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La mentira en la política

La mentira en la política

Obama juega con las cifras y acusa a sus acusadores de mentirosos. Este es "el cambio en que podemos creer". Bueno, otros, no yo.

Los demócratas están estupefactos de que en medio del hemiciclo alguien

haya proferido tal frase. A los demócratas les gusta decir siempre que

los republicanos tomamos citas fuera de contexto, no importa si citamos

un discurso completo. Pues bien, para ponerles las cosas en contexto,

les cito dos párrafos del discurso de Obama. Les pudiera citar el

discurso entero, pero bueno, hoy en día el lector fácilmente lo puede

obtener del Internet.

Algunas de las preocupaciones de la gente tienen su raíz en falsas

aseveraciones propagadas por quienes tienen como único objetivo evitar

la reforma a toda costa. El mejor ejemplo es la afirmación hecha no

sólo por presentadores de radio y televisión sino también por políticos

prominentes, de que planeamos establecer un panel de burócratas con el

poder de matar a ancianos. Una acusación de este tipo sería risible si

no fuera tan cínica e irresponsable. Es una mentira, simple y

llanamente.

También hay quienes afirman que nuestra reforma les dará seguro a los

inmigrantes ilegales. Esto también es falso. Las reformas que propongo

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no se aplicarán a quienes están aquí ilegalmente. Y quiero aclarar otro

malentendido: según nuestro plan, no se utilizará dinero de los

contribuyentes para financiar abortos, y las normas federales de

conciencia seguirán en vigor.

Luego entonces, fue Obama quien disparó el primer salvo, y Wilson le

contestó airadamente, algo de lo que luego se disculpó por el hecho de

que se le debe respeto al Primer Mandatario.

Pero es común en política abuchear. Los demócratas que hoy están tan

ofendidos, regularmente gritaron al Primer Mandatario anterior, en el

mismo hemiciclo: "bu, bu" y luego "sh, sh," que se callara. Parece que

querían deletrear su apellido "Bu-sh". El Rey de España, Juan Carlos,

tuvo que decirle a Chávez "¿Por qué no te callas?" demostrando que en

la lengua de Cervantes sí podemos saber si te mandamos a callar con

finura real o con familiaridad colegial.

Ahora resulta que acusan a Wilson de racista por su exabrupto. El que

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se oponga a Obama tiene que ser racista. Me parece que los que piensan

así "piensan en blanco y negro" algo de que se me acusa a mí con

frecuencia. Obama es el primero que piensa en blanco y negro, tienen

parientes de ambas razas.

Pero regresando al título de esta columna, la mentira en la política, conozco muchos que le creen al Sr. Obama.

Yo no soy uno de éstos.

Luego entonces, si no le creo ha de ser por uno de los siguientes motivos:

1. Obama me está mintiendo.

2. Obama no sabe de lo que habla.

3. Obama está convencido pero está equivocado.

4. Obama juega con las palabras y dice medio verdades.

5. Obama es un político que exagera y retoza con la verdad.

Creo haber catalogado todas las posibilidades, aunque es posible que al lector se le puedan ocurrir otras.

Pues bien, es totalmente común en política pensar que un adversario no

ha dicho la verdad. No tiene absolutamente nada de raro. Los que

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quieren hacer de este incidente un ejemplo de intolerancia republicana

son hipócritas. Acabo de usar otro adjetivo que se usa mucho en

política. Señores, en el calor de una polémica se dicen muchas cosas.

Los que deseen buscar la verdad, simplemente ponen a un lado el calor y

se fijan en la luz.

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