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Las hermanas Yurelia y Fiorella Rocha Arias, nacidas en San José, Costa Rica, fueron operadas con éxito en Palo Alto.

La nueva vida de dos siamesas separadas

La nueva vida de dos siamesas separadas

Yurelia y Fiorella Rocha Arias, las siamesas costarricenses de dos años que fueron separadas en California, podrían regresar pronto a su país.

Las hermanas Yurelia y Fiorella Rocha Arias, nacidas en San José, Costa...
Las hermanas Yurelia y Fiorella Rocha Arias, nacidas en San José, Costa Rica, fueron operadas con éxito en Palo Alto.

Yurelia y Fiorella hoy siguen durmiendo pegadas la una la otra como tuvieron que hacer hasta su segundo cumpleaños, pero una vida independiente acaba de empezar para ellas tras ser separadas con éxito en un hospital californiano.Parecía un milagro... Las pequeñas correteaban el pasado martes por los pasillos del Hospital Infantil Lucile Packard en Standford (California) ajenas al revuelo mediático, jugando y riendo con los periodistas pero sin querer separarse demasiado de su madre, María Elisabeth.Entre lágrimas, María daba gracias a Dios, a los médicos, a su esposo José Luis, a los ciudadanos de Costa Rica y Nicaragua -país de dónde ambos proceden- y a la Organización Mending Kids, que organizó el traslado de las niñas a Estados Unidos y costeó transporte y alojamiento."Nunca perdí la fe de que fueran separadas", afirmó María, que añadió que confió en Dios para que "diera entendimiento a los doctores".Aún no ha sido confirmado, pero María cree que podrían regresar a Costa Rica en febrero y dijo que lo único que quiere hacer cuando llegue allí es disfrutar de sus otros nueve hijos y de su marido Jose Luis."Simplemente, comenzar una nueva vida, pidiendo a todos que sigan apoyando al hospital y ayudando para que otros sueños se hagan realidad", relató María.Con vestidos idénticos pero chaquetas de colores diferentes para poder distinguirlas, Fiorella y Yurelia demostraron esta semana que son dos niñas normales con muchas ganas de vivir.Pocos podrían decir que el pasado 12 de noviembre superaron una complicada intervención quirúrgica de nueve horas de duración y con sólo un 50 por cierto de posibilidades de tener éxito.Las pequeñas nacieron unidas en el pecho y el abdomen y situadas cara a cara, un tipo de unión que se conoce como toracoonfalópaga. Las pequeñas compartían el hígado y las aurículas derechas de sus corazones estaban conectadas.

Yurelia, además, sufría un problema congénito del corazón

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-ventrículo derecho de doble salida- y su hermana presentaba estenosis

de la arteria pulmonar, un estrechamiento de la arteria pulmonar

izquierda principal.Ambas deficiencias requirieron cirugía especializada tras la separación pero ya han sido corregidas.La

operación y el tratamiento posterior ha sido un gran reto para el

equipo del Hospital Infantil Lucile Packard, donde nunca antes se

habían separado dos bebés siameses.No obstante, casi todos los

miembros del equipo que ha tratado a Fiorella y Yurelia tenía

experiencia previa en operaciones de separación de gemelos unidos

realizadas en otros hospitales.Para el doctor Gary Hartman,

cirujano principal y coordinador de la operación, era ya la quinta

separación de siameses, pero su mirada llena de satisfacción hacía

pensar que este caso ha sido especial.Hartman viajó a mediados

del pasado año a San José, Costa Rica, para evaluar el estado de las

pequeñas y allí conoció a la familia Rocha Arias al completo."Son

unos chicos estupendos y los hijos estupendos siempre vienen de unos

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buenos padres", dijo Hartman a la prensa mientras sostenía una foto de

los nueve niños Rocha Arias más las siamesas.Uno a uno los fue

presentando. "El hijo mayor se convirtió en el hombre de la casa y

cuidó de María durante el complicado embarazo de las gemelas porque el

padre estaba trabajando", explicó. "La hija mayor se ocupaba de toda la

familia"."Les conocí y, de pronto, esto se convirtió en algo

personal", reconoció el doctor Hartman. "Me iba a llevar a Fiorella y

Yurelia y quizá no podría traerlas nunca de vuelta. Yo podría

convertirme en el hombre que les quitó sus hijas a esa gran familia".

Afortunadamente,

la historia ha tenido un final feliz y el doctor Hartman afirma que "no

hay más que verlas" para saber que podrán tener una vida totalmente

normal.Aunque aún no se ha precisado qué tratamiento necesitarán

las niñas tras su vuelta a casa, los médicos creen que será sencillo y

descartan que tengan que realizarse nuevas operaciones quirúrgicas.La familia seguirá siendo apoyada por el equipo del Hospital Lucile Packard y otros profesionales en Costa Rica.Actualmente,

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las gemelas sólo precisan dosis bajas de medicación para regular su

presión arterial y algunos diuréticos y la única preocupación desde que

abandonaron el hospital el pasado 11 de diciembre ha sido, según el

doctor Hartman, "lograr que Fiorella coma".Para ello se han roto

todas las normas y recomendaciones de alimentación infantil. "Le damos

chocolate, dulces...cualquier cosa con tal de que coma", dijo el doctor

Hartman con un tono de preocupación casi paternal.Fiorella era más grande que su hermana al nacer, pero come mal y Yurelia ya la ha superado en peso.Fiorella

es también la más activa de las dos y tiene un carácter fuerte a

diferencia de su hermana "que es más dulce", afirmó su madre.

Antes de que las separaran, las niñas ya tenían personalidades muy

diferentes, querían cosas distintas y regañaban a menudo, contó María.¿Ha

cambiado esto después de la operación?, quisieron saber los medios de

comunicación, "No. Ahora es igual, siempre se están peleando", bromeó

su madre.

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