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Las heridas ocultas

Las heridas ocultas

Ahora resulta que mueren más soldados fuera que dentro del campo de batalla. En el 2012 el número de suicidios entre militares superó las muertes en combate

Por Raúl Peimbert

Fredy Gutierrez subió a su camioneta blanca y tras deambular durante algunas horas se estacionó en el puente de una transitada autopista de la Ciudad de Miami. Con absoluta frialdad ató el extremo de una soga a la escalera de servicio colocada en el techo de su vehículo y el otro a su cuello. Ya atado decidió sentarse en el borde del muro de contención del puente con la intención de saltar para quitarse la vida.

Gutierrez de 50 años de edad es un veterano de guerra cansado, agotado como muchos, ante la falta de atención de un gobierno incapaz de brindar, a quienes han servido en diversos escenarios bélicos, la atención debida para subsistir económica y sobre todo psicológicamente.

“Mi actitud suicida se debe a dificultades para recibir asistencia del Departamento de Asuntos de Veteranos de Guerra” dijo brevemente tras horas de negociación con los cuerpos especiales de la policia que lograron evitar el suicidio.

Para este veterano de guerra hispano, la historia tuvo un final felíz, si por felíz entendemos que logro salvar la vida para seguir enfrentando el vía crucis para recibir un poco de atención del gobierno al que decidió servir y defender. Pero para muchos otros la historia es muy diferente.

Estudios oficiales mostraban a principios de este 2013 la verdadera magnitud de un problema del que poco se habla o del que poco, muy poco se quiere hablar. Un promedio de 22 veteranos de guerra se suicidan diariamente en los Estados Unidos.

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Paradojicamente el estudio y las cifras fueron divulgadas por el propio Departamento para Asuntos de Veteranos de Guerra, la misma dependencia que según Fredy Gutierrez dificultó sus trámites de atención. Es decir, nuestras autoridades conocen muy bien el tamaño del reto, pero la falta de recursos, infraestructura y, sobre todo, de voluntad política para atenderlo es inexplicable.

Si sumamos y restamos, ahora resulta que mueren más soldados fuera que dentro del campo de batalla. En el año 2012, el número de suicidios entre militares superó las muertes en combate, es decir 349 suicidios contra 295 estadounidenses muertos en Afganistan.

“No cabe duda de que el gobierno de Estados Unidos está perdiendo esta batalla contra el suicidio de veteranos y personal militar y lamentablemente, a medida que más soldados regresen tras ser desplegados, el riesgo solo crecerá” afirma el Center for a New American Security.

El Presidente Barack Obama firmó en Agosto del ano 2012 una orden ejecutiva para ampliar los servicios de atención y prevención entre los miembros de las fuerzas armadas de este país, un buen inicio pero a todas luces insuficiente para detener esta ola de muerte que deja en el desamparo y con marcas imborrables a miles de familias.

“Es muy duro vivir así”, dijo el soldado Daniel Somers, “el trauma de la guerra deja una agonía física y mental constante”.

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Somers aseguró que luego de ser obligado por sus superiores a participar en actos catalogados por él como “crímenes de guerra” regresó a Estados Unidos solo para ser olvidado.

“No quiero vivir con las marcas de un sociopata” dijo en el último fragmento de una carta final, una carta de despedida.

Daniel Somers de 30 anos de edad se suicidó el 10 de Junio del ano 2013.

El, los de antes, los de ahora y los que vengan...descansen en paz.

Twitter: @raulpeimbert

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