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La oficina del Sheriff del condado de Polk estimó que en total el sitio podía contener unas 100 mil plantas.

Zonas paraguayas fronterizas con Brasil, cuna del cultivo masivo de marihuana

Zonas paraguayas fronterizas con Brasil, cuna del cultivo masivo de marihuana

En Paraguay, comunidades campesinas enteras de la región oriental fronteriza con Brasil se dedican al cultivo de grandes plantaciones de marihuana.

La oficina del Sheriff del condado de Polk estimó que en total el sitio...
La oficina del Sheriff del condado de Polk estimó que en total el sitio podía contener unas 100 mil plantas.

Extensos y verdes campos de ilegalidad

En Paraguay, principal productor de marihuana de Sudamérica, comunidades campesinas enteras de la región oriental fronteriza con Brasil se dedican al cultivo de grandes plantaciones de la droga, y son el "eslabón más débil" del narcotráfico entre ambos países.

Esas comunidades, de entre cuarenta y sesenta miembros, se dedican "abiertamente y con total desparpajo" a la producción masiva de esa droga en las zonas rurales fronterizas, explicó a Efe el director de la Secretaría Nacional Antidrogas de Paraguay (Senad), Francisco de Vargas.

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Los extensos y verdes campos paraguayos de la región oriental, que engloba los departamentos de Alto Paraná, Canindeyú o Amambay, esconden entre cultivos comunes de maíz o mandioca grandes plantaciones de marihuana en las que trabajan cientos de campesinos.

Pequeñas localidades como la de Itakyry, a unos cien kilómetros de Ciudad del Este, en Alto Paraná, cuentan con "comunidades enteras" relacionadas directa o indirectamente con la producción de marihuana.

Debido a la cercanía con Brasil, el mayor consumidor de marihuana de la región, y a las condiciones del suelo y el clima, favorables para la producción de esa hierba, existen en Paraguay territorios de cientos de hectáreas donde ésta se cultiva.

La escasa presencia del Estado y la "complicidad" de las autoridades locales en estas regiones han facilitado que estas comunidades se dediquen a la actividad ilícita, según De Vargas.

Una operación de diez días de la Senad que concluyó el pasado 31 de mayo hizo posible que sus agentes se incautaran de 142 toneladas de marihuana en Itakyry, donde encontraron dieciocho campamentos dedicados a la producción y acopio de la droga.

Altos índices de corrupción

Sólo en esa operación, que elevó a algo más de doscientas toneladas las incautaciones en lo que va de 2013, la Senad requisó más marihuana que en todo el año anterior, cuando fue de 128 toneladas.

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El dispositivo, que contó con el apoyo de la Policía Federal brasileña y el Departamento Estadounidense Antidrogas (DEA), incluyó la destrucción de 79 hectáreas de plantaciones, según la Senad.

"La cantidad impresionante de producción de marihuana tiene necesariamente que ver con (...) los altos índices de corrupción de la autoridad en nuestro país", admitió De Vargas.

Entre los restos de uno de los campamentos que las redes del narcotráfico disponen para que los campesinos descansen y acopien la droga, los agentes de la Senad acumularon cientos de sacos llenos de hierba, placas de marihuana prensada y útiles de trabajo, que fueron incinerados.

De Vargas declaró que esta actividad se realiza "impunemente y desde tiempo atrás", y añadió que "es difícil disimular toda esta cantidad de droga" a través de las carreteras internacionales, donde "normalmente" hay desplegados controles policiales.

Paraguay es el principal productor de marihuana en la región y, en todo el continente americano, solo México produce más que este país de 6.5 millones de habitantes, según la Senad.

Impulsada por la demanda en Brasil

El 80 por ciento de la droga producida en Paraguay tiene a Brasil como destino, mientras que el resto se dirige a los mercados de Argentina, Uruguay, Bolivia y Chile.

Los productores de marihuana se organizan en cooperativas que identifican sus propios sacos del producto y cuentan con infraestructura, luz eléctrica y caminos, explicó a Efe el director de Operaciones Especiales de la Senad, Luis Rojas.

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Cada comunidad cuenta con una cadena grande de gente involucrada, unos sesenta obreros por plantación que cobran entre 40 mil y 100 mil guaraníes (entre 10 y 25 dólares al cambio actual) por día, dependiendo de su nivel de especialización, informó Rojas.

Unos se dedican al cuidado de las plantaciones, que suelen ocupar entre diez y quince hectáreas, dando una producción anual de cerca de 45 toneladas de droga; otros "más especializados" al filtrado y prensado de la marihuana, y otros a la vigilancia de los cultivos.

Rojas puntualizó que los cuidadores y peones no son el objetivo de sus operaciones, pues los consideran el "eslabón más débil" de un problema social más complejo en un país con un tercio de la población sobreviviendo en la pobreza.

La compra y distribución de la droga paraguaya la llevan a cabo grupos criminales como los brasileños Comando Vermelho y PSC, que son los que obtienen la mayor parte del beneficio del narcotráfico, según Rojas.

"Aunque erradiquemos toda la marihuana del Paraguay, mientras haya demanda en Brasil, los productores encontrarán alguna forma de hacerlo", apuntó De Vargas.

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