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El presidente egipcio, Mohammed Mursi.

Mursi, el expresidente derrocado en Egipto, recibe 20 años de prisión

Mursi, el expresidente derrocado en Egipto, recibe 20 años de prisión

El derrocado presidente islamista Mohammed Mursi, fue condenado el martes por un tribunal a 20 años de prisión por el asesinato de manifestantes en 2012.

El presidente egipcio, Mohammed Mursi.
El presidente egipcio, Mohammed Mursi.

El derrocado presidente islamista de Egipto, Mohammed Mursi, fue condenado el martes por un tribunal a 20 años de prisión por el asesinato de manifestantes en 2012, un veredicto pionero contra el primer líder del país elegido libremente.

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El fallo, que puede ser apelado, refleja la dramática caída de Mursi y los drásticos retos que enfrentó Egipto desde la revuelta popular de 2011 que obligó al autócrata Hosni Mubarak a dejar su cargo tras décadas en el poder.

Mursi y su partido, Hermandad Musulmana, ascendieron rápidamente al poder en los comicios celebrados tras la caída de Mubarak, pero solo un año más tarde se encontraban entre rejas luego de que cuando millones de personas protestaron en la calle contra ellos por abuso de poder y el ejército derrocó al gobierno.

Mientras Mubarak y los miembros de su gobierno son declarados inocentes de cargos penales que se les imputaban, Morsi y loa Hermandad reciben importantes condenas.

En la vista del martes, el juez Ahmed Yusef dio a conocer su veredicto mientras Mursi y otros acusados en el caso, la mayoría miembros de la Hermandad, permanecían de pie en una jaula insonorizada de cristal dentro de una corte improvisada en la academia de la policía nacional. Siete de los acusados fueron juzgados en ausencia.

Además de Mursi, 12 líderes de la Hermandad y partidarios islamistas, entre los que están Mohammed el-Beltagy y Esam el-Erian, fueron condenados también a 20 años de prisión.

Yusef retiró los cargos de asesinato y dijo que el fallo estaba vinculado a la "demostración de fuerza" y a las detenciones ilegales relacionadas con el caso.

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El caso partió de actos violentos registrados en el exterior del palacio presidencial en diciembre de 2012. Partidarios de Morsi atacaron a manifestantes de la oposición, iniciando enfrentamientos en los que murieron al menos 10 personas.

Durante la sesión, Mursi y el resto de los acusados hicieron una seña alzando cuatro dedos, simbolizando la sentada de la mezquita de Rabaah al-Adawiya, donde cientos de personas murieron el 14 de agosto de 2013 luego de que fuerzas de seguridad dispersasen de forma violenta una reunión que congregaba a cada vez más partidarios del líder.

En vistas anteriores, Mursi y la mayoría de los acusados dieron la espalda al tribunal cuando Youssef reprodujo varias grabaciones de video de los enfrentamientos en el exterior del palacio presidencial en 2012.

Desde su exilio en la capital turca, Estambul, el máximo representante de la Hermandad, Amr Darrag, dijo que el fallo era "un día triste y terrible en la historia egipcia".

"Quieren poner una condena a cadena perpetua a la democracia en Egipto", agregó Darrag.

Bajo el gobierno del presidente Abdul Fatá el Sisi, que dirigía el ejército que derrocó a Morsi, los miembros de la Hermandad y otros islamistas se enfrentaron a juicios masivos que terminaron con multitudinarias condenas a muerte, provocando la condena internacional.

El propio Mursi tiene por delante otros cuatro juicios por cargos que van desde socavar la seguridad nacional a conspirar con grupos extranjeros y orquestar una fuga de prisión. Miles de miembros de la Hermandad están encarcelados por una variedad de cargos, la mayoría relacionados con la violencia que siguió al derrocamiento de Morsi en 2013.

Mursi asumió el poder en junio de 2012 en las elecciones que siguieron a la caída del presidente Hosni Mubarak y fue depuesto por un golpe militar en julio de 2013.

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En la Declaración Constitucional, Mursi blindó los decretos presidenciales ante los recursos judiciales y ofreció la inmunidad al Parlamento y a la Asamblea Constituyente.

Según la sentencia, los procesados ordenaron de forma directa o incitaron a través de los medios de comunicación a que los simpatizantes islamistas desalojaran la manifestación opositora, lo que causó la muerte del periodista egipcio Al Huseini abu Dif a causa de un disparo, además de varios heridos.

Asimismo, 54 manifestantes opositores y ciudadanos que se encontraban en el lugar durante los disturbios fueron retenidos y torturados.

La sesión de hoy, que duró apenas diez minutos, se celebró en la Academia de la Policía, en las afueras de El Cairo, cuyas entradas principales fueron ocupadas por un amplio despliegue de los agentes de seguridad y de fuerzas especiales.

Dentro de la sala solo asistieron una decena de abogados, decenas de agentes de seguridad y la prensa, mientras que los familiares de los procesados o de las víctimas no estuvieron presentes.

Los acusados presenciaron el proceso encerrados en jaulas de metal con doble fondo de cristal, que aislan del sonido y perjudican su identificación a causa del polvo acumulado sobre el vidrio.

Sin embargo, las jaulas no impidieron que los reos hicieran símbolos islamistas con las manos.

Al final de la lectura de la sentencia, Mursi fue trasladado en un helicóptero a su prisión de Burg al Arab, en las afueras de la ciudad septentrional de Alejandría, mientras que el resto de los condenados fueron desplazados en vehículos al complejo penitenciario de Tora, cerca de El Cairo.

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En su primera reacción, la Coalición Nacional para la Defensa de la Legitimidad, encabezada por la cofradía de los Hermanos Musulmanes, calificó de "nula" la condena de hoy y reiteró su determinación de continuar sus esfuerzos hasta el derrocamiento del sistema político actual, que tacha de golpista.

Por su parte, Amnistía Internacional (AI) calificó el fallo de "farsa" y pidió que se repita el proceso o que Morsi sea puesto en libertad.

Después de este caso, el expresidente y varios dirigentes de la hermandad afrontan la pena de muerte en otros dos casos en los que la justicia se pronunciará el próximo 16 de mayo.

En el primer caso, Mursi está acusado de coordinarse con el movimiento islamista palestino Hamás durante la revolución del 25 de enero de 2011, que derrocó a Mubarak, para enfrentarse a los servicios de seguridad y liberar a los detenidos islamistas de las prisiones.

Mientras, en la segunda causa, el expresidente está procesado por haber huido de la cárcel de Wadi Natrun durante esa revolución, gracias a una supuesta ayuda de combatientes de Hamás y de la organización libanesa chií Hizbulá.

En otros dos casos, el exmandatario está siendo juzgado por supuestamente filtrar documentos clasificados a Catar y por insultar a la justicia, a la que acusó en uno de sus discursos en junio de 2013 de falsificar los resultados de las elecciones parlamentarias egipcias de 2005.

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