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Las negociaciones nucleares con Irán se prorrogan hasta el 10 de julio

Las negociaciones nucleares con Irán se prorrogan hasta el 10 de julio

Estados Unidos anunció el martes una nueva prolongación de las negociaciones, la segunda desde junio.

Estados Unidos anunció el martes una nueva prolongación de las negociaciones nucleares con Irán hasta el próximo viernes, 10 de julio, diez días más que la fecha límite inicial fijada para el 30 de junio, y tres días más que la primera prórroga, que vence hoy.

"Para obtener más tiempo adicional para negociar, vamos a dar los pasos técnicos necesarios para que sigan en pie hasta el 10 de julio las medidas del plan conjunto de acción (acordado en 2013)", señaló la portavoz del Departamento de Estado, Marie Harf, en un comunicado.

Según este acuerdo interino, firmado por Teherán y seis grandes potencias en Ginebra en noviembre de 2013, se congelan algunas actividades nucleares en Irán, mientras que Estados Unidos y sus aliados europeos alivian ciertas medidas punitivas contra ese país.

"Hemos logrado progresos sustanciales en todas las áreas, pero esta tarea es muy técnica a implica muchos intereses para todos los países involucrados", aseguró Harf en el comunicado.

"Honestamente, estamos más preocupados por la calidad del acuerdo que por el reloj, aunque sabemos que el tiempo no hará más fácil tomar las difíciles decisiones. Es por eso por lo que seguimos negociando", concluyó la portavoz.

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Principal obstáculo

Según va trascendiendo de los equipos de negociación, el principal obstáculo que impide llegar a un acuerdo en este momento es el levantamiento de las sanciones internacionales contra Irán.

Por un lado, las potencias occidentales (Estados Unidos, Francia, Alemania y Reino Unido) exigen una suspensión gradual y no inmediata como exige Teherán.

Por el otro, los iraníes reclaman que se incluya en el levantamiento el embargo que armas en su contra, lo que los occidentales rechazan.

Acuerdo en puertas

Los principales obstáculos para llegar a un acuerdo nuclear con Irán están en vías de resolverse, lo que permitirá llegar pronto a un entendimiento que asegure que ese país no fabrica armas atómicas, aseguró hoy en Viena el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov.

"Hemos hecho progresos muy tangibles. Y quedan menos de diez asuntos que tenemos que pulir", dijo el ministros en declaraciones a varios medios rusos en la capital austríaca.

Lavrov aseguró que ya hay acuerdo en uno de los asuntos que más han dificultado la negociación en su recta final, como el ritmo al que se levantarán las sanciones internacionales contra Irán.

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El ministro ruso indicó que hay acuerdo en levantar casi todas las sanciones, no de forma inmediata tras un acuerdo como pedía Irán, sino de forma progresiva.

 

Obama: El acuerdo cierra el camino de Irán hacia un arma nuclear Univision

Las diferencias

Lavrov reconoció que existen aún diferencias sobre el embargo de armas, que Irán quiere ver levantado junto al resto de sanciones económicas y militares, al entender que no tiene nada que ver con el tema atómico.

"Os puedo asegurar que sólo queda un gran problema en lo que se refiere a las sanciones. Es el problema del embargo al suministro de armas" a Irán, explicó el ministro.

También reveló que hay avances en los mecanismos para aclarar si el programa atómico de Irán tiene una dimensión militar oculta, algo que Irán niega y que temen Estados Unidos y sus aliados europeos.

Sobre el plazo límite de las negociaciones, que expira hoy, Lavrov dijo que no hay una "fecha artificial" para llegar a un acuerdo y que se trata de llegar a un pacto de calidad.

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Junto a la mayoría de los demás ministros, Lavrov abandonará hoy mismo Viena para dejar la negociación en manos de los diplomáticos y técnicos, aunque aseguró que regresará a la capital austríaca en cuanta se hayan producido nuevos avances.

 

Afectaciones económicas del acuerdo con Irán Univision

Qué exige Irán

Dignidad y respeto a sus derechos "inalienables" y alivio para su maltrecha economía, esos son los puntos que tanto el Gobierno como los ciudadanos iraníes consideran irrenunciables para un pacto sobre su programa nuclear con Occidente, cuya negociación entró hoy en sus últimas horas.

Una y otra vez las autoridades de la República Islámica, sus negociadores, sus periodistas y hasta los ciudadanos anónimos que no dudan en responder a quien les pregunte sobre el tema, han insistido durante todo el proceso negociador abierto hace 20 meses que un acuerdo "justo y equilibrado" que garantice ambas cosas es el único que podrá ser aceptado, si bien difieren en qué implica cada cosa y los motivos.

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Dentro del país, los distintos sectores políticos y sociales se dividen en función de qué parte de esta dicotomía es más importante a la hora de llegar a un acuerdo, todos dentro de la premisa de que un pacto es útil y beneficioso para el país, aunque no estrictamente necesario.

Las capas medias y altas de la sociedad, los empresarios y en general los estamentos más liberales prefieren la aproximación económica y ceder en algunos aspectos de la cuestión nuclear en favor del fin de las sanciones.

Ala conservadora

En cambio, los sectores más duros del régimen y algunos estamentos del clero chií han adoptado la defensa del honor iraní como un valor en sí mismo que no merece la pena sacrificar por alguna dudosa mejora económica.

La idea subyacente en la negociación para el régimen de los ayatolás se basa en la premisa de que Irán nunca tuvo intención de desarrollar armamento atómico y que nadie ha podido demostrar lo contrario.

De este modo, Irán, como signatario del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNPN) tiene el mismo derecho que el resto de los países del mundo a investigar y a tener una industria nuclear propia libre de injerencias.

Así, todas las "injustas e irracionales" sanciones económicas internacionales que durante la última década se han impuesto a Irán, las más duras jamás implantadas a país alguno, son arbitrarias y tienen como único fin dañar a la República Islámica, evitar su desarrollo y favorecer a sus enemigos regionales -Israel y los países árabes del Golfo Pérsico-, y por lo tanto deben ser suprimidas.

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Manos libres

Irán no puede entre otras muchas cosas vender su petróleo libremente en el exterior -la principal fuente de ingresos del Estado -ni repatriar los miles de millones de dólares que tiene en el extranjero, ni -probablemente la sanción más dura y la que más afecta a los ciudadanos directamente- participar del sistema internacional de transferencias bancarias, lo que en la práctica ha suprimido su comercio exterior.

Estas sanciones, diseñadas para forzar a Irán a renunciar a su programa nuclear, han fracasado, ya que la República Islámica, pese a los graves problemas económicos que padece, está lejos del colapso e incluso ha mejorado levemente su situación en los últimos meses.

Sin embargo, también es general el convencimiento de que su fin permitirá una rápida recuperación que a su vez favorecerá al Gobierno del presidente Hasán Rohaní, que llegó al poder con promesas de mejora económica, apertura al mundo y mayores libertades sociales.

En cuanto a las limitaciones al programa nuclear que previsiblemente establecerá un acuerdo nuclear, el principio que rige la postura iraní es la de la dignidad nacional y el de pedir "ni más ni menos derechos" que el resto de los países del mundo.

En este sentido, Irán se ha mostrado dispuesto a aceptar inspecciones sin restricciones a sus instalaciones nucleares en el marco del Protocolo Adicional del TNPN, un documento que ya se aplica en varios países del mundo sin mayores problemas.

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El conflicto llegó cuando se pidió al país aceptar también inspecciones a centros militares de forma automática, algo que se sale de las normas del Protocolo Adicional y que desde Teherán se ha rechazado con vehemencia, al ser una medida que "ningún país con dignidad" podría aceptar.

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