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Imagen de la comparecencia televisiva ofrecida por el ex gobernante cubano Fidel Castro el pasado lunes 12 de julio. El "comandante en jefe" abandonó el poder por motivos de enfermedad y le cedió la presidencia a su hermano Raúl.

La "resurrección" de Fidel Castro

La "resurrección" de Fidel Castro

Fidel Castro ha vuelto a la vida pública. Después de cuatro años retirado de escena por la grave enfermedad que le llevó a ceder el poder a su hermano Raúl, el "comandante en jefe" ha irrumpido en la actualidad nacional e internacional.

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Imagen de la comparecencia televisiva ofrecida por el ex gobernante cubano Fidel Castro el pasado lunes 12 de julio. El "comandante en jefe" abandonó el poder por motivos de enfermedad y le cedió la presidencia a su hermano Raúl.

Retornó el ex gobernante

LA HABANA, Cuba - El líder cubano Fidel Castro, próximo a cumplir 84 años de edad, salió de su residencia el pasado 7 de julio para visitar el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC). Fue su primer acto público documentado desde que enfermó en 2006.

Su reaparición se conoció tres días después al divulgarse en medios oficiales. En las fotografías se pudo ver a un Fidel Castro con buen aspecto y fiel a la ropa deportiva que ha lucido en anteriores imágenes de su convalecencia.

Y desde ese día no ha parado: el lunes 12 de julio intervino en un programa de la televisión cubana, el martes 13 visitó el Centro de Estudios de la Economía Mundial, el jueves 15 acudió al Acuario Nacional y el viernes 16 de julio se reunió con 115 embajadores cubanos.

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Ese acto fue también televisado y Fidel Castro presentaba incluso mejor aspecto que en días anteriores, cambió definitivamente la ropa deportiva por camisa "civil" de cuadros y se le notó en forma y relajado, a tenor de las bromas que dirigió a los diplomáticos.

La liberación de presos políticos

La reaparición del hombre que gobernó Cuba durante 49 años y 55 días ha coincidido con un momento en que la isla está en el foco de la mirada internacional por el anuncio de su hermano Raúl, actual presidente del país, de liberar a 52 presos políticos.

Son los que quedan en la cárcel de los 75 opositores que el régimen envió a prisión con penas de hasta 28 años de cárcel en la ola represiva conocida como la "Primavera Negra" de 2003, cuando Fidel era aún presidente.

Se da la circunstancia de que el primer acto público de su reaparición se produjo el mismo día en que su hermano Raúl se reunía con el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y con la máxima autoridad de la Iglesia Católica en Cuba, el cardenal Jaime Ortega, y les comunicaba su decisión de liberar a ese grupo de presos.

El compromiso es fruto de un inédito diálogo entre el Gobierno y la Iglesia cubanos y en el que España se ha involucrado: acogerá a los disidentes que acepten abandonar Cuba tras ser liberados.

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Y otra "coincidencia" más: Fidel Castro reapareció en la televisión cubana el mismo día en que los primeros siete presos eran sacados de la cárcel y conducidos a un avión con sus familias para empezar una nueva vida en España (o el destierro, como denuncia la disidencia).

La vuelta de Fidel ha provocado muchas y variadas interpretaciones pero en algo en lo que coinciden buena parte de observadores extranjeros y "cubanólogos" es que su retorno en este momento no es casual: su aparición sirve para transmitir que Fidel sigue en activo y que las decisiones importantes no se toman sin su visto bueno.

Lo cierto es que la "resurrección" de Castro ha dibujado en Cuba el escenario que menos se preveía cuando enfermó y cuando muchos pensaban que el traspaso de poder a su hermano podría dar paso a un nuevo rumbo para Cuba con la promesa de Raúl de acometer "reformas estructurales".

Ahora los interrogantes se plantean sobre el poder real y la verdadera influencia que tiene Fidel. Una de las hipótesis más comunes es que los hermanos Castro han querido hacer visible, en una coyuntura "sensible" por la excarcelación de presos, que tienen acordado un "reparto de papeles". Algunos lo llaman "cohabitación institucional" y otros simplemente "bicefalia".

De acuerdo con este análisis, la presencia activa del líder histórico cubano daría tranquilidad a los sectores más inmovilistas del régimen que puedan estar inquietos por la liberación de los que consideran "contrarrevolucionarios".

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Pero la duda es "cómo se va a cocinar" la presencia de los dos hermanos en la cúpula del poder, según se preguntaba en conversación con EFE un diplomático europeo en La Habana.

No hay que olvidar una cuestión clave: Fidel Castro sigue siendo el primer secretario del gobernante Partido Comunista de Cuba. El PCC iba a celebrar a finales de 2009 su VI Congreso, el primero desde 1997. Y en él se debían decidir cuestiones vitales para la isla como la continuidad o no de Fidel en ese cargo.

El Congreso del PCC quedó pospuesto indefinidamente (esta decisión se anunció en julio de 2009) pero a lo largo de los últimos meses se ha extendido el rumor de que Raúl Castro (segundo secretario) podría convocar para 2010 una "conferencia" previa a ese Congreso.

En esa línea, tampoco faltan quienes opinan que Fidel está haciendo "campaña" para mantenerse como máxima autoridad del todopoderoso Partido Comunista.

Fidel y la Guerra Nuclear

Sea como sea, el único tema que ocupa y preocupa al ex presidente cubano en su retorno son los graves peligros que acechan al mundo ante la que considera una inminente guerra nuclear provocada por un conflicto entre Estados Unidos e Irán.

Es su obsesión recurrente en las últimas semanas: antes de la reaparición publicó durante el mes de junio una serie de "Reflexiones" (como se llaman los artículos que empezó a escribir estando convaleciente) sobre este asunto.

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En ellas incluso vaticinó que la conflagración atómica se iba a producir antes de la final de Mundial de Fútbol de Sudáfrica.

Luego hizo autocrítica y rectificó, pero endosó el error de sus cálculos al funcionario cubano que, encargado de fotocopiarle cuanto informe y cable de agencia se refiera al asunto, omitió unos párrafos sobre los plazos de la Organización Internacional para la Energía Atómica para evaluar el informe sobre el programa nuclear iraní.

"Algún compañero del Ministerio (de Relaciones Exteriores), tras el trabajo agotador de muchas horas en la máquina sacando copias de todos los documentos, se durmió. Mi afán de buscar información e intercambiar puntos de vista sobre estos delicados temas me permitió descubrir esta omisión", escribió Fidel el pasado 11 de julio.

A su juicio, la guerra atómica estallará tarde o temprano (ahora sitúa el plazo en agosto), y por eso el ex presidente ha comenzado a dar instrucciones para diseñar la estrategia post-nuclear.

Fidel encomendó a los economistas del habanero Centro de Investigaciones de la Economía Mundial que dediquen exactamente cuatro horas todos los días hasta el 23 de julio a analizar qué debe hacer "Nuestra América" tras una guerra nuclear.

"Se trataría, por supuesto, de impulsar una nueva civilización, a partir de los colosales conocimientos científicos que hoy posee nuestra especie, a fin de que no se reproduzca lo irrepetible, que a mi juicio sucederá", señaló Castro en su mensaje a los expertos del CIEM.

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También ha hablado del asunto con 115 embajadores cubanos a los que sorprendió con una visita mientras celebraban una de sus reuniones anuales en La Habana.

Allí dijo que ha mandado una carta a cuatro presidentes americanos con sus criterios sobre la amenaza que se cierne sobre el planeta. No precisó qué mandatarios son pero es de suponer que se trata sus socios de la Alianza Bolivariana del ALBA.

Hasta el momento, éste es el único tema al que se ha referido Fidel Castro en sus reapariciones públicas: no ha dicho palabra sobre asuntos internos de Cuba. Esa actitud sirve de argumento para la teoría del "reparto de papeles" pactado entre los Castro, donde el histórico líder cubano no interferiría, al menos públicamente, en las decisiones de su hermano menor.

Sorpresa entre el pueblo cubano

En la calle, los cubanos han acogido con sorpresa la vuelta del líder revolucionario. Sobre todo, les ha llamado la atención su aparente restablecimiento y algunos creen que "ya no hay quien lo pare".

Su retorno ha sido difundido amplia y repetitivamente por los medios de comunicación (todos oficiales) y por tanto ha acaparado la atención de los habitantes de la isla.

La inmensa mayoría no conoce ni sabe del tema de las excarcelaciones de presos políticos, de los que no se informa en Cuba.

Sí se publicó el comunicado de la Iglesia Católica donde se anunciaban las liberaciones de "prisioneros que restan de los que fueron detenidos en 2003", sin mayores precisiones ni adjetivos sobre la naturaleza de estos "prisioneros" ni de aquellas detenciones.

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Pero salvo la sorpresa de su retorno poco o nada ha cambiado en el día a día de los cubanos, marcado por una situación económica más que crítica.

En la isla, el Gobierno de Raúl Castro sigue destinando unos 1.500 millones de dólares para importar el 80 por ciento de los alimentos que se consumen en la isla, a lo que se suma una aguda falta de liquidez.

La "batalla económica" es la prioridad que ha marcado la presidencia de Raúl Castro, donde es una cuestión de "seguridad nacional" el aumento de la producción interna para sustituir las importaciones. Son continuas en los medios oficiales las llamadas al ahorro, la eficiencia y la lucha contra la corrupción.

El presidente ha advertido también de recortes en los subsidios generalizados e incluso dice que en las plantillas estatales sobran un millón de trabajadores.

Queda por ver si la "solución" para el problema de los presos políticos -por el que Cuba ha recibido este año un aluvión de críticas internacionales especialmente tras la muerte de Orlando Zapata- dará paso a las prometidas reformas. Y también cómo influirá el reaparecido Fidel Castro en ese escenario.

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