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Mi plan para recomponer el sistema de salud

Mi plan para recomponer el sistema de salud

En esta columna de Marco Rubio, el senador por el estado de Florida, escribe sobre su plan para recomponer el sistema de salud en EEUU.

Por Marco Rubio

Para que nuestro pueblo pueda alcanzar el sueño americano necesitamos un cuidado de la salud asequible y de buena calidad en el siglo XXI. Por desgracia, el enfoque del presidente Barack Obama de “una talla única para todos” no ha podido lograr este objetivo. Desde la aprobación de ObamaCare, muchos estadounidenses han visto pasar la ley de un desastre político a un desastre personal. Algunos han perdido el acceso a sus médicos y a los planes de seguro con los que estaban contentos. Muchos se han visto obligados a pagar mayores primas y deducibles más altos. Otros han perdido sus empleos o han visto reducidas sus horas de trabajo, y la economía de Estados Unidos como un todo ha sufrido los efectos negativos de los 1.2 billones de dólares de aumento de impuestos de ObamaCare.

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Una ley que prometía reducir los costos de salud ha hecho, por el contrario, que aumenten dramáticamente para muchas familias estadounidenses. Ahora, una nueva regulación del IRS podría obligar a las pequeñas empresas a pagar multas de más de 36,000 dólares al año por empleado si optan por hacer una contribución financiera a la cobertura de salud de los mismos.

ObamaCare es defectuoso no sólo porque está mal construido, sino porque se basa en la anticuada filosofía de que el gobierno federal puede resolver nuestros problemas a través de un mayor gasto, más impuestos, más regulaciones y más burócratas. Los estadounidenses se han visto obligados a servir como sujetos de prueba del experimento de control gubernamental de “una talla única para todos”, y ha tenido que pagar un alto precio.

Por estas razones, y muchas más, he luchado contra ObamaCare desde que llegué al Senado de Estados Unidos. Dirigí los esfuerzos para detener los rescates financieros concedidos por Obama a la industria de seguros, con dinero de los contribuyentes y, por suerte, pude impedir que se llevaran a cabo este año. Pero hay que hacer más, y cuando yo sea presidente una prioridad de mi administración será derogar y sustituir ObamaCare. En lugar de confiar en un enfoque anticuado de gran gobierno, voy a impulsar reformas centradas en el consumidor, que bajen los costos, apoyen la innovación en el campo del cuidado de la salud, aumenten realmente las opciones mejorando la calidad de la atención médica.

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Mi plan de reforma de salud incluye tres componentes principales:

Primero, yo trabajaría con el Congreso para crear un crédito fiscal que se pague por adelantado, lo que permitiría a todos los estadounidenses pagar su seguro de salud. El monto de estos créditos debería aumentar cada año y habría que definir la preferencia fiscal para los seguros otorgados por los empleadores, con el fin de asegurar que esta será igual al nivel de los créditos dentro de una década. Esto evitará distorsiones a gran escala y reformará una disposición en nuestro código fiscal que ha hecho subir los costos de la salud, perjudicando a los que trabajan por cuenta propia e impidiendo a los estadounidenses tener planes de seguro de salud verdaderamente portátiles, que puedan llevar con ellos sin importar dónde trabajan.

Segundo, aquellos que tienen condiciones de salud pre-existentes deberían tener acceso a servicios accesibles mediante mecanismos que cuenten con respaldo federal y sean fiscalmente sólidos, como consorcios regulados por los estados para casos de alto riesgo. Los estadounidenses deben tener la oportunidad de adquirir un seguro sin importar dónde vivan, para que puedan buscar coberturas accesibles en cualquier estado. Se deben promover, además, otros programas centrados en los consumidores, como las Cuentas de Ahorro de Salud. Por último, bajo ningún concepto se les debe pedir a los contribuyentes el rescate de una compañía de seguros que pierda dinero, como sucede con ObamaCare.

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En tercer lugar, voy a asumir la difícil tarea de salvar y fortalecer Medicare y Medicaid, colocándolos en senderos fiscalmente sostenibles. Sin reformas, estos programas se quedarán sin dinero. Debemos llevar el Medicaid a un sistema de subsidios globales per cápita, preservando los fondos para sus destinatarios y liberando a los Estados de los mandatos de Washington. Las personas mayores que están actualmente en planes como Medicare, como mi madre, no verán ningún cambio, pero las generaciones futuras deberían moverse hacia un sistema financiado con primas. Esto les dará en el futuro a las personas mayores la posibilidad de escoger entre modelos competitivos de mercado como lo hacen actualmente el Medicare Advantage y el Medicare Part D.

Aunque es posible que haya que tomar otras medidas para deshacer el daño hecho por ObamaCare, creo que estos tres puntos son la base de un plan para reducir los costos y poner a los pacientes y a las familias de nuevo en control de sus decisiones sobre la atención médica. A diferencia de ObamaCare, mis reformas no serán impulsadas a través del Congreso en la oscuridad de la noche y sin rendición de cuentas. No van a llevar la Constitución a su punto de ruptura o a depender de decisiones cuestionables de la Corte Suprema para sobrevivir. Pero lo más importante es que no van a subir los impuestos de los estadounidenses.

Los fracasos de ObamaCare deberían ser la prueba que necesita Washington para entender que ha llegado la hora de una nueva dirección, que permita a los consumidores estadounidenses ampliar sus opciones y reducir el papel del gobierno federal en la asistencia médica. Es el momento de fijar un nuevo precedente en Washington con el envío de un nuevo presidente a Washington. Creo que tengo la experiencia y la visión necesarias para mejorar nuestro sistema de salud y hacer de éste el próximo siglo americano.

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(*) Marco Rubio es Senador por el estado de la Florida y actualmente es aspirante a la nominación presidencial del Partido Republicano.

Nota:

La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. Fue publicada originalmente en Político. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial. 

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