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La pobreza afecta el desarrollo cerebral de los niños

La pobreza afecta el desarrollo cerebral de los niños

Un nuevo estudio lhalló que los cerebros de los niños de menos ingresos son más pequeños en superficie que los de los niños más pudientes.

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Un nuevo estudio llevado a cabo en Estados Unidos halló que los cerebros de los niños de menos ingresos son más pequeños en superficie que los de los niños más pudientes, probablemente por los factores ambientales que rodean a la pobreza y que tienen consecuencias a largo plazo en su capacidad cognitiva.

El estudio, dirigido por Elizabeth Sowell, del Hospital de Niños de Los Ángeles, y Kimberly Noble, de la Universidad de Columbia, halló que el cerebro del "niño de una familia que gana menos de $25 mil (anuales) es un 6% más pequeño en superficie que el del niño cuya familia gana $150 mil", dijo Sowell a The Huffington Post.

"Aunque de ninguna manera estamos insinuando que las circunstancias socioeconómicas de un niño provocan cambios inalterables en el desarrollo cerebral o en el conocimiento, nuestros datos sugieren que al acceso a mayores recursos que tienen los más acomodados pudiera provocar diferencias en la estructura cerebral de un niño", dijo Sowell en el informe.

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La investigación, que llevaron a cabo científicos en nueve universidades del país, examinó con resonancias magnéticas los cerebros de 1,099 niños entre los 3 y 20 años de edad.

También examinó los ingresos familiares y la educación de sus padres, y halló que el ingreso está más asociado con el desarrollo cerebral que con el nivel educativo de los padres.

"Específicamente, entre los niños de familias de menos ingresos, las pequeñas diferencias en ingreso se asociaron con grandes diferencias relativas en la superficie de varias regiones del cerebro asociadas con destrezas importantes para el éxito académico", dijo, por su parte, Noble.

Las diferencias en el desarrollo cerebral se deben a que "el ingreso familiar está vinculado a factores como la nutrición, el cuidado de salud, áreas de juego y, a veces, calidad del aire" de los lugares en donde viven los niños, agregó Sowell.

"Investigaciones futuras deberían explorar si el cambiar el ambiente de un niño, por ejemplo, mediante políticas sociales dirigidas a reducir la pobreza familiar, podría cambiar para mejor la trayectoria del desarrollo cerebral", concluyeron las investigadoras.

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