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La tumba de Fidel está situada cerca del monumento funerario del líder de la independencia cubana, José Martí, también enterrado en el cementerio de Santa Ifigenia.

Después del baño de masas, entierran a Fidel Castro en medio del secretismo

Después del baño de masas, entierran a Fidel Castro en medio del secretismo

Tras nueve días de un funeral que se convirtió en una ceremonia masiva que recorrió la isla, las cenizas de Fidel Castro fueron enterradas en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, en una ceremonia privada a la que sólo asistieron la familia, miembros del gobierno y funcionarios.

Las cenizas de Fidel Castro ya reposan en un cementerio Santiago de Cuba Univision

SANTIAGO DE CUBA, Cuba.- Las cenizas de Fidel Castro fueron enterradas en la mañana de este domingo en Santiago de Cuba, en un funeral privado al que solo pudieron asistir familiares e invitados y que estuvo rodeado de un gran secretismo.

A las 7 de la mañana, sonaron 21 salvas de artillería al aire y así comenzó la inhumación del hombre que dirigió Cuba por casi medio siglo, antes de dejar el poder en 2008 por enfermedad. Posteriormente, la caravana que transportó las cenizas del líder de la revolución desde La Habana hasta Santiago de Cuba entró en el cementerio de Santa Ifigenia.

Un cordón de seguridad impedía el acercamiento de cientos de personas que se agruparon a las afueras del cementerio, y se quedaron concentradas para intentar entrar en las horas de la tarde a Santa Ifigenia.

Nueve días entre la celebración y la tristeza durante los funerales de Fidel Castro Univision

Tras el baño de masas de los ocho días de duelo, la incertidumbre rodeó el entierro. Los canales de televisión internacionales que pensaban emitir la ceremonia en vivo cancelaron sus transmisiones.

Los detalles del sepelio solo se conocieron horas después cuando los medios estatales cubanos divulgaron imágenes en las que se podía ver cómo el gobernante cubano Raúl Castro colocaba la urna con las cenizas de su hermano en un monumento creado en su honor, una gran roca blanca sobre la que había una placa en la que se podía leer "FIDEL".

El líder de la revolución cubana fue enterrado en el mismo cementerio que el líder de la independencia cubana, José Martí. Y como indica el enviado especial de Univision Noticias a Cuba, David Adams, los nueve días de sus funerales estuvieron cargados de simbolismo y misticismo.

En Santiago se vieron las mayores escenas de duelo tras la muerte de Fid...
En Santiago se vieron las mayores escenas de duelo tras la muerte de Fidel Castro.

"Los nueve días de duelo fueron interpretados por algunos cubanos como una rendición de Castro a su educación católica, al honrar la tradición de la novena, los rezos a Dios en momentos especiales o de necesidad", afirma Adams. Aunque, una vez que llegó al poder Castro rechazó la Iglesia e hizo de Cuba un estado ateo, en los últimos años volvió a construir puentes con El Vaticano y llegó a recibir a tres Papas en La Habana.

Esos nueve días también coinciden con una fecha importante en el calendario religioso afrocubano, recuerda David Adams, ya que el 4 de diciembre es el día de Santa Bárbara, a la que la Santería asocia con el fuego, los relámpagos y la guerra, así como la patrona de la música y los tambores.

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El entierro se produjo tras una vigilia multitudinaria en Santiago de Cuba, la que fuera la cuna de la revolución que lideró Castro.

Sonia Villegas pasó toda la noche sentada en el piso de la Plaza de la Revolución “Antonio Maceo”. No estuvo ni un solo instante de pie. A las 4: 34 de la madrugada, puso una mano en el suelo, la otra en la baranda de madera en la que acomodó la espalda por más de 10 horas, encorvó el dorso y se empujó hacia arriba.

Sonia Villegas asegura que conoció a Fidel Castro en la Sierra Maestra.
Sonia Villegas asegura que conoció a Fidel Castro en la Sierra Maestra.

De pie, se desentumió las extremidades. Bostezó. Y salió caminando por la avenida “Las Américas” con el resto de la multitud enardecida que desde la noche del sábado esperó que las horas pasaran para acudir a la inhumación de las cenizas de Fidel Castro en el cementerio de Santa Ifigenia en Santiago de Cuba.

Sonia tiene 83 años y una hija. Lleva cargado un cuadro de Castro con la frase más recurrente de todos estos días de despedida póstuma al líder cubano: “Yo soy Fidel”. Tiene la piel arrugada y agujereada como una lechuga malsana, los ojos opacos. Sonia llora y habla altísimo cuando se refiere a la muerte de Fidel, no tiene consuelo, lo hace tan alto que todos alrededor miran.

“Lo conocí en la Sierra Maestra, mi padre estaba alzado con él en la montaña y me utilizaban a mí como mensajera de ellos, para comunicar las fuerzas del llano con los barbudos”, cuenta Villegas mientras se dirige al cementerio.

En fotos: El viaje final de los restos de Fidel Castro hasta su tumba en Santiago de Cuba

Sonia habla de Fidel como si fuese un dios. Cuando menciona su nombre levanta las dos manos y mira al cielo o se abraza al cuadro que lleva cargado. “Ese hombre eclipsaba a todos los que lo escuchaban, no había manera de que no te fueras convencido de algo cuando lo tenías delante”, dice Sonia.

Sobre la nueva etapa a la que se enrumba la isla, Sonia opina: “Hay que dedicarle el resto de nuestros días. Ese será el mejor de los tributos, mantener sus conquistas sociales intactas: salud, medicina, educación. Estoy segura que eso era lo único que deseaba el comandante antes de desaparecer físicamente”.

El entierro de Fidel Castro hace que muchos cubanos se imaginen cómo ser...
El entierro de Fidel Castro hace que muchos cubanos se imaginen cómo será la isla a partir de ahora sin él.

La hija de Sonia, Yudaimis, de 24 años, no acudió a la vigilia solemne que le dedicó Santiago de Cuba a Castro. Se quedó en casa, descansando y realizando las labores domésticas.

“La vida sigue y eso es lo que no se da cuenta mi mamá. No puedo pasarme una madrugada tirada en el piso de la plaza sin dormir cuando el lunes tengo que trabajar 8 horas de pie”, dice la joven que es dependienta de “El madrileño”, uno de los paladares cuentapropistas más famoso de la ciudad.

La hija de la mujer que fungió como mensajera del ejército rebelde en la Sierra Maestra, habla con total indiferencia de Fidel, sin sobresaltarse, sin una gota de conmoción por su fallecimiento. “Su verdadera muerte fue en 2006 cuando salió del poder. De algún modo estos 10 años ayudaron a Cuba a que se fuera adaptando a su ausencia. El país que era Cuba en 2006 no es este mismo de 2016. Entiendo la tristeza, entiendo a la gente, pero un país no puede detenerse por la muerte de un hombre, hay que seguir hacia delante”, dice Yudaimis.

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“Realmente no creo que se pierdan las cosas buenas de la revolución, pero sí creo que habrá cambio, que el país por fin ya se abra al desarrollo, al cambio, y los cubanos puedan respirar un poco y puedan progresar definitivamente”, añade.

Entre quienes se encontraban en la Plaza de la Revolución de Santiago en la noche del sábado estaban Raiko y Marta, santeros de la religión yoruba. Dicen que ven muertos, que hablan con ellos. El 25 de noviembre pasado estaban en una ceremonia africana cuando un signo les indicó que tendrían que acudir a la despedida de un hombre importante, grande, que moriría próximamente. Que la suerte de ellos iba a estar apegada a la despedida de ese hombre.

A la medianoche de ese día, cuando llegaron a casa, se encontraron con la noticia del fallecimiento de Fidel Castro. Raiko y Marta, hijo y madre, han acudido a todos los homenajes que se le han dedicado a Castro en Santiago de Cuba.

Marta y Raiko, madre e hijo, son santeros.
Marta y Raiko, madre e hijo, son santeros.

“Los muertos nos dijeron que acudiéramos a despedirlo y aquí hemos estado. Sinceramente no hubiera venido si ellos no nos los hubiera marcado en la ceremonia, pero ellos sabrán por qué”, cuenta Marta, parada al lado de Raiko, justo en el medio de la multitud que se agrupó en la noche de ayer en la plaza “Antonio Maceo”.

"Después de 1959, este 2016 con la muerte de Fidel se ha convertido en el momento clave de Cuba, o avanzamos o nos hundimos, esto no da más, hay que decidir, yo le pediré a mis santos y a mis muertos que le den la bendición a este pueblo, que los proteja y que le abran el camino", afirma Raiko.

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