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La interminable espera de más de 700 condenados a muerte en California

La interminable espera de más de 700 condenados a muerte en California

En el estado no se ha realizado ninguna ejecución desde 2006, lo que mantiene en la incertidumbre a más de 700 reos.

Jarvis Masters, un hombre que en 1990 fue condenado a morir por su papel en el asesinato de un guardia de prisiones, permanece desde ese entonces esperando en el corredor de la muerte de la prisión de San Quintín a que lo ejecuten.

La incertidumbre en la que viven él y su esposa es la misma que padecen los familiares de más de 734 reos que esperan a morir en California, donde no se ha llevado a cabo una ejecución desde 2006.

Y es que desde ese año un juez dictaminó que el método de inyección letal que se utilizaba en el estado para administrar la pena capital violaba los derechos constitucionales de los condenados, por el sufrimiento que podía causarles.

Desde entonces las autoridades no se han puesto de acuerdo a la hora de escoger un método alternativo que permita reanudar las ejecuciones, según revela el portal de BBC Mundo.

En 2014 otro magistrado decretó que la pena capital, tal y como se aplicaba en California era "inconstitucional", debido al "retraso impredecible" de las ejecuciones por causa del complicado sistema de apelaciones de las sentencias.

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Para la esposa de Masters, quien aceptó hablar con BBC Mundo sin revelar su nombre, la incertidumbre del actual sistema tiene un impacto "enorme" en las familias de los condenados.

"Es un castigo desmesurado. Creo que es similar a la situación que experimentan aquellos que tienen a un ser querido que padece una enfermedad terminal. Saben que va a morir, pero no saben cuándo. Están en su lecho de muerte durante décadas", asegura.

La mujer asegura que para los presos la situación también es extremadamente difícil. "Es un infierno. Algunos se intentan suicidar. Otros están enfermos. Muchos han perdido la esperanza", indicó.

"La vida se detiene. Es una situación extrema. Cada semana oímos informaciones diferentes: que si van a reanudar las ejecuciones, que si quieren acabar con la pena de muerte, que si van a construir más celdas… Es una montaña rusa de emociones", culminó.

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