publicidad

Los pirómanos son plagas devastadoras

Los pirómanos son plagas devastadoras

Considerada como un grave trastorno del control de los impulsos, la piromanía es un peligroso mal que amenaza a la humanidad.

Los pirómanos son enfermos que tienen una verdadera fascinación por el fuego y disfrutan enormemente con su provocación y las terribles consecuencias.Su acción enfermiza suele gestarse en la etapa juvenil, con mayor frecuencia en varones y en aquellos de carácter tímido, huidizo, con escasa sociabilidad.Son personas solitarias, taciturnas, tristes, grises en su faceta social., que no llaman la atención despuntan en su profesión.También suelen tener problemas afectivos en el entorno familiar y padecer falta de afecto, separaciones traumáticas de seres queridos o una gran agresividad sexual.De hecho, el placer por el fuego es una especie de orgasmo enfermizo, algo que al pirómano le calma y satisface sus apetitos más primarios.En ocasiones, el pirómano ejerce un acto de violación, algo que le demuestra su poder sobre la naturaleza, un dominio similar al sometimiento sexual. Sin resistencia y esfuerzo, solo por el gusto de asolar y destruir.Tratarlos como a los terroristasLa doble personalidad es algo característico. Muchos de ellos trabajan, incluso, como guardas forestales, familiarizados con el fuego y participan en acciones de voluntariado de bomberos o espontáneos que se ofrecen a ayudar en extinciones o control de las llamas.Pero su otra cara es la de necesitar la destrucción, en un círculo vicioso de necesitar el fuego y utilizarlo como arma devastadora.No es habitual que busquen un móvil económico, sino satisfacer su placer morboso, su apetito de incendios, su visión destructora.El verano es un época y su campo de ataque favoritos. Es perfecta para estos maníacos por las condiciones climáticas que permiten extender las llamas a grandes superficies, ampliar a un fuego enorme lo que empieza con una pequeña hoguera.

publicidad

El espectáculo dantesco de los últimos incendios como el de

California demuestra lo tremendo de esta agresión al planeta, hasta el

punto de que muchos países estudian considerar al pirómano como

terrorista.Es el caso de Grecia, cuyos recientes incendios ha asolado uno de los patrimonios más importantes de la humanidad.Los expertos consideran que puede haber pirómanos de todas las edades.De

hecho, en Estados Unidos el 40 por ciento de las detenciones por

piromanía afectan a adolescentes de entre 15 y 18 años.Algunos

de ellos, según estudios psiquiátricos, provocan el fuego por

"curiosidad", por el morbo de contemplar el efecto devastador de las

llamas.La destrucción la pérdida de riqueza ecológica o

materiales humanos les es completamente indiferente. Su placer es el

fuego en sí y asolar lo que encuentra a su paso.El tratamiento

de esta enfermedad es difícil y complicado. La falta de motivación del

sujeto, su capacidad de disimulo y su padecimiento de otras patologías

mentales hacen compleja la terapia.No suelen ser locos, en el

estricto sentido de la palabra, con pérdida de razón, alucinaciones o

publicidad

delirios, sino personas bastante serenas que necesitan la destrucción

del fuego como un aliciente vital.Por ello, el gran debate a nivel mundial que existe en estos momentos es la definición del pirómano entre enfermo y delincuente.Un gran dilema, para una problema cada vez más grave y en auge todos los veranos.

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad