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Los tsunamis, gigantescas olas asesinas

Los tsunamis, gigantescas olas asesinas

Como pudo verse en las zonas costeras en el sur de Asia, los tsunamis son poderosos y capaces de llevar lo que está a su paso.

Esto fue precisamente lo que sucedió el domingo (26 de diciembre de 2004) cuando un poderoso terremoto de 9.0 grados Richter sacudió al sur de la isla indonesa de Sumatra. Las olas que generó el movimiento telúrico se propagaron por todo el sur de Asia, e incluso hasta las costas africanas, sumergiendo poblados enteros y ocasionando decenas de miles de muertos.

El devastador horror que produjo es imposible de cuantificar. El elevado número de víctimas fatales y los incalculables daños son sólo evidencia del su poder destructivo.

Pero lo ocurrido en el sur de Asia el pasado fin de semana no es un fenómeno nuevo. En 1976, un tsunami arremetió contra las Filipinas y dejó un saldo fatal de 10 mil muertos. Luego, en 1998, otra ola gigantesca mató a 6 mil personas en Papúa, Nueva Guinea.

En cada uno de estos casos, los desaparecidos y los que quedaron sin hogar, ascendieron a los miles. Las pérdidas materiales sobrepasaron los miles de millones de dólares.

¿Qué es un maremoto?

Un maremoto se produce por un deslizamiento de tierra en el lecho marino, lo que provoca que una gran masa de agua se mueva repentinamente a alta velocidad.

Como consecuencia, las olas formadas en medio del océano alcanzan una gran fuerza. Sin embargo, su altura no es perceptible por la gran profundidad del suelo marino, pero alcanzan cientos de kilómetros de longitud a medida que se desplazan.

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Al acercarse a la costa, la longitud de las olas se reduce y la energía se concentra en cada una de ellas, ganando una fuerza cada vez mayor.

Poco antes de que el fenómeno llegue a tierra, es usual que se retire el agua de la orilla, dejando a la vista el fondo de la playa. El desplazamiento de las aguas indica que en poco tiempo llegarán varias secuencias de olas.

Las olas reportadas el domingo a lo largo de la costa asiática eran de entre 6 y 10 metros (19 y 33 pies) de altura. En Nueva Guinea, en 1998, tres olas de 10 metros (33 pies) de altura arrasaron con lo que encontraron a su paso.

Cuando el mar empieza a retirarse de la costa, es aconsejable alejarse lo más pronto posible de la orilla. Este es el tiempo necesario para huir. No aprovecharlo puede ser mortal.

Los maremotos pueden atravesar el Océano Pacífico, donde frecuentemente se originan, hasta las costas del extremo oeste de América.

Algunos maremotos como los generados en las costas de Chile en mayo de 1960 y Alaska en marzo de 1964, produjeron daños en sitios tan alejados como México.

Este país fue afectado por meremotos en septiembre de 1985 en las zonas de Michoacán y Guerrero con olas de 3 metros (10 pies) de altura; y en octubre 1995, en las poblaciones costeras de Colima y Jalisco con olas de 5 metros (17 pies) de altura.

No se puede predecir cuándo ocurrirá un maremoto. No obstante, se pueden disminuir sus efectos tomando medidas preventivas como por ejemplo, planificar rutas de evacuación lo suficientemente altas para evitar el embate de las olas y anchas para permitir la mayor circulación de personas en el menor tiempo posible.

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Pueden crearse refugios de emergencia, en caso de que el nivel de las aguas demore en descender.

Este fenómeno puede tener consecuencias catastróficas si se origina en las cercanías de la costa, ya que el intervalo de tiempo para que las olas lleguen es mucho menor.

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