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Placas solares en Santa Mónica.

Cómo un barrio con placas solares podría competir con las centrales eléctricas

Cómo un barrio con placas solares podría competir con las centrales eléctricas

California prepara la apertura del mercado eléctrico a fotovoltaicos, baterías y vehículos eléctricos

Placas solares en Santa Mónica.
Placas solares en Santa Mónica.

Por Clemente Álvarez @clementealvarez

En el sistema eléctrico que conocemos desde hace más de un siglo, hay grandes centrales que producen energía, líneas de alta tensión que la transportan hasta las ciudades y consumidores que pagan por ella en sus hogares. Esto empezó a cambiar cuando de pronto algunos particulares pasaron a generar ellos mismos sus propios kilovatios con placas solares en sus tejados. Pero la revolución comienza ahora: California se prepara ya para ser el primer estado norteamericano que abre el mercado eléctrico a fotovoltaicos, baterías y vehículos eléctricos. Los nuevos pequeños generadores podrán juntarse para vender energía al sistema como si fueran centrales eléctricas.

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“La energía distribuida [aquella compuesta por múltiples instalaciones pequeñas cerca del punto de consumo] está creciendo y representará una importe parte del mix energético en el futuro, por eso queremos ayudarles a participar en nuestro mercado”, comenta Steven Greenlee, portavoz de California Independent System Operator  (CAISO), el operador del sistema eléctrico de este estado, que acaba de presentar un borrador con las nuevas reglas tras un proceso de consulta. “Creemos que el modelo de esta propuesta representa un paso significativo y puede ser desarrollado de forma rápida”.

La idea es que un particular con unas placas fotovoltaicas tenga la oportunidad de vender en el mercado eléctrico la energía sobrante que no vaya a consumir, o que una persona con una batería doméstica ( como la de Tesla) pueda inyectar kilovatios al sistema cuando más paguen por ella. Incluso aprovechar la energía almacenada en un automóvil eléctrico aparcado para volcarla a la red cuando el sistema necesite más electricidad. Como se especifica en la propuesta de CAISO, hoy en día el tamaño mínimo requerido para participar en el mercado eléctrico de California es de 0.5 megavatios (500 kilovatios). Sin embargo, las placas solares de un particular no superan los 5 kilovatios (kW) de potencia y la capacidad de descarga de una batería doméstica o de un carro eléctrico es de unos 2-3 kW. La novedad es que se va a permitir que empresas que funcionen como agregadores junten muchos de estos pequeños generadores para que sean gestionadas en bloque.

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¿Por qué resulta interesante a ciudadanos con placas solares o baterías juntarse como si fueran centrales virtuales? “Puede que un particular con una instalación solar en el tejado no tenga mucho sobrante de energía, pero lo que compensa realmente es vender la que produzcan las placas de todo un  barrio o las de distintos edificios de una misma compañía”, comenta Robert Laffoon-Villegas, representante de la distribuidora eléctrica Southern California Edison. “Una de las cosas que está sucediendo en California es que están cambiando los códigos de construcción y ya se están colocando estos sistemas en los tejados de las casas de vecindarios enteros”, detalla.

En principio, esto también debería resultar positivo para que sigan creciendo las energías renovables en California. Para que el sistema eléctrico funcione bien y no haya apagones, el operador del sistema (CAISO) debe garantizar un difícil equilibrio: siempre  tiene que estar produciéndose exactamente la misma cantidad de electricidad que la que utilizan en cada momento los consumidores encendiendo luces, cocinando o viendo la tele. Y esto no es igual de fácil de conseguir con grandes centrales de carbón, gas o nucleares, que con infinidad de pequeños generadores con placas solares o baterías. La posibilidad de gestionar muchas de estas instalaciones en bloque ayuda a que el sistema pueda asimilar muchas más, y que sigan aumentando así las energías no contaminantes.

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Que un particular ponga unas placas solares en su tejado o una batería Tesla en la cocina no parece ninguna amenaza, pero que empiecen a aparecer de forma masiva por todas las casas supone una revolución. Aparte de las cuestiones técnicas, hay que tener en cuenta muchas otras implicaciones económicas. Existe discusión, por ejemplo, en cómo se reparten los costes del sistema si una parte de los ciudadanos reducen de forma significativa su consumo eléctrico (al producir ellos mismos su energía). En países como España, con mucho sol y un importante desarrollo de la fotovoltaica, se acusa al Gobierno de intentar frenar estas nuevas tecnologías. En cambio, con la apertura del mercado eléctrico por parte del operador del sistema, California sigue dando pasos para adelantarse a un proceso que parece imparable.

“A nosotros nos parece bien, los sistemas distribuidos están creciendo y hay que prepararse para manejar bien lo que va a ocurrir en el futuro”, incide Laffoon-Villegas, de Southern California Edison, que explica que a su empresa no le afecta si sus 15 millones de clientes empiezan a reducir su consumo colocando placas solares y baterías: “En California, está desacoplada la distribución de la producción, nuestro negocio no está en la energía y por eso no perdemos dinero si pedimos a los consumidores que ahorren”. “La forma en la que hacemos dinero es instalando las redes para transmitir y distribuir la electricidad, el estado nos garantiza una tasa de retorno de la inversión”, especifica. Aun así, Laffoon-Villegas considera clave garantizar la seguridad del suministro y unos precios razonables para todos los ciudadanos.

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En los últimos años, se han multiplicado las placas fotovoltaicas en los tejados de este estado gracias a los importantes incentivos del programa California Solar Initiative (CSI). Además, también ha resultado decisivo el fomento del autoconsumo a través del denominado ‘Net Metering’, que permite a los particulares consumir de la red general tanta electricidad como la que ellos hayan inyectado en el sistema de la sobrante de sus placas solares (a lo largo de un año). Ya se tomó la decisión de cambiar el programa del ´Net Metering' para 2017.  No obstante, todavía no se sabe cuál será el método que lo sustituya.

“Dar entrar a la energía distribuida es un desafío, hay que estar seguros que las reglas sean efectivas y transparentes”, incide Greenlee, portavoz de CAISO. “Pero este es un desafío que somos más que capaces de gestionar”.

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