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Mosaico con la palabra "Divest" (Desinvierte). Firma: Fossil Free.

Próximo objetivo para desinvertir en carbón: California

Próximo objetivo para desinvertir en carbón: California

El poderoso fondo de pensiones de Noruega ha sido el último en adherirse al movimiento mundial para dejar de invertir en combustibles fósiles.

Mosaico con la palabra "Divest" (Desinvierte). Firma: Fossil Free.
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Por Clemente Álvarez: @clementealvarez

Después de tantos años debatiendo cuándo se acabarían el carbón, el petróleo o el gas, de pronto el problema ha cambiado. Ahora mismo ya no preocupa que los combustibles fósiles se agoten, sino todo lo contrario: hay muchos más de los que se deberían quemar. Algunos trabajos científicos estiman que para frenar el calentamiento terrestre de aquí a los próximos 40 años habría que dejar bajo tierra sin usar un tercio de las reservas de petróleo, la mitad de las de gas y más del 80% de las de carbón. Ahora bien, ¿cómo convencer a las empresas relacionadas con estas energías contaminantes que renuncien a una enorme parte de su negocio para reducir las emisiones de CO 2? En este contexto, resulta muy relevante la decisión adoptada de forma definitiva la semana pasada por el Fondo Global de Pensiones del Gobierno de Noruega (GPFG, en sus siglas en inglés) para deshacerse de sus inversiones en compañías relacionadas con el carbón. Un paso que ya han dado cerca de 200 instituciones en el mundo y que podrían asumir también los dos principales fondos de pensiones de California.

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El GPFG no es un fondo cualquiera: se trata del mayor del mundo. Gestiona cerca de 900,000 millones de dólares salidos, paradójicamente, de los gigantescos ingresos generados por la explotación de combustibles fósiles en este país europeo. Y allí dónde invierta o deje de invertir tiene una gran trascendencia, aparte de poder generar un efecto arrastre. Se han dado diferentes cifras, pero algunos cálculos consideran que el volumen de las inversiones del GPFG retiradas de empresas relacionadas con el carbón alcanzaría los 8,000 millones de dólares y afectaría a unas 122 compañías en el mundo.

En California, existe una propuesta presentada por el senador demócrata Kevin de León para que se deshagan de sus inversiones en empresas de carbón los dos mayores fondos de pensiones del estado: el Sistema de Jubilación de Empleados Públicos (CalPERS) y el Sistema de Jubilación de Maestros del Estado (CalSTRS). Con activos por un valor de unos 295,000 millones de dólares, CalPERS es el mayor fondo público de pensiones de EEUU. Esta entidad mueve el dinero ahorrado por cerca de 1,6 millones de empleados públicos de California y hoy en día tiene inversiones en unas 30 minas y empresas productoras de carbón, con un valor de unos 187 millones de dólares.

Desde la oficina del senador De León, explican que la propuesta todavía debe ser debatida en la Asamblea de California. Si pasa el proceso legislativo, entonces llegaría al despacho del gobernador del Estado, el demócrata Jerry Brown, quién tendría en su mano firmarla o vetarla hasta el 11 de octubre de este año.

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Sería un nuevo hito para este movimiento mundial que intenta repetir la exitosa acción de los años ochenta, cuando se produjo una oleada de desinversiones en multinacionales presentes en Suráfrica para luchar contra el Apartheid.

“Tenemos que dejar ese CO 2 bajo tierra, los científicos no dan otra opción”, comenta McKibben, que entiende que hoy en día es un riesgo invertir en combustibles fósiles que no se puedan usar. “A las inversiones libres de combustibles fósiles les ha ido ampliamente mejor que a otras acciones del mercado, así que alguien que estuviera prestando atención a nuestro mensaje habrá hecho dinero, a la vez que el mundo un poco mejor”, asegura el activista de 350.org.

A pesar de los esfuerzos de ambientalistas como McKibben, parece claro que poco cambiará si no llega también a los mercados la señal de alarma. Hasta ahora, las larguísimas y tortuosas negociaciones dentro de Naciones Unidas para luchar contra el calentamiento global a escala mundial no han servido desde luego para convencer a los inversores de que realmente se vayan a tener que dejar bajo tierra reservas de combustibles fósiles sin usar (más bien, está ocurriendo lo contrario). De hecho, está por ver que los países logren ponerse de acuerdo en la próxima Cumbre Mundial del Clima de diciembre en París para cerrar un acuerdo internacional que recorte realmente las emisiones de CO 2. Con todo, sí se empiezan a percibir en los mercados otro tipo de riesgos relacionados con el clima.

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“El riesgo climático se está convirtiendo en riesgo para la reputación”, aseguraba un análisis de principios de año de Axa Investment Managers, que cuenta con una de las mayores carteras de inversión de Europa. “Las cuestiones morales están jugando un papel cada vez mayor con el incesante aumento de terreno del movimiento de desinversión entre los inversores de todo el globo”, incidía Luis Florez, analista principal del departamento de Inversión Responsable de esta compañía. “Con el movimiento de desinversiones de Suráfrica de los años 80 como referencia, la campaña de desinversiones en combustibles fósiles continuará empujando a los inversores a revisar su política de inversiones y determinará si sus reputaciones están en mayor riesgo”.

Para ilustrar lo que significa este tipo de riesgos relacionados con el clima, Florez ponía como ejemplo lo sucedido en Australia, donde cientos de clientes han retirado el dinero de sus cuentas para protestar contra los bancos que financian inversiones en combustibles fósiles. Se estima que los cuatro mayores bancos de Australia (Commonwealth Bank, Westpac, Australia and New Zealand Banking Group y National Australia Bank) han dicho adiós a cerca de 400 millones de dólares australianos (unos 300 millones de dólares americanos).

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