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Protestas en Brasil

Los contrastes sociales en Brasil

Los contrastes sociales en Brasil

La Copa del Mundo Brasil 2014 ha revelado un mundo de contradicciones sociales y económicas en el país sede del evento

Protestas en Brasil
Protestas en Brasil

Por Marcel Garcés

La Copa del Mundo Brasil 2014 ha revelado un mundo de contradicciones sociales y económicas en el país sede del evento, aseveró el sociólogo chileno Jorge Vidal, de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

En entrevista con Notimex, Vidal indicó que el Estado brasileño busca proyectarse mediante este evento, como lo ha hecho con su propósito de incorporarse al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

“Pero esta inversión de capital humano y capital financiero reveló también las desigualdades de Brasil, que mientras se gastaba y se perdían millones de dólares en la construcción de infraestructura para el evento, le subía el precio al transporte público”, dijo.

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El sociólogo recordó que fue el alza al transporte público lo que gatilló las protestas desde el año anterior, sobre todo en Sao Paulo, que continúan ahora por problemas sociales y económicos que encontraron la oportunidad de eclosionar con fuerza en este marco.

“Un motivo de análisis es que el fútbol y los Mundiales no terminan los problemas. A veces los esconden, pero no terminan los problemas, y muchas veces no terminan de esconderlos”, agregó el profesor.

Recordó que “sucedió en Chile en 2011, cuando en plena Copa América seguían habiendo marchas de los estudiantes y el gobierno de entonces (del presidente Sebastián Piñera) apostó a que la Copa América iba a desgastar el movimiento y fue todo lo contrario”.

“Salieron las banderas ‘Educación gratuita y de calidad’, en un estadio”, apuntó.

De igual manera, con motivo del Mundial Brasil 2014 se desataron protestas populares en un país donde el fútbol es una actividad tan popular, lo que significa que “a uno le puede gustar mucho el fútbol pero no significa que sea un idiota”.

Esto “transparentó un poco cómo es el modelo brasileño, o sea el modelo de desarrollo que se suponía que el Estado no iba a gastar nada y terminó gastando tres veces más lo que estaba presupuestado y con muchos niveles de corrupción y empleo precario”, puntualizó.

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“No es que los brasileños no quieran el Mundial, sino que no a cualquier costo. En muchos casos, el mismo que protesta va al estadio, lo que revela que no hay una dicotomía entre el que asiste y el que protesta, están en la misma línea”, agregó.

“De hecho, por algo (la presidenta brasileña) Dilma Rousseff no se atrevió a hacer un discurso inaugural, porque tenía miedo de las pifias”, apuntó el analista, investigador del tema del fútbol.

“Lo que el Mundial ha revelado es que la gente quiere circo, pero no quiere circo a cualquier costo, y que el evento ha servido para revelar algo que estaba sumergido en la realidad social brasileña”, reiteró.

Las desigualdades, el gasto excesivo en materias que no tienen relevancia social, los problemas de seguridad, el tema de las favelas, problemas estructurales de Brasil, concluyó Vidal.

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