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Angélica Mora, periodista

Los pieles rojas

Los pieles rojas

Honduras está cercada, los atacantes chivatean con gritos de Democracia, mientras cortan la entrada de ayuda por todos los flancos.

Angélica Mora, periodista
Angélica Mora, periodista

Todos a la espera: Los de dentro del círculo aguardando y pidiendo a

Dios escuchar los clarines de ayuda. Los de afuera esperando atacar a

los que pudieran aparecer con auxilio, detrás de la loma de la colina.

Hoy sucede lo mismo con Honduras, a la que tienen cercada. Los atacantes chivatean alrededor, con gritos de Democracia, mientras cortan la entrada de ayuda por todos los flancos. Los Pieles Rojas esperan que los que que están dentro del cerco mueran

por inanición, mientras que los que se defienden saben que todo estará

perdido si no resisten.

Lo malo es que lo que está sucediendo es real y no se trata de otra película más de "Como se ganó el Oeste".

En estas circunstancias los atacantes llevan el rojo incrustado en su

cerebro y en sus plumas y muchos usan el color abiertamente, como

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señal, tanto así que lo demuestran con soberbio orgullo en camisas y

banderas. Lo extraño es que muchas tribus -que podrían haber defendido a los sitiados- se han sumado a la siega.

Anexar el nuevo territorio para ellos es primordial, porque quieren

poseerlo todo, en un afán de ir avanzando con sus huestes rojas hasta

que no quede nada más por conquistar.

Además, advierten que todos los que se opongan serán pintados de azul y

sus cabezas rodarán desde lo alto de sus pirámides. Así, los

espectadores de lo subrreal tendrán su día en ver la transformación de

la película, que esta vez evolucionará a una mala copia de "Apocalipto"

y las antiguas civilizaciones de las Américas. Como van las cosas en la filmación, aquí no habrá ni siquiera un John

Wayne... o un descubridor del Nuevo Mundo, que aparezca y nos salve --a

los pintados de azul-- del arrollador avance rojo.

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