publicidad
El equipo de la secundaria University Gardens de San Juan, ganador del Rover Challenge 2015.

Los puertorriqueños conquistan el espacio

Los puertorriqueños conquistan el espacio

Cerca de 200 puertorriqueños trabajan en la NASA, que durante 30 años ha estado a la caza de talentos en la isla, en secundarias y universidades

El equipo de la secundaria University Gardens de San Juan, ganador del R...
El equipo de la secundaria University Gardens de San Juan, ganador del Rover Challenge 2015.

Por Maye Primera, @mayepri

El reto consistía en fabricar y conducir un vehículo de exploración espacial de tracción humana, con dos pilotos abordo -un chico y una chica- a través de un circuito de obstáculos de media milla que simulaba la superficie extraterrestre. Cráteres lunares, un paraje marciano, el lecho de la caída de un meteorito, recreados con rocas, gravilla y arena por ingenieros de la NASA, en el U.S. Space & Rocket Center de Huntsville, Alabama.

Dos secundarias de Puerto Rico construyeron los carros más rápidos y se llevaron los primeros lugares de la carrera, el Rover Challenge 2015, donde esta vez compitieron 80 escuelas y universidades de Estados Unidos, Alemania, India, México y Rusia.

Antes de esta hazaña, los puertorriqueños lograron conquistar la NASA y el espacio con su talento hace ya más de 30 años.

publicidad

“La NASA organiza estas actividades, sobre todo para los estudiantes que tengan proyecciones futuras en la ingeniería y ese tipo de cosas. Y ya tenemos a varios estudiantes egresados de nuestra escuela que trabajan allí”, cuenta a Univision Marcel Ruiz, el profesor de Matemáticas que ha trabajado durante los tres últimos años con los chicos de Garden University en el diseño del vehículo ganador del Rover Challenge.

Dos centenares de profesionales de origen puertorriqueño trabajan actualmente en Administración de Aeronáutica y del Espacio (NASA), una de las mayores agencias de Estados Unidos. La mayoría de ellos se formaron en la Escuela de Ingenieros del Recinto de Mayagüez (RUM) de la Universidad de Puerto Rico, conocida popularmente como "el Colegio".

“Ya es casi una tradición de la NASA venir al recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico a reclutar el talento, principalmente de ingeniería”, explica Agustín Rullán, decano de la escuela.

La agencia comenzó contratar profesionales de la isla en la década de los 70 del siglo pasado. En 1975, ingresaron los primeros 200 ingenieros y científicos, y desde entonces el proceso de reclutamiento no ha parado.

“Estimo que esto ocurre porque nuestros programas son bien rigurosos y tienen todas las acreditaciones requeridas por los programas de ingeniería y tecnología en Estados Unidos. Otro detalle importante es que durante varias décadas hemos recibido a los mejores estudiantes de las escuelas públicas y privadas de Puerto Rico. Es decir, que empezamos con una materia prima y una inteligencia alta, que combinamos con nuestros programas”, continúa el profesor.

publicidad

La Universidad de Puerto Rico es valorada por los académicos de la isla como la inversión más importante del pueblo puertorriqueño en educación, que durante los últimos 30 años ha funcionado como un mecanismo efectivo de promoción social y de producción de capital intelectual.

Vea también: Telecospio Hubble cumple 25 años mirando al universo

En las aulas de Mayagüez se formó, por ejemplo, Javier Ocasio Pérez: ingeniero en computación, especialista en software, de 29 años, quien trabaja actualmente en el equipo de integración y operaciones del telecospio espacial James Webb, sucesor del Hubble y el más grande y complejo que se haya construido hasta ahora. “Verme como parte de la NASA era más bien como un sueño, nunca pensé que iba a terminar trabajando para la agencia”, dijo Pérez en una entrevista con el diario puertorriqueño El Nuevo Día, en febrero de este año.

También estudió allí el ingeniero eléctrico Miguel Román, de 33 años. Él está a cargo de varios proyectos de la NASA y de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) relacionados con el satélite Suomi NPP, capaz de observar el lado oscuro del planeta y de detectar el resplandor de las ciudades y pueblos de todo el mundo.

En la isla hay en la actualidad más ingenieros y científicos por milla cuadrada que en ningún otro país de la región, y también una tasa oficial de desempleo del 14.5%. Para revertir esa cifra, Puerto Rico se ofrece como un gran centro de servicios y cantera de profesionales.Ni el Estado ni la academia ven este flujo sostenido de exportación de talentos como un problema de fuga de cerebros. “No educamos a nuestros ingenieros para tenerlos cautivos en Puerto Rico, están educados para trabajar en cualquier lugar del mundo”, responde el profesor Agustín Rullán.

publicidad

Lo que la Universidad de Puerto Rico aspira es seguir atrayendo hacia sus salones a estudiantes de secundaria como Fernando, como Genna, como Yancarlos, como José, como Steven, que este año conformaron el equipo del liceo University Gardens, ganadores del primer lugar del Cover Challenge 2015 en su categoría y del segundo mejor tiempo de toda la competencia -solo por detrás del equipo universitario ruso.

“Corrimos, y dominamos la pista en cuatro minutos con 33 segundos”, cuenta a Univision Rolando Fernández, capitán del equipo, que condujo junto a Genna Dávila el prototipo de su escuela.

Mientras, en los pits, les esperaban tres mecánicos (Yancarlos Maysonet, José Estruche Santos y Steven Márquez) y el piloto suplente Jean Pérez. Genna tiene 17 años y cursa el décimo primer grado, mientras que los varones del equipo tienen 18 y son alumnos del décimo segundo.

Este año la NASA exigió a los equipos incorporar telemetría a los coches, además de calificar su velocidad en la pista, el peso y el diseño. Así que ellos fabricaron la computadora, le añadieron transmisión en vivo de radio y video, un giroscopio, un magnetómetro y un acelerómetro.

“También agregamos un tablero que mezclaba todos los datos que guardaba la computadora con el video en vivo, para que se pudiera recibir en los pits toda la información del vehículo a lo largo de la carrera. Todo completamente funcional”, explica Fernández, quien participó por segunda vez consecutiva en la carrera y ya fue admitido en la Escuela de Aeronáutica de la Universidad Interamericana de Puerto Rico para convertirse en piloto profesional.

publicidad

“El carrito de nosotros quizás no era el mejor, pero cumplía con todos los requisitos que ellos exigían”, dice el chico con modestia, seguro de que sus compañeros de la escuela perfeccionarán el prototipo y alcanzarán cada año una meta aún superior.

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad