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La Ley de Inmigración no es racista

La Ley de Inmigración no es racista

Los indocumentados no existen, los ilegales sí, sean de la raza que sea, la Ley de Inmigración no es racista.

Conozco Tucson y la frontera con México y la belleza del desierto de

Sonora. Es el estado del Gran Cañón del Colorado y del gran icono del

conservadorismo Barry Goldwater, aunque también ha recibido

migraciones masivas de yankis del Norte que piensan diferente a los

nativos sureños pero igual que los indios yakis y apaches. Es un estado

donde es permitido andar con armas cortas encima y con armas largas

dondequiera, excepto en el aeropuerto o para entrar a los tribunales,

etc.

Yo propongo otra tesis, que EE.UU. no es racista, que al contrario,

intenta importar indios. Bill Gates, el de Microsoft, activamente

cabildea ante el Congreso para que se abra el "gate" para que entren

miles de indios, indios originales, de la India, país que produce

millones de genios en las ciencias, la tecnología y la ingeniería, que

necesita con turbante o sin él, o sea, sin importarle si son hindúes,

mahometanos o siks.

Estos indios son de piel bien oscura. Adicionalmente, la ley de

inmigración federal fue enmendada en 1986 creando una lotería mundial

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de manera que personas de todos los continentes —léase de todas las

razas— tengan acceso a vivir en esta tierra prometida que tanto

queremos y que tanto nos ha dado a todos los que hemos tenido la

bendición de vivir en ella, precisamente porque todos tenemos

oportunidades.

Llegamos de huéspedes, sin intenciones de quedarnos, y América, como

ellos llaman a su amada patria, nos puso una almohada y una colcha en

el sofá, pero cuando vio que nos quedábamos nos hizo un espacio,

primero un efficiency y luego un cuarto aparte. Siempre hemos estado

conscientes de que estamos prestados aquí, que no hicimos esta casa y

que no debemos importunar a sus residentes que con tanta amabilidad nos

dieron su hospitalidad a pesar de que hablamos alto en español delante

de ellos, cocinamos un puerco en el patio y tocamos música que les

puede parecer escandalosa.

Es obvio al observador casual con la vista normal sin microscopio que

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los que alegan racismo intentan (con éxito entre los hispanos y sin

éxito entre los "anglos" como les llaman a los que no lo son) mezclar a

los mestizos en una mixtura de racismo que opaque no la piel cobriza

sino la realidad que es que todos en este país continuamente mostramos

la licencia de conducir para comprar cigarrillos, alcohol o cualquier

cosa con tarjeta de crédito o débito, al solicitar empleo, al dejar

algo en depósito, para pasar seguridad en el aeropuerto o al firmar el

arriendo de un apartamento.

Y para arrendar un apartamento está prohibido negarle al potencial

inquilino el apartamento por razón de sexo, orientación sexual,

religión, raza u origen nacional. El actual inquilino de la Casa Blanca

demuestra que no es una casa blanca, que puede ser una casa mestiza o

mulata, con un gobernador en Luisiana indio de la India y con

indo-americanos nativos en el gabinete federal como Ken Salazar, sexta

generación mexico-americano, hoy encargado de limpiar el petróleo del

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golfo de México como Ministro del Interior.

No, pedir la licencia de conducción no es similar a lo que hace el

Ministerio del Interior en Cuba. Aquí el Ministerio del Interior cuida

los cañones, como el Cañón del Colorado, no los cañones que se enfilan

con bayonetas sobre nuestros indefensos presos políticos.

Y mientras tanto continúan los cañonazos de Univisión y Telemundo, día

tras día. Propaganda demagógica, eso es todo lo que es mientras la ley

federal desde 1952 sigue exigiendo que todo extranjero lleve encima sus

documentos. Los indocumentados no existen, los ilegales sí, sean de la

raza que sea, la Ley de Inmigración no es racista.

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