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Foto de archivo donde miembros de la Guardia Civil realizan el arresto de una persona.

Narcos arrojan al mar a un inmigrante menor que no sabía nadar para tratar de huir de las autoridades

Narcos arrojan al mar a un inmigrante menor que no sabía nadar para tratar de huir de las autoridades

Los narcotraficantes lanzaron el joven frente a la patrulla marítima que los perseguía para evitar su detención.

Foto de archivo donde miembros de la Guardia Civil realizan el arresto d...
Foto de archivo donde miembros de la Guardia Civil realizan el arresto de una persona.

Un grupo de narcotraficantes, dedicados a pasar inmigrantes y hachís a España desde Marruecos, trató de escapar cuando fueron sorprendidos arrojando a un menor de 17 años frente a la embarcación de la Guardia Civil que les perseguía.

Los hechos ocurrieron el pasado 30 de marzo en la provincia de Cádiz (suroeste de España), una ciudad a tan solo unas millas de África. El grupo criminal, al verse sorprendido, trató de bloquear el acceso de la patrulla lanzando un menor que no sabía nadar, a una distancia de más de 650 pies (200 metros) de la costa. La Guardia Civil consiguió salvar al inmigrante.

La operación, denominada "Primolbar", acabó con la detención de seis personas, una de origen marroquí, además de tres inmigrantes, y cerca de 1,150 libras (520 kg) de hachis, 33,800 dólares (30,000 euros), además de tres embarcaciones recreativas.

Las autoridades españolas comenzaron a investigar este caso de narcotráfico cuando supieron que una persona que con anterioridad había trabajado con algunos grupos criminales del sur de España había comenzado a traficar por su cuenta aprovechando sus contactos y su experiencia.

Según el comunicado de la Guardia Civil, el supuesto narcotraficante aprovechaba sus viajes a Marruecos para transportar también inmigrantes en su viaje de vuelta a España. A estas personas les cobraba por adelantado y así podía comprar el hachís en Marruecos.

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Las investigaciones de las autoridades españolas permitieron abortar previamente una operación para introducir 485 libras (220 kg) de hachís. Posteriormente, la Guardia Civil interceptó un vehículo donde viajaban tres personas que estaban siendo investigadas. En el auto encontraron 33,900 dólares (30,000 euros) escondidos en una bolsa de plástico bajo el asiento del conductor.

Tras meses varios meses de seguimientos, los agentes observaron cómo tres personas investigadas tomaron una embarcación recreativa y se lanzaron al mar. Ante la posibilidad de que se tratara de una nueva operación de narcotráfico, se montó un dispositivo de control en la costa.

Finalmente, una embarcación del Servicio Marítimo español decidió cortarles el paso para inspeccionar el navío. Ante esta maniobra, la embarcación aumentó la velocidad y se acercó hasta la orilla, desde donde saltaron cuatro personas para nadar hasta la costa. Después, volvió a acelerar y se dirigió a mar abierto.

Los guardia civiles iniciaron una persecución, llegando incluso a golpear varias veces la embarcación recreativa de los sospechosos. Al ver que no conseguían zafarse de las autoridades, tiraron una bolsa azul al mar e inmediatamente arrojaron a uno de los inmigrantes que transportaban frente a la embarcación que los perseguía.

Los agentes lograron salvar al menor y recuperar el fardo que habían arrojado.

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Los sospechosos fueron entregados a la Justicia acusados de homicidio en grado de tentativa y cargos contra la salud pública, entre otros delitos.

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