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La recesión internacional y Cuba

La recesión internacional y Cuba

El gobierno de Cuba apreció su tasa de cambio en el 2008 haciendo menos competitivo al turismo y las inversiones extranjeras en el país.

Los salarios y los pagos de jubilaciones eran insuficientes para cubrir las necesidades básicas, había un marcado déficit de viviendas y gran parte las existentes tenían deficiencias, la infraestructura básica estaba muy afectada por años de falta de mantenimiento y reparaciones, los servicios de educación y salud se estaban deteriorando y la población estaba disminuyendo como consecuencia de la emigración y la renuencia a la natalidad, particularmente de los más jóvenes. Todo esto había anunciado que el país no podría servir su deuda externa reciente.Los huracanes causaron fuertes daños que el Gobierno estimó en $5,000 millones de dólares, ó más del 10% del producto nacional, los cuales no sólo afectaron la infraestructura básica, las viviendas y los servicios de salud y educación, sino también a la base productiva del país, especialmente en las provincias occidentales.El Gobierno reaccionó, para hacerle frente a las crecientes escaseces, llamando a trabajar más, lo que ya constituye un disco rayado, y con fuertes medidas represivas, entre ellos castigos y juicios sumarios, contra los especuladores, acaparadores y vendedores mercado informal.Situación internacional y perspectivas inmediatas En agosto del 2007 explotó la burbuja de las viviendas y de los instrumentos para financiarlas en los EE.UU., lo que con sus efectos rezagados, a mediados del 2008 se ha convertido en una crisis financiera y en una recesión internacional que amenazan con ser las peores después de la Depresión de los años 1930. Esta situación se desencadenó por las hipotecas "subprime" de los EE.UU., por los efectos que la economía de los EE.UU., más del 25% PIB mundial, y el factor que su sistema financiero tiene en el ámbito internacional cada vez más integrado e interdependiente. No se puede dejar de resaltar que el fallo de la economía de los EE.UU. y otros países ha estado atado al descalabro resultante de la eliminación de regulaciones y supervisiones prudenciales, como ha reconocido públicamente uno de sus principales arquitectos Alan Greenspan. Estas regulaciones prevenían conductas empresariales negativas y muy riesgosas las cuales al dejarse descarriladas han azotado severamente a la economía estadounidense.España, Irlanda e Inglaterra, se han visto afectados por prácticas e instrumentos financieros muy riesgosos, similares a los EE.UU. Alemania y Francia, se afectaron porque sus sistemas financieros adquirieron los instrumentos financieros tóxicos ó de mucho riesgo de los EE.UU. Canadá y Japón, mayormente inmunes a los dos temas anteriores, se han visto afectados por la desaceleración de la economía de los EE.UU., ya que sus exportaciones son mayormente a los EE.UU.América Latina se ha visto afectada adversamente por las menores exportaciones de bienes y servicios (turismo) a las principales economías, así como por las menores remesas y otros flujos financieros.En América Latina es de esperar, entre otros factores:menores ingresos por turismo, tanto de Europa de Canadá; menor valor de las exportaciones de níquel, y menores ingresos por remesas. Los ingresos futuros, dirían los médicos, son de "pronóstico reservado en estos momentos".¿Qué se debería hacer? Los países de la región mayormente han reaccionado a la crisis disminuyendo sus tasas, deben: Cambiarlas para no perjudicar aún más sus exportaciones de bienes y servicios. y Ajustarse a una menor entrada de capitales y remesas.Esto contrasta con la posición Gobierno de Cuba, que apreció su tasa de cambio en el 2008 haciendo menos competitivo al turismo y las inversiones extranjeras en el país. Simultáneamente ha sufrido una paralización y un total hermetismo sobre las reformas estructurales que habría prometido adoptar para superar su situación y que los técnicos y académicos consideran necesarias para superar la crisis existente. Consideramos que el Gobierno cubano debería prestarle mayor atención a sus valiosos técnicos y académicos que abogan por el inicio y la aceleración y no por el empantanamiento de las reformas estructurales necesarias.Recientemente el canciller Pérez Roque anunció en México que el Gobierno tiene muy avanzado su plan de reformas y que comenzará aplicarlo próximamente. Esperemos que sea cierto.Nota: Rolando Castañeda es economista cubano-americano. Funcionario retirado Banco Interamericano del Desarrollo. Lorenzo Cañizares es sindicalista cubano-americano. Especialista de Organización para la Asociación de Educación.

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