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No uses tu casa como garantía

No uses tu casa como garantía

Al poner una propiedad como respaldo, es posible que la incapacidad de pago lleve a perder el hogar.

Más común de lo que parece

En el apuro por conseguir dinero, muchas veces no se miran los costos. Y al poner una propiedad como respaldo, es posible que la incapacidad de pago lleve a perder el hogar.

El uso de la casa como collateral es un recurso al que se acude con mucha frecuencia en Estados Unidos cuando hace falta dinero urgente para pagar las cuentas, arreglar la misma casa o solucionar un problema inesperado.

La casa es un activo que la mayoría de las instituciones financieras o los prestamistas tienen en cuenta cuando un potencial cliente llega con la idea de refinanciar una deuda, conseguir una segunda hipoteca o simplemente recibir dinero contra la garantía del capital que encierra esa propiedad (si ya está hipotecada, la porción no hipotecada).

En estas operaciones, directamente se puede perder la casa, advierte en forma directa la Comisión Federal de Comercio (FTC) en el documento Usando su casa como garantía.

La advertencia parece dramática, y en efecto lo es: Si no se puede pagar un crédito garantizado con la casa, sencillamente se pierde la casa.

"Lo mejor que se puede es tomar distancia de cualquiera que siquiera le insinúe utilizar la casa para sacar un préstamo que tal vez no lo necesita," dice la FTC.

Eso no quiere decir que los que prestan dinero son mala gente. Nada de eso. Pero ocurre con mucha frecuencia que algunos prestamistas inescrupulosos tienen como blanco de su negocio a la gente de edad avanzada, a propietarios de bajos ingresos y a personas con problemas de crédito.

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Esos prestamistas pueden ofrecer préstamos basado en el capital ( equity) de una casa.

Pero las altas tasas de  interés y los otros costos elevados que cargan esos créditos pueden convertir en error muy caro el poner la casa como garantía de una deuda.

Medidas para defender tu dinero

La FTC dice que como primera prevención hay que evitar a los prestamistas que:

  • Te dicen o te piden que falsifiques información en la solicitud de crédito. Por ejemplo, que declares que el préstamo va a ser destinado a hacer negocios cuando eso no es así.


  • Te presionan para que pidas un crédito por más dinero del que necesitas.
  • Te presionan para que aceptes pagos mensuales que no podrás hacer.
  • No pueden presentarte toda la información que pides sobre el crédito, o te dice que no necesitas leerla.
  • Falsean la designación del crédito que te están dando.
  • Prometen una serie de condiciones cuando presentas la solicitud y te dan otras cuando firmas, sin una legítima explicación de esos cambios.
  • Te dicen que firmes formularios en blanco, asegurando que ellos lo van a completar luego.
  • Te dicen que no puedes tener copias de los documentos que has firmado.
  • Buscar en otro lugar

    Si un consumidor no tuviera otra alternativa que tomar uno de esos créditos, puedes dar algunos pasos para proteger tu casa y el valor que tiene en ella:

    • Buscar otros créditos: Los costos pueden variar mucho.
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  • Contactar a varios prestamistas (bancos, cajas de crédito, sociedades de ahorro y préstamos y compañías hipotecarias).
  • Preguntarle a cada prestamista por el mejor préstamo para el cual puedes estar calificado.
  • Preguntas que valen oro

    En esa búsqueda hay que preguntar y comparar diversos aspectos:

    • La tasa de interés anual (annual percentage rate, APR): El APR no sólo considera la tasa de interés anual, sino los puntos, los honorarios del broker hipotecario y otros cargos que los prestamistas le aplican a los tomadores de crédito.


  • Preguntar si la APR es fija o variable.
  • El plazo del préstamo: Cuántos años llevará pagar el crédito recibido.
  • Los pagos mensuales y si variaran o serán constantes.
  • ¿Hay un balloon payment?: Este es un pago grande que por lo general hay que hacer al final del plazo del crédito, con frecuencia después de una serie de bajos pagos mensuales.
  • ¿Se contempla alguna penalización por el pago anticipado (cancelación antes de tiempo mediante una refinanciación de otro prestamista o la venta de la casa)?
  • ¿El default (falta de pago) puede provocar un aumento de las tasas que se aplican al préstamo?
  • ¿El préstamo incluye un cargo por cualquier tipo de seguro de crédito, como un seguro de vida, discapacidad o desempleo?
  • ¿El seguro es una condición del préstamo? Si no, ¿cuánto menos habría que pagar de cuota mensual sin el seguro de crédito?

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    Los estimados de buena fe

    Con todos esos detalles, no estaría mal pedirle a cada prestamista una estimación "de buena fe" ( good faith estimate) en la que se detalle todos los cargos y honorarios que el tomador del crédito tendría que pagar a la firma del acuerdo.

    Aunque no siempre los prestamistas están obligados a dar esos estimados por escrito, este papel ayuda a comparar las opciones y tomar una decisión.

    Antes de firmar, hay algunos otros puntos que la FTC recomienda atender. Por ejemplo, hay que pedirle al prestamista todas las explicaciones por cualquier cantidad de dinero, plazo o condición que no se entienda.

    Por supuesto, no hay que firmar el acuerdo de crédito si los términos difieren de lo que uno pensó que iba a ser. Por ejemplo, un prestamista no debería prometer un determinada APR y luego, sin una buena razón, aumentarla en el momento de la firma del acuerdo.

    Y tampoco hay por qué firmar o inicialar nada que diga que se está comprando voluntariamente un seguro de crédito, al menos que realmente se quiera comprar un seguro de ese tipo.

    Hay que conseguir una copia de los documentos que se firman antes de salir de la sede del prestamista. Esos papeles contienen importante información sobre los derechos y obligaciones del tomador del crédito, o sea, del deudor.

    Después de la firma

    La firma del acuerdo de crédito no necesariamente significa que ya no hay marcha atrás. Si uno cambia de idea o simplemente empieza a dudar sobre lo que hizo, es posible dejar todo sin efecto.

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    La ley de la verdad en el crédito ( The Truth in Lending Act) concede a la mayoría de los que toman créditos sobre el capital de su vivienda ( equity home loans) por lo menos tres días después de la firma del acuerdo para cancelar el trato.

    Eso es posible porque está contemplado el derecho de rescisión ( right of rescission).

    En algunos casos, tres días puede ser el plazo máximo para anular la operación. Para lograr la rescisión, tiene que notificar al prestamista por escrito.

    Después de ese acto, el prestamista tiene veinte día para devolver todo el dinero o las propiedades que haya pagado a cualquiera como parte de esa transacción crediticia y liberar cualquier interés de garantía que recayera sobre la casa del tomador del crédito.

    En ese momento, la persona que tomó el crédito debería ofrecerle al prestamista la devolución de su dinero o propiedad, lo que puede implicar tener que conseguir un crédito con otro prestamista. ¿Volver a empezar?

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