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Mal tiempo aplazó regreso del Discovery

Mal tiempo aplazó regreso del Discovery

El regreso a Tierra del transbordador Discovery fue retrasado por un día debido a malas condiciones del tiempo en el Centro Espacial Kennedy.

La posible presencia de nubes bajas sobre la pista en Cabo Cañaveral llevó a la NASA a renunciar a su primera oportunidad de aterrizaje, prevista para las 4:47 a.m. locales (08:47 GMT).

Inicialmente, la agencia espacial estadounidense pensó que la nave aterrizaría en un segundo intento a las 6:22 a.m. hora del Este (10:22 GMT), pero el cielo no se despejó.

"Un techo de nubes a mil pies (300 metros) impidió la visibilidad de la pista", explicó la NASA en el Centro de Control de la misión, en Houston, Texas.

El aterrizaje fue postergado para el martes, con otras dos posibilidades de aterrizar en Florida y otras dos en la Base Aérea Edwards en California.

Horas antes, la tripulación del Discovery cerró la compuerta de la bodega para iniciar su reingreso a la atmósfera y retornar a la Tierra, para marcar el fin de la primera misión de un transbordador desde la catástrofe del Columbia en febrero 2003.

Los siete astronautas se pusieron sus trajes presurizados de color naranja y ocuparon luego sus lugares en la cabina, como medidas previas al aterrizaje.

El descenso del Discovery a través de la atmósfera es un momento esperado con gran ansiedad por la NASA, que perdió a los siete tripulantes del Columbia cuando intentaban su regreso a tierra, el 1 de febrero de 2003.

"Nos regocijamos por volver a casa", dijo la comandante Eileen Collins en un mensaje de radio al centro de control de la misión tras recibir la señal para despertar a la tripulación y comenzar los preparativos para el descenso, la madrugada del lunes.

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Ahora se espera que el proceso de aterrizaje será el martes. En ese momento, la tripulación encenderá los motores de Discovery que sacarían al transbordador de su órbita a unas 136 millas (220 kilómetros) de la Tierra lanzándolo a 16,155 mph (26 mil km/h) hacia la atmósfera.

Esta misión del Discovery fue la primera de un transbordador desde que el 1 de febrero de 2003 el Columbia estalló y se desintegró cuando retornaba a Florida después de una misión de 16 días.

Durante la jornada del domingo, los siete astronautas transbordador espacial Discovery habían las verificaciones de control de vuelo a bordo y ensayaron el aterrizaje en un simulador computarizado, como parte de los preparativos finales para el regreso a la Tierra y poner fin a la primera misión tripulada de NASA desde la desintegración del Columbia en febrero de 2003.

La tripulación se dedicó a guardar el equipo que han usado durante los 12 días que han pasado en el espacio y a preparar los asientos y los trajes presurizados naranjas que usarán durante el descenso, que está previsto para el lunes a las 4:46 a.m. hora del Este (08:46 GMT).

El director de vuelos LeRoy Cain dijo que el pronóstico meteorológico luce bueno para el aterrizaje en Cabo Cañaveral, Florida.

El funcionario manifestó que la nave "está en muy buena forma" para el regreso, pero no pudo ocultar que junto a la emoción siente ansiedad. "Eso es para lo que me pagan, para preocuparme", añadió.

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"Es tiempo de volver a casa y de seguir trabajando en mejorar el transbordador y en ponerlo listo para volver a volar en el futuro", afirmó la comandante Eileen Collins el domingo, durante una serie de entrevistas.

Collins subrayó: "hemos cumplido los objetivos de la misión, quisiéramos pasar más tiempo en el espacio, la Tierra es magnífica vista desde aquí, pero ya es hora de volver".

Cain dijo que tanto él como el resto del personal en el Centro Espacial Johnson (en Houston, Texas), estaban contentos y emocionados acerca del regreso del Discovery, y no estaban pensando demasiado en el catastrófico descenso del transbordador Columbia hace dos años y medio. "Estamos mirando hacia adelante, no hacia atrás", dijo.

Se trata del primer regreso de una nave tripulada de NASA desde la catástrofe del Columbia, que se desintegró en febrero de 2003 tras una misión de 16 días. Los siete tripulantes que viajaban a bordo murieron.

Los astronautas tampoco quieren distraerse con el recuerdo: "He pensado mucho en el Columbia y pensaré más tras el aterrizaje, pero todos vamos a estar muy centrados mañana (lunes) en el trabajo que tenemos que hacer", explicó Collins.

"El viaje ha sido magnífico y mañana estaremos de vuelta con muchas lindas historias para contar", afirmó el astronauta japonés Soichi Noguchi, quien comparó el transbordador y la Espación Estacial Internacional con "una vidriera en la que se muestra la forma en que personas de todo el mundo pueden trabajar juntas".

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Este domingo, mientras la tripulación se preparaba para el viaje de regreso y el aterrizaje del lunes, los siete astronautas recibieron una buena noticia del Control de la Misión: por primera vez en tres años, los cuatro giroscopios que controlan la orientación de la Estación Espacial Internacional estaban funcionando.

Los astronautas del Discovery pasaron nueve de los 13 días de su misión reabasteciendo de instrumental el laboratorio de la estación. Además, dos astronautas realizaron caminatas espaciales para reemplazar un giroscopio que dejó de funcionar en el 2002.

Los miembros de la misión volvieron a suministrar energía a otro giroscopio, que dejó de moverse en marzo. La tripulación de la estación esperó hasta que el Discovery se separó para encender los cuatro giroscopios a la vez.

"Hay muchas ovaciones a bordo del Discovery ahora", dijo Collins por radio a los ingenieros en tierra.

Mientras estaba en órbita, la tripulación del Discovery recolectó la basura de la estación, realizó inspecciones cuidadosas a la nave en busca de posibles daños, y probó varias técnicas de reparación desarrolladas después de la tragedia del Columbia en el 2003.

Durante una caminata espacial sin precedentes, el astronauta Stephen Robinson quitó dos tiras de material aislante que sobresalían de losas que protegen el transbordador de excesivas temperaturas.

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Ingenieros en tierra temían que si las tiras no eran quitadas, podrían causar un peligroso recalentamiento del aparato durante el reingreso a la atmósfera terrestre, repitiendo el desastroso descenso del Columbia.

"Ha sido una misión de éxito sobresaliente", dijo el subgerente del programa del transbordador, Wayne Hale. "Concretamos todo lo que nos habíamos propuesto".

El aterrizaje del transbordador espacial es un momento muy delicado, pues la fricción con la atmósfera eleva la temperatura en la superficie del transbordador a unos 1,300 grados Celsius (2,372° Fahrenheit).

"Descender desde 17,500 millas por hora (28,163 km/h) hasta parar este planeador de 100 toneladas que sólo puede realizar un intento de aterrizaje en la pista, no es lo que personas normales y sanas normalmente llamarían seguro", comentó Hale.

Dentro, "se siente a veces como estar en un tren fuera de control", describió el piloto James Kelly, que ya voló en el Discovery en 2001.

"A medida que se avecina el aterrizaje, estás haciendo cada vez más operaciones y realmente tienes que prestar atención a las cosas relativamente rápido para bajar a tierra", explicó.

Una hora antes del aterrizaje se prevé que el transbordador encienda sus motores durante tres minutos para abandonar su órbita alrededor de la Tierra. Sobrevolará América Central y Cuba hasta alcanzar la pista de aterrizaje en el Centro Espacial Kennedy, en la costa este de Florida.

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Si la pequeña probabilidad de lluvias se materializa, la NASA podría dejar al transbordador dar una vuelta más alrededor de la Tierra (que sería la número 202 desde su despegue) para aterrizar a las 5:15 a.m. hora del Este (a las 09:15 GMT) del lunes.

Las provisiones a bordo permitirán a la nave estar en el espacio como mucho hasta el miércoles, por lo que tendrá que aterrizar antes de entonces en Florida, la Base Aérea Edwards en California o en Northrup Strip, en Nuevo México, dijo Cain.

El transbordador se acerca lentamente a la Tierra, después de haberse separado el sábado unas 95 millas (152 kilómetros) de la Estación Espacial Internacional. Con cada vuelta al globo esa distancia se agranda en 8 millas (13 kilómetros).

A los riesgos inherentes de la entrada en la atmósfera se añade la aprehensión por los problemas sufridos por el transbordador. Durante su lanzamiento el pasado 26 de julio se desprendió un trozo de espuma del tanque de combustible, aunque no dañó la nave.

Lo mismo pasó en el caso del Columbia, pero el material aislante golpeó el casco de la nave y abrió fisuras en el escudo de protección térmica, por las que se colaron gases a altas temperaturas que la desintegraron a su regreso a la Tierra.

La mayor parte del trabajo de la misión tuvo que ser dedicado a reparaciones e inspecciones a fin de determinar si el transbordador se había dañado en el despegue y asegurarse de que podría regresar a la Tierra en seguridad total, además de la tarea de transferencia de equipos y provisiones en el laboratorio orbital.

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El módulo de fabricación italiana Raffaelo, que sirvió para aportar provisiones y piezas de recambio de la Estación Espacial Internacional, fue colocado en la bodega del transbordador con tres toneladas de desechos y equipos que atestaban el laboratorio orbital. La bodega del Discovery será cerrada dos horas antes del aterrizaje.

La próxima misión fue fijada para el 22 de septiembre con el lanzamiento del Atlantis, si la NASA logra hallar hasta entonces una solución para que la capa que protege el depósito externo de combustible no se suelte durante el despegue, como ocurrió en el lanzamiento de la misión actual.

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