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La leche que cura

La leche que cura

Ya llegan las vacas transgénicas, capaces de producir leche con insulina, hormona de crecimiento y lácteos con menos grasa.

Pampa Mansa, Patagonia, Marge. Así se llaman las tres familias de terneras argentinas y neozelandesa, que gracias a la modificación de su dotación genética permiten obtener leche con unas determinadas propiedades terapéuticas y nutritivas, desarrolladas de antemano por los biotecnólogos.

Cada una de las integrantes de esta nueva generación de bovinos transgénicos, "no es una vaca cualquiera", como dice la popular canción infantil. ¡El producto de sus ubres es muy especial!.

Los bovinos se han convertido en una alternativa para luchar contra la diabetes, desde que en Argentina han nacido las primeras vacas clonadas y con sus genes modificados, que dan leche con un gen precursor a partir del cual se puede generar la proteína de la insulina humana.

Las terneras Patagonia I, II, III y IV, de la raza Jersey, poseen en su material genético una molécula de insulina humana a la que se le ha agregado un fragmento de proteína que le cambia su estructura y la hace inactiva en el animal. Este "gen precursor de la insulina humana" sólo está activo en las glándulas mamarias de los bovinos, ya que se busca obtener la insulina de su leche.

La leche con el precursor de insulina humana es una etapa intermedia en el proceso de producción, ya que después hay que seguir un proceso de aislamiento y purificación de la insulina humana para transformarla en un medicamento inyectable, han señalado los expertos del programa, que calculan que con 25 vacas se cubrirá la demanda de insulina humana de Argentina, donde hay poco más de un millón y medio de diabéticos.

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La mayor parte de la insulina actual se produce con bacterias modificadas genéticamente, dentro de tanques sellados. El proyecto Patagonia, que permitirá obtener el medicamento un 30 por ciento más barato, lo desarrolla la empresa Bio Sidus.

Este laboratorio logró en 2002 clonar vacunos que producen la hormona del crecimiento humano (HCH) para tratar casos de enanismo. Es la vaca transgénica y clonada "Pampa Mansa", que comenzó a dar leche con buenos niveles de HCH en 2003.

La técnica empleada consiste en la fusión de un óvulo de vaca no fecundado al que se le quitó el núcleo, con una célula de una vaca a la que antes se introdujo el gen humano que interviene en la producción de la HCH. Como resultado se origina un cigoto transgénico, que se desarrolla en embrión y se implanta dentro de una vaca madre "portadora".

Por su parte, científicos neozelandeses han logrado criar vacas que, gracias a una mutación genética natural, producen leche con menos grasa que la normal y un contenido elevado de aceites omega-3 y grasas poli-insaturadas, consideradas saludables.

Los científicos de la empresa biotecnológica ViaLactia, descubrieron a la "vaca desnatada" en 2001 entre los millones de animales estudiados en Nueva Zelanda, y la trasladaron a un lugar secreto.

La han bautizado con el nombre de Marge, la cual tiene el aspecto de una vaca frisia normal, aunque produce un nivel normal de proteínas en su leche con mucha menos grasa, y la que produce contiene mucha más grasa insaturada y niveles elevados de ácidos grasos omega-3.

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Las terneras que han nacido de la vaca "Marge" heredaron la capacidad de producir ese tipo de leche, y si los machos que da a luz también son portadores de los mismos genes que las hembras, podrían obtenerse cientos de miles de vacas con esta mutación.

Los científicos de la compañía todavía no han identificado los genes especiales de "Marge", pero confían en hacerlo dentro de poco, y prevén que los primeros rebaños de ese tipo de vacas comenzarán a explotarse comercialmente a partir de 2011.

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