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Diaz "desafio a lo imposible"

Diaz "desafio a lo imposible"

“Un desafío a lo imposible”, así catalogó el nadador dominicano Marcos Díaz su reto de darle 2 vueltas a la isla de Manhattan.

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Marcas mundiales

NUEVA YORK –  “Un desafío a lo imposible”, así catalogó el nadador dominicano Marcos Díaz su reto de darle 2 vueltas a la isla de Manhattan, el cual conquistó en 22 horas y y 14 minutos.

Con récords mundiales de natación en aguas abiertas, Díaz se inició desde la niñez en este deporte como terapia para combatir el asma que le fue diagnosticada a los 6 años de edad.

A su salida de las aguas, cientos de seguidores lo esperaban en la orilla para celebrar a la "dominicana", el triunfo de uno de los suyos.

Hoy, sus retos, travesías, sacrificios, extensas jornadas de entrenamiento, disciplina y superación personal no quedan encerrados en un ego, o la vanidad de ser el mejor, su causa y proezas son para recaudar fondos destinados a niños pobres con asma y cáncer de su país.

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Su aventura después de varios meses de entrenamiento estuvo enfocado en las aguas que rodean la isla de Manhattan de 13 millas de longitud y 2 millas de ancho.

Precisamente el agua ha sido el motor de vida y en ella ha hecho historia. En el 2005 estableció una marca mundial al cruzar dos veces el Estrecho de Gibraltar en 8 horas y 34 minutos. También recorrió 81 kilómetros en 10 horas y 34 minutos en el río Bhaghirathi de la India.

En territorio estadounidense el tiempo se dobló por el gran obstáculo que superó, las corrientes de las aguas.

“La primera vuelta fue fácil nadar porque las corrientes te ayuda, pero la segunda fui en contra, en condiciones no favorables”, dijo Marcos quien confío en la preparación entrenamiento y su equipo de trabajo.

Esta no es la primera vez que Díaz nada en Manhattan. En el 2004 participó en la competencia tradicional de la isla en la cual estuvo entre las dos primeras posiciones hasta que la hipotermia lo dejó en la séptima posición.

Rival, el pensamiento

En esta oportunidad no tuvo más rivales que sus propios pensamientos, la corriente y el desgaste físico a medidas que aumentaban las horas sumergido en el agua.

“El pensamiento es un elemento muy importante, es una comunicación no verbal, debes enfocarte en la ruta correcta, en seguir las instrucciones de los entrenadores, tener todo bajo control”, comentó el atleta un día antes de su hazaña.

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“Hay que salir de la realidad, alejar los pensamientos de fatiga, de dolor en el hombro, la espalda, el cuerpo… hay que evitar que estos pensamientos interfieran en la meta”, continuó.

Desde el 2004 cuando estuvo en las frías aguas del río Hudson, Marcos supo que si quería hacer algo grande debería ser aquí, en Nueva York.

Una de las razones era brindar un homenaje a su gente, a los miles de dominicanos que viven en el país, y que mejor lugar para iniciar su travesía que en Washington Heights donde se congrega la mayor cantidad de sus compatriotas en La Gran Manzana.

Allí, desde el muelle de Dyckman en el Alto Manhattan, él a sus 32 años, 5'8 de estatura y 155 libras de peso enfrentó la travesía "Marcos Díaz 2 x Manhattan Swim" que inició y finalizó en el mismo punto.

Antes de entrar al agua, el dominicano repasó con sus entrenadores la ruta, el plan de trabajo, todo aquello que ya estaba preparado.

“En lo deportivo y en lo técnico esta era una hazaña ambiciosa”, afirma y continúa: “pero es una forma de demostrar que los latinos podemos llegar muy lejos y podemos estar en un alto nivel”.

Desinhibirse, enfocarse

De regreso al factor del pensamiento, para desinhibirse, hallar el ritmo, el control de la travesía, Marcos se aferró a la misión de la fundación que lleva su nombre, a las personas que lo apoyan, en dar una alegría a su gente.

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La única persona que parecía estar en su contra el sábado 18 de agosto, era un juez calificador que vigiló los momentos de hidratación, en los cuales Marcos tuvo contacto con el equipo por medio de unas varas que sostenían unos termos y en los cuales podría apoyarse para descansar.

Pero Marcos no llegó sólo. Su condición física es el resultado de un trabajo en equipo, mismo que lo acompañó en el recorrido.

Junto a él estuvieron su entrenador Augusto García, dos médicos uno abordo de la balsa y otro supervisando el trabajo desde afuera.

También estuvo un nadador de apoyo, Kamel Tejero, encargado de nadar a su lado en periodos de 30 a 45 minutos para animarlo y colocarle un ritmo.

Y ánimo fue el que recibió de su familia, amigos, y ahora de todos los dominicanos que asistieron para apoyar a un estandarte de sus colores patrios.

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