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Gina utiliza contenedores de basura para almacenar agua. Crédito: Valeria Collazo.

Puerto Rico: Cuando la falta de agua es otro problema económico

Puerto Rico: Cuando la falta de agua es otro problema económico

Los cortes de 48 horas en el suministro están teniendo un fuerte impacto en la población de la isla, mientras ven cómo sube su factura.

Gina utiliza contenedores de basura para almacenar agua. Crédito: Valeri...
Gina utiliza contenedores de basura para almacenar agua. Crédito: Valeria Collazo.

Por Valeria Collazo desde Puerto Rico.

Los días que tienen agua, la puertorriqueña Gina Hernández y su familia prefieren no salir de su casa. Aprovechan esas horas para bañarse y para hacer la limpieza del hogar, pero sobre todo para recolectar todo los galones que luego necesitarán durante las siguientes 48 horas. La urbanización Villas de Andalucía en Trujillo Alto, donde se ubica su casa, forma parte del plan de racionamiento de agua potable implementado en Puerto Rico, que este jueves se expandió al sur de la isla por la sequía. En medio de una grave crisis económica como la que se está viviendo aquí, el caso puertorriqueño vuelve a mostrar como la falta de un recurso natural como el agua puede convertirse para la población en una pesadilla. Y en un agujero más para el bolsillo.

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Inicialmente, el servicio de agua potable en la casa de la familia Hernández se interrumpía por un lapso de 24 horas, pero a medida que los niveles de los embalses continuaban bajando, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) anunció una extensión del racionamiento para los abonados que, como ellos, se sirven del embalse de Carraízo.

“Al principio fue difícil, pero al menos teníamos agua un día sí y un día no. Salíamos a comer afuera para no ensuciar los platos y nos íbamos a bañar a casa de una amiga”, explica Gina, quien asegura que su familia no tardó en sentir el impacto económico del racionamiento. “El bolsillo empezó a doler, y nos dimos cuenta de que teníamos que cocinar en casa, aunque no tuviéramos agua”.

Para esta joven madre, una de las partes más desagradables de no tener agua por dos días seguidos es no poder mantener los inodoros limpios. “Cada vez que voy al baño, pregunto si alguien más tiene que ir. Tratamos de ir todos más o menos al mismo tiempo”, añade.

La grave sequía se ha intensificado en el peor momento de crisis económica. Para Gina, estas situaciones no están desligadas una de la otra y su familia ha sentido el efecto de ambas. La escritora de profesión afirma que vivir con el suministro de agua limitado la “hace sentir miserable”, pero la incertidumbre generada por la crisis económica también tiene para ella un fuerte impacto emocional.

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A pesar de que esta familia solo cuenta con servicio de agua potable por un período de 24 horas, cada dos días, han notado un cuantioso aumento en su factura. Gina se sorprendió al recibir el recibo correspondiente al mes de junio, ya que el monto total adeudado es de 200 dólares, mientras que antes del racionamiento solían pagar 50 dólares. “Es absurdo, es algo que no se puede entender”, expresa con frustración.

Para el periodista Cristian Arroyo, la escasez de agua en Puerto Rico también resulta irónica, pues “estamos en una isla, estamos rodeados de agua”. En su pequeño apartamento en la zona de Santa Rita en Río Piedras, Cristian debe almacenar toda el agua que necesita para cubrir sus necesidades básicas durante dos días. Como explica, ha tenido que sacrificar “cosas bien básicas”, como por ejemplo la limpieza del apartamento en el que convive con su perro. Además, Cristian asegura que el peso del racionamiento no se ha distribuido de forma equitativa entre la población. “Tú vas al Condado (zona turística) y ves que allí el agua se está despilfarrando. Esto no se ha manejado de forma justa”, añadió.

En el restaurante La Cueva del Chicken Inn en la zona de Hato Rey en San Juan acaban de instalar dos nuevas cisternas. Las tres cisternas con las que ya contaba el restaurante no daban abasto para cubrir la demanda de agua del negocio. Ivette Rivera, gerente del restaurante, asegura que el racionamiento de agua ha encarecido mucho sus costos de operación. “Tuvimos que instalar más cisternas, tenemos que comprar galones de agua potable diariamente para la preparación de bebidas y alimentos, y si esto sigue así, tendremos que comprar vajillas desechables”, señala Rivera.

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La gerente del local lamenta además que el racionamiento haya comenzado en momentos en los que ya se encontraban realizando ajustes para enfrentar el duro golpe de la crisis económica al sector de la gastronomía. “Sentimos que el impacto ha sido por todos lados. Todo está más caro. Incluso pagamos mucho más por el servicio de agua que hace un año, irónicamente”, expresa.

Se expande la sequía

El Monitor de Sequía de los Estados Unidos clasificó hoy a los municipios de Salinas y Guayama en un patrón de sequía extrema. La Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) ya tenía previsto comenzar un plan de racionamiento para algunos pueblos que se suplen del Acuífero del Sur, que incluiría al municipio de Salinas.

Algunos residentes del área sur, específicamente en los pueblos de Salinas, Coamo y Santa Isabel, serán incluidos en un plan de racionamiento inicial de 12 horas. Se estima que son cerca de 17,000 los clientes que se verán afectados por este racionamiento, que iniciaría al mediodía del próximo jueves. El Departamento de Recursos Naturales y Ambientales ya había lanzado una advertencia a mediados de julio acerca del crítico estado en el que se encuentra el Acuífero del Sur, el cual suple agua a estos abonados.

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