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El tema del futuro de los 11 millones de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos vuelve a repercutir en la campaña por la presidencia.

Maribel Hastings: Inmigración, elecciones y sabiduría popular

Maribel Hastings: Inmigración, elecciones y sabiduría popular

Es importante que los políticos entiendan que cuando atacan a un indocumentado, también ofenden a votantes.

El tema del futuro de los 11 millones de inmigrantes indocumentados en E...
El tema del futuro de los 11 millones de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos vuelve a repercutir en la campaña por la presidencia.

Por Maribel Hastings, asesora ejecutiva de America's Voice

WASHINGTON, DC - La llamaré Isabel para no usar su verdadero nombre. Es una joven indocumentada latinoamericana, casada con un estadounidense y madre de una niña nacida aquí en Estados Unidos. La plática con la joven trabajadora la semana pasada me hizo reflexionar sobre cuán importante es que los políticos entiendan que cuando atacan a un indocumentado ofenden no solo a ese indocumentado sino a los ciudadanos y votantes en su familia. Y me confirmó el valor de la sabiduría popular.

Isabel preguntó qué me parecen los precandidatos a la nominación republicana y qué me parece la hasta ahora única aspirante a la nominación presidencial demócrata, Hillary Clinton. Le respondí que más me gustaría saber qué opina ella de todos ellos. Su respuesta fue simple y al grano.

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De la bola de precandidatos republicanos, sólo identificó a dos: al exgobernador de Florida, Jeb Bush, y al senador del mismo estado, Marco Rubio. Y a Hillary Clinton porque hay que haber estado viviendo bajo una piedra para no saber quién es Hillary Clinton, aunque la referencia no sea de los años 90 sino de la historia más reciente de la experimentada política. Obviamente identifica al presidente Barack Obama por tres razones: porque prometió una reforma migratoria y no cumplió; porque ha deportado a millones y porque finalmente giró las órdenes ejecutivas migratorias que ayudarían al menos a cinco millones como ella, pero que están paralizadas en los tribunales.

De Marco Rubio dijo "no me parece sincero" porque primero apoyó la reforma migratoria y después no. De Jeb Bush indicó lo que quizá piensen otros hispanos: parece sincero, ha apoyado la reforma migratoria que su hermano (el ex presidente George W. Bush) también apoyó, habla español y su esposa es mexicana. No me sorprendería que la lista de pros, según Isabel, la compartan otros latinos, incluyendo votantes, a la hora de elegir a sus favoritos, si es que Bush se lanza y sobrevive las primeras etapas del proceso de primarias republicano.

Sobre Hillary dijo: "bueno, es demócrata", lo que se ha convertido en un as bajo la manga para los políticos de este partido si quieren establecer una distinción con los republicanos en materia migratoria.

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Aunque la tarea demócrata no está completada, promesas rotas aparte, es evidente que al girar las órdenes ejecutivas migratorias Obama estableció una clara distinción entre la postura demócrata y la republicana opuesta a dichas acciones ejecutivas. Éstas no han podido implementarse por la demanda de 26 estados, 24 de ellos gobernados por republicanos.

Isabel podría beneficiarse de DAPA por tener una hija ciudadana.

La espera la desespera y señala a los republicanos: "¿Por qué no nos quieren? Sólo estamos trabajando. ¿Por qué se oponen a DACA y DAPA? Claro, a ellos qué más les da. Somos nosotros los que estamos esperando. No tener un (número de) Social (Security) le impide a uno tantas cosas. Y a ellos les conviene. Tanta gente pagaría taxes, sabrían quiénes están aquí. Todo podrían controlarlo mejor", concluyó Isabel.

La simple sabiduría popular vale su peso en oro.

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