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Se manifiestan por Garner y Brown en Berkeley, California.

Latinos y brutalidad policial

Latinos y brutalidad policial

El analista David R. Ayón opina sobre el papel de los hispanos en el reciente debate nacional sobre los casos Brown y Garner.

Se manifiestan por Garner y Brown en Berkeley, California.
Se manifiestan por Garner y Brown en Berkeley, California.

Por David R. Ayón " Analista de Latino Decisions

Hay un gran hueco en el debate nacional en torno a la brutalidad policial, que por haber sido desatado por las muertes recurrentes de afroamericanos a manos de policías blancos, se ha definido como una polémica entre blancos y negros. ¿Pero cómo ven otros grupos étnicos este tema? Es especialmente desafortunada la omisión de la perspectiva de los latinos, quienes tienen su propia experiencia con la discriminación racial, el uso de la fuerza por las autoridades y la necesidad de establecer sistemas de control y rendición de cuentas.

Los latinos expresan actitudes matizadas respecto a la actuación de las fuerzas del orden, según la nueva encuesta realizada por Latino Decisions para la Fundación Kellogg. No obstante el optimismo de los latinos en cuanto las oportunidades que consideran que tienen por delante, y a pesar de que creen que las agencias policíacas locales están para proteger a la comunidad, dos de cada tres latinos temen que las fuerzas del orden podrían abusarlos con fuerza excesiva.

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Tales temores están bien basados tanto en la historia como en experiencias recientes. Por ejemplo, en el verano del 2012 en la ciudad de Anaheim, California, se dio una semana de protestas por las muertes de dos hombres latinos a manos de policías blancos en incidentes separados el fin de semana anterior " protestas que resultaron en motines y una respuesta militarizada por la policía. Estos sucesos irrumpieron en el contexto de una batalla legal sobre la manera de que esta ciudad " la cual está políticamente controlada por funcionarios blancos no-hispanos -- conduce sus elecciones.

En Anaheim, al igual de las muertes este año de los hombres afroamericanos en Ferguson y Nueva York, los policías responsables no fueron enjuiciados y ni sancionados por su departamento. Anaheim, como Ferguson, es ciudad mayoritarimente de población “minoritaria” " en este caso de mayoría latina. Pero de nuevo al igual de Ferguson, Anaheim tiene alcalde blanco y todo su consejo municipal también lo es.

Sin embargo, Anaheim ha tomado una nueva dirección desde la revuelta de 2012. El año pasado, por primera vez, un latino fue nombrado jefe de policía, y él ha implementado una serie de reformas. Además, la ciudad resolvió una demanda de derechos civiles entablada por la organización ACLU, con el resultado, tras la aprobación el mes pasado por los votantes, que el consejo municipal será expandida y los concejales serán electos por primera vez por distritos individuales. Por ende, la comunidad latina ve buenas probabilidades de llegar a ser representada en el consejo municipal tras las próximas elecciones.

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El cambio también se está dando en el vecino condado de Los Angeles, donde la parcialmente renovada junta de supervisores acaba de aprobar la creación de una comisión civil para vigilar la actuación del departamento del alguacil. Esta reforma, que no logró ser aprobada el verano pasado, fue patrocinada de nuevo por los únicos supervisores de minoría, un afroamericano y una latina, quienes la presentaron a primera oportunidad desde la inauguración de la nueva sesión de la junta.

En el caso de los latinos, políticas migratorias represivas han exacerbado preocupaciones relacionadas a las fuerzas del orden locales. Legislación en varios estados que obligaría la aplicación de leyes migratorias por la policía local, como en el caso de Arizona en 2010 con la S.B. 1070, provocó temores entre los latinos de todo el país. Una encuesta de Latino Decisions realizada en Arizona ese año encontró que el 85% de los votantes latinos consideraban que la ley probablemente causaría la detención e interrogación por la policía de latinos que son ciudadanos o migrantes legales.

En noviembre de ese mismo año, una encuesta a nivel nacional de Latino Decisions encontró que el 75% de los votantes latinos de todo el país se oponía a la 1070 de Arizona. Cuando esta ley llegó a ser debatida ante la Corte Suprema en 2012, otra encuesta de Latino Decisions reveló que el 79% de los votantes latinos temían que la ley conduciría a la detención e interrogación de ciudadanos o migrantes legales.

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El hecho que 68% de adultos latinos " plenamente dos de cada tres " teme que las autoridades policiales abuse de ellos con fuerza excesiva explica buena parte de su preocupación por la aplicación de las leyes migratorias. En breve, la gran mayoría de latinos considera que (1) la aplicación de leyes migratorias represivas sujeta a la comunidad entera a ser tratada como indocumentada, y (2) teme que encuentros con las fuerzas del orden los expone a riesgo de maltrato físico.

Algunas soluciones al problema de la falta de confianza que evidencian los latinos respecto a las fuerzas del orden están a la vista: la necesidad de ser representados a todos niveles del gobierno, la necesidad de sistemas efectivos de control de las agencias policiales y su rendición de cuentas, y la necesidad de reformar el quebrantado sistema migratorio y resolver el estatus de los residentes migrantes indocumentados en nuestras comunidades.

Los latinos y los afroamericanos deberían reconocer las semejanzas entre sus preocupaciones respecto a las fuerzas del orden y que les urge trabajar juntos para resolverlas.

(English version)

Latinos & Police Abuse

By David R. Ayón of Latino Decisions

Unfortunately missing from the raging national debate over recurrent police killings of African American men and boys -- defined as an issue pitting blacks against whites -- is the question of where other minority groups stand. This omission is particularly unfortunate in the case of Latinos, who bring their own substantial experience to questions of racial discrimination, the use of force by authorities, and the need for oversight and accountability.

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At the heart of how Latinos view law enforcement are nuanced attitudes revealed by a major new national poll conducted by Latino Decisions for the Kellogg Foundation. In spite of widespread optimism among Latino adults regarding the opportunities they see ahead, and in spite of the overwhelming majority's belief that local police are there to protect them and their families, two out of three Latinos worry that law enforcement will use excessive force against them.

Such worries are grounded both in history and in recent experience. For example, in the summer of 2012 the Southern California city of Anaheim was the scene of a week of protests over two separate police killings of Latino men on a July weekend -- protests that led to rioting and a militarized response by police, and which erupted in the midst of a legal battle over how the white-run city conducts its elections.

In Anaheim, as in the killings this year of unarmed black men in Ferguson and New York, the white officers responsible for the two deaths were never charged or tried, and they went unsanctioned by their department. Anaheim, like Ferguson, is a majority-minority city " in this case, majority Latino. But again like Ferguson, Anaheim is governed by a white mayor, with no minority representation on its city council.

Nevertheless, Anaheim has taken a new path since the upheaval of 2012. Last year, a Latino became the city's chief of police for the first time, and he has instituted a series of internal reforms. Furthermore, the city settled a voting rights lawsuit brought by the ACLU, and as result, following voter approval in last month’s elections, Anaheim’s city council will be expanded and its members elected by individual districts, instead of at-large.

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Change is also afoot in neighboring Los Angeles, where the partially renewed County Board of Supervisors just voted to establish a civilian commission to oversee the sheriff’s department. This motion, which failed to pass last summer, was again sponsored by the board’s only minority members: an African American and a Latina, who introduced it at the first opportunity of the new term.

In the case of Latinos, immigration issues have come to color concerns about law enforcement. The passage of legislation in several states that would require local police to enforce immigration laws, such as Arizona’s S.B. 1070 in 2010, provoked concern among Latinos across the country. A Latino Decisions poll conducted that year in Arizona found that 85% of Latino voters believed it likely that the law would lead to Latinos who are U.S. citizens or legal immigrants getting stopped and questioned by police.

That November, the 2010 Latino Decisions election-eve poll found that 75% of Latino voters nationally opposed the Arizona law. When the constitutionality of the law was argued before the Supreme Court in 2012, another Latino Decisions poll found that 79% of Latino voters nationally believed that the law would lead to Latinos who are U.S. citizens or legal immigrants being stopped and questioned.

That 68% of Latino adults " fully two out of three " worry that law enforcement authorities will use excessive force against them makes Latinos’ concern over the enforcement of immigration laws especially clear and relevant " and their support for immigration policy reform abundantly understandable. Simply put, the great majority of Latinos feel that (1) the enforcement of immigration laws subjects their entire community to being suspected of being undocumented, and (2) encounters with law enforcement authorities puts them physically at risk.

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Some answers to the problem of Latinos’ evident lack of confidence in law enforcement are plain enough to see: the need for representation in government at every level, the need for effective oversight and accountability of law enforcement, and the need to fix our broken immigration system and resolve the status of undocumented immigrant residents of our communities.

African Americans and Latinos should recognize the relatedness of their law enforcement concerns and the urgent need to work together to resolve them. 

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