protector de una ventanilla de la cabina de mando del transbordador.

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En su caída de 18 metros golpeó un saliente del fuselaje y abolló la cubierta térmica, precisó Stephanie Stilson, la directiva de NASA a cargo de los preparativos del lanzamiento.

Nadie sabe por qué se cayó la tapa, que pesa menos de un kilo y estaba sujeta con cinta adhesiva, dijo Stilson. Las cubiertas son retiradas antes del lanzamiento.

Algunos especialistas de la agencia espacial estadounidense consideraron que este desprendimiento no era un motivo para postergar el despegue y la NASA siguió con la cuenta regresiva para el lanzamiento.

El administrador de NASA, Michael Griffin, no considera "un revés" el aplazamiento del despegue del transbordador, e indicó que fallos como el descubierto suelen ocurrir.

El funcionario citó como ejemplo la suspensión en 14 ocasiones de una misión espacial que el Pentágono había encomendado a la NASA por contratiempos que no especificó.

El lanzamiento "no tendrá lugar antes del lunes", dijo Griffin, señalando que la fecha de lanzamiento dependía del examen de los datos técnicos que condujeron a la postergación del despegue, inicialmente previsto para este miércoles.

Un portavoz de la agencia espacial dijo que todos los dispositivos de seguridad del transbordador están en buenas condiciones y que los tanques de combustible externos que alimentan al aparato se mantienen en niveles óptimos.

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Recordó que la NASA ha introducido más de 300 innovaciones en todos los sistemas, incluido el rediseño y acondicionamiento de los tanques externos para reducir el riesgo de congelación durante el despegue.

Expertos de NASA dijeron que la entidad está consciente, sin embargo, de que nada es ciento por ciento seguro y que siempre existen riesgos.

El subdirector del programa de transbordadores de la agencia espacial, Wayne Hale, dijo en una rueda de prensa, que "la posibilidad más optimista" sería un despegue el sábado, aunque todavía no se ha determinado una fecha fija para el lanzamiento.

Explicó que las suspensiones y retrasos por problemas técnicos y meteorológicos son comunes en los preparativos de los lanzamientos de las naves espaciales.

NASA deberá enviar al espacio al Disvovery antes del 31 de julio, un período en el que la Estación Espacial Internacional, a la que arribará con provisiones para los dos astronautas que permanecen en esas instalaciones, estará en una posición al alcance del transbordador.

Cada día, la ventana de lanzamiento se abre 23 minutos. De no ocurrir el despegue en este período, la NASA no tendrá una nueva oportunidad hasta el 9 de septiembre próximo.

El lanzamiento ya estaba en duda a escasas horas del despegue desde la plataforma de lanzamiento 39B, debido a la formación de tormentas en la región del Centro Espacial Kennedy.

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La nave no podía despegar si una tormenta se formaba dentro de las 20 millas marinas (37 kilómetros) de Cabo Cañaveral, porque los campos electromagnéticos podían interferir un aterrizaje de emergencia en caso de problemas.

NASA tiene la posibilidad de intentar tres lanzamientos en cuatro días, antes de interrumpir todo intento durante 72 horas para reacondicionar la nave y el centro de lanzamiento.

En 2003, un trozo de material aislante desprendido del tanque de combustible del Columbia en el despegue dañó la cubierta térmica, lo que hizo estallar al transbordador cuando la raja permitió la irrupción de gases incendiados al reingresar a la atmósfera al final de una misión científica de 16 días.

La misión aplazada el miércoles, la número 114 de los transbordadores desde 1981, durará 12 días y debe llevar 12 toneladas de suministros, equipos y repuestos para el ruso Sergei Krikalev y el estadounidense John Phillips, los dos residentes actuales de la estación Alfa, que orbita sobre a unas 245 millas (395 kilómetros).

Entre los equipos que el Discovery transportará a la Estación Espacial Internacional figura el módulo de logística multiuso Rafaello, construido por la Agencia Espacial de Italia. Este es un módulo presurizado que sirve como "camioneta de mudanzas" para el traslado de equipos y suministros entre el transbordador y la estación orbital.

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Cuando Discovery finalmente despegue, en los primeros ocho minutos y medio del lanzamiento, la nave acelerará de cero a casi 17 mil mph (27,500 km/h) la velocidad necesaria para salir de la gravedad de la Tierra.

En esos minutos los dos cohetes propulsores quemarán los 1.8 millones de litros de oxígeno e hidrógeno licuados que lleva el tanque de aluminio, con paredes de 25 milímetros de espesor y la altura de un edificio de 15 pisos.

El estallido del tanque de combustible causó, en 1986, la destrucción del transbordador Challenger y la muerte de sus siete tripulantes, 73 segundos después de su lanzamiento, en la primera de las dos tragedias en 113 misiones de transbordadores espaciales.

Bajo las órdenes de Eileen Collins, la primera mujer en comandar un transbordador espacial, la tripulación de siete astronautas (entre ellos un japonés y un australiano), tendrá por misión probar las modificaciones y procedimientos de vuelo destinados a evitar que se repita un accidente como el del Columbia.

La comandante Collins, de 48 años, casada y madre de dos hijos, es una veterana piloto de la Fuerza Aérea que participó en la invasión de Grenada en 1983 y quien ha confesado que le asustan las "montañas rusas". Ha participado en otras tres misiones del transbordador.

El piloto James Kelly, de 41 años, casado y padre de cuatro hijos, tendrá a su cargo algunas de las fases cruciales de la misión, como la aproximación a la estación espacial Alfa.

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La especialista de misión Wendy Lawrence, de 46 años, ha descendido con helicópteros en portaaviones más de 800 veces.

Charles Camarda, de 43 años, casado, padre de cuatro hijos, y creador de siete invenciones patentadas, comparte las tareas de especialista de misión con Andrew Thomas, de 53, nacido en Australia y casado con la astronauta Shannon Walker.

Soichi Noguchi, de 39 años, padre de tres hijos, y Steve Robinson, de 49, tendrán a su cargo las tareas afuera del transbordador y quienes, si hubiese necesidad de reparaciones en una emergencia, saldrán de la nave como "albañiles espaciales".

En la actualidad la NASA trabaja en el diseño de nuevos transbordadores modernos y seguros, los que serán usados en una variedad de misiones espaciales.

El público de Estados Unidos está aparentemente muy a favor de este programa espacial. Según un sondeo de Gallup publicado el lunes, 77 por ciento de los estadounidenses aprueban los objetivos que el presidente George W. Bush formuló en enero de 2004.

Entre estos objetivos figuran el retorno del hombre a la Luna antes de 2020, una misión habitada a Marte y una exploración generalizada del Sistema Solar y más allá con sondas robotizadas.

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