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Secador eléctrico de aire caliente.

La guerra de los secadores de manos

La guerra de los secadores de manos

¿Qué es mejor en unos baños públicos: el secador eléctrico de aire, el rollo de tela de toalla o las toallitas de papel?

Secador eléctrico de aire caliente.
Secador eléctrico de aire caliente.

Por Clemente Álvarez @clementealvarez

Entramos en un baño público, nos lavamos las manos y llega el difícil momento del secado: ¿Qué es mejor: el secador eléctrico de aire, el rollo de tela de toalla o las toallitas de papel? La cuestión no es un simple pasatiempo para los aseos, sino que mantiene en guerra a fabricantes de diferentes opciones de secado y enfrenta varios trabajos científicos.

El último capítulo viene por un estudio de la Agencia Federal Alemana de Medio Ambiente (UBA) que evaluó el impacto ambiental del secado de 1,000 pares de manos con las tecnologías más comunes de los baños públicos. Como suele hacerse en este tipo de trabajos, no solo analizaron los efectos de la propia acción del secado, es decir, de apretar el botón de un aparato de aire o de agarrar una toallita. También examinaron los impactos ambientales de la fabricación de los distintos materiales y máquinas, de la energía utilizada o de los residuos generados. ¿Su conclusión? Los mejores sistemas para secarse las manos en los baños públicos son, por este orden: 1. Los secadores por aire a chorro, 2. El papel reciclado, 3. El papel de fibra virgen, 4. La toalla de algodón y los secadores de aire caliente.

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¿Enigma resuelto? No tan rápido. En realidad el estudio alemán es de 2014. Si ha aparecido ahora es porque lo ha difundido la marca de secadores de aire a chorro Dyson, para contrarrestar otro trabajo de la Universidad de Westminster presentado hace solo unos meses. Este otro estaba encargado por la Asociación Europea de Fabricantes de Papel Tisú. Y, por supuesto, concluía que la mejor opción son las toallitas de papel.

Hay muchos trabajos más. Para terminar de complicar este profundo misterio, otro estudio anterior de la consultora Environmental Resources Management aseguraba que los secadores eléctricos de aire caliente son mejores que las toallitas de papel. En este caso, realizado, como no, por encargo de una empresa de secadores de aire caliente, Airdri.

Uno siempre puede darse por vencido y secarse con el pantalón o la falda. No obstante, lo primero que hay que tener en cuenta es que estos trabajos miden cuestiones distintas.

Si nos centramos exclusivamente en los efectos ambientales, todos los análisis coinciden en que lo que tiene más impacto de los aparatos eléctricos es su uso, es decir la electricidad, mientras que en el caso de las toallitas la peor parte está en la fabricación del papel.

En lo que respecta a la electricidad, es cierto que los aparatos de chorro de aire frío requieren de mucha menos energía que los de aire caliente. Y por tanto son mejores desde el punto de vista ambiental. Pero todavía más significativo es saber dónde está ese baño público.

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Cada país tiene una forma de producir la electricidad (con más o menos carbón, nucleares, turbinas eólicas…). Así pues, si nos lavamos las manos en un país que tiene un importante porcentaje de energías renovables, no hay ninguna duda de que la mejor opción es la eléctrica. Y esto pasa con un secador de manos, pero también con un automóvil, un libro, una cocina

En cuanto al papel, aunque sea reciclado, hay que tener en cuenta que estas toallitas tipo tisú no se suelen reciclar. No obstante, otra de las claves está en saber cuántas toallitas usa cada persona para secarse las manos. ¿Una? ¿Dos? ¿¿Tres?? Cuantas más usemos, mejor será el otro sistema.

En esta divertida charla TED  Joe Smith, conocido activista de Oregon en favor de la moderación en los baños, explica cómo apañarnos con una sola toallita de papel.

Todo esto se refiere a los efectos ambientales (que suelen ser favorables a las opciones eléctricas). Sin embargo, el estudio encargado por los fabricantes de papel tisú se centra en la higiene (que suele ser favorable al papel). Este trabajo de la Universidad de Westminster asegura que el mejor sistema son las toallitas de un solo uso de papel porque los aparatos de aire contribuyen a dispersar los microbios. En concreto, en las pruebas realizadas el secador de chorro de aire fue el método que esparcía más líquido de las manos de los usuarios y a más distancia: 59 pulgadas.

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Aquí, de nuevo, hay otros trabajos sobre higiene con conclusiones diferentes (como los de la Universidad de Bradford o la Universidad de Florida). Además, la empresa Dyson ha atacado el estudio de Westminster por considerar que las mediciones no fueron tomadas en condiciones realistas: “Se utilizaron manos con guantes que se contaminaron con hasta 10 millones de bacterias por mililitro, una cantidad nada realista. A continuación, y sin ser lavadas con agua previamente, se secaron las manos con guantes puestos (con altos niveles de contaminación)”, critica la compañía del secador de chorro de aire, que asegura que cuando las manos se secan correctamente se reduce la diseminación de bacterias en hasta 1.000 veces.

¿Conclusión? Usemos con moderación lo que nos encontremos en el baño público, sea cuál sea, pero antes asegurémonos también de lavarnos bien las manos.

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