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Migracion Iberoamericana

La migración en Iberoamérica La migración en Iberoamérica

Por José Fernando López*

Históricamente, Estados Unidos ha sido el gran imán migratorio para los iberoamericanos. En el año 2010 (según el último censo oficial), vivían en este país más de 50 millones de hispanos, que constituían el 16% de la población total. De ese total, un poco más de 20 millones habían nacido por fuera de Estados Unidos.

Es más, siempre que se habla de migración al sur del Río Grande, el destino que se viene de inmediato a la cabeza es Estados Unidos. Y no faltan las razones. El 99% de los mexicanos que estaban por fuera de su país en el año 2010, último para el cual existen cruces de cifras oficiales de todos los países (hechos por el Banco Mundial) vivían en este país, y lo mismo pasaba con el 87% de los centroamericanos y caribeños. Para ver las dinámicas migratorias entre 1960 y 2010 puede jugar con la siguiente visualización:

Pero no todos los iberoamericanos que salen de su país en busca de mejores oportunidades tienen su mirada puesta en Estados Unidos. Ya sea por las mayores restricciones migratorias que impone este país, o por las oportunidades reales que ofrecen otros países, solo el 30 por ciento de los iberoamericanos (distintos a los de México y Centroamérica) que vivían por fuera de su país en 2010 habían elegido este país.

Hasta ese año, las migraciones latinoamericanas compartían un patrón geográfico: los habitantes de los países arriba de Panamá emigraban en su mayoría hacia el norte, y los que vivían al sur de Panamá miraban más hacia el sur o se iban para Europa. A mayor distancia, menor la fuerza del imán estadounidense. Y los europeos también miraban al sur del continente americano.

Pero, ¿qué pasaba antes de 1960? ¿Cuáles fueron los movimientos que contribuyeron a configurar el mapa de las migraciones iberoamericanas a mediados del siglo XX? ¿Y qué ha pasado en los últimos años? ¿Cómo ha incidido la reciente crisis económica en la reconfiguración del mapa migratorio de la región después de 2010?

Antecedentes

Al comenzar la década del 60 del siglo pasado, los países que más migrantes habían expulsado en toda iberoamérica eran España, Puerto Rico, Portugal y México. El principal receptor era Estados Unidos (con apenas 1,629,568 inmigrantes en ese momento), seguido por Argentina (con 1,279,665), Brasil (731,949) y Venezuela (367,483).

Entre 1942 y 1964, miles de mexicanos llegaron a Estados Unidos como parte del programa “Bracero” (que buscaba suplir buena parte de la mano de obra estadounidense desplazada por la Segunda Guerra Mundial). El número llegó a superar los 400,000 al año, pero en su gran mayoría regresaban a México. La inmigración ilegal era prácticamente inexistente y el número de inmigrantes permanentes apenas superaba los 600,000 al empezar la década del 60.

Es más, en 1960 los mexicanos no eran la mayor fuerza migratoria latina residente en Estados Unidos. Aunque no por mucho, los puertorriqueños los superaban en número. Un artículo citado en 2006 por la Revista Clave, de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, hablaba del auge migratorio de los boricuas en los años cuarenta y cincuenta.

Según el artículo, “para el año 1940, menos de 70,000 puertorriqueños vivían en los Estados Unidos continentales. Diez años después la comunidad de emigrantes se habían multiplicado a 300,000 personas y en la siguiente década ya había alcanzado la enorme cifra de 887,000”. Esta migración tuvo razones básicamente económicas, y con la mexicana respondían por el 78% del total de inmigrantes iberoamericanos que vivían en Estados Unidos.

El país iberoamericano con más emigrantes al comenzar la década del 60, sin embargo, no era ni México ni Puerto Rico, era España. Y el destino preferido de los españoles era Argentina. A comienzos del siglo XX y durante la guerra civil (1936-1939), miles de españoles apuntaron hacia América Latina. Después, Franco prohibió la emigración, hasta el año 1946.

“Un año después, un acuerdo Franco-Perón incluyó un protocolo sobre migración que volvió a colocar a la Argentina como destino principal hasta 1951, cuando la economía del país se estancó. Ahí aparecieron otros destinos atractivos, como Venezuela con su boom petrolero”, según el investigador gallego Ruy Farías. Según el Banco Mundial, en 1960 había 753,707 personas con nacionalidad española en Argentina, y 162,858 en Venezuela.

El otro país iberoamericano receptor de migración en esa época fue Brasil. Y una buena parte de la inmigración que recibió fue portuguesa. Según cifras del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, entre 1904 y 1959 Brasil recibió más de un millón de inmigrantes portugueses, y según las cifras del Banco Mundial en 1960 quedaban todavía 661,388 en el país.

Los nuevos migrantes

Entre 1960 y 2010 las tendencias cambiaron considerablemente. El fenómeno más importante fue, sin duda, el aumento casi exponencial en la migración de mexicanos hacia Estados Unidos. El fin del programa Bracero y las crecientes restricciones fronterizas fomentaron la migración indocumentada. A principios de los años 60 solo había 600 mil mexicanos en la Unión Americana. En el año 2010 la cifra se acercaba a los 12 millones.

Algo similar ocurrió con los centroamericanos en el mismo periodo. Según las cifras del Banco Mundial, los salvadoreños que vivían en Estados Unidos pasaron de 7,453 a 1,116,420, y los guatemaltecos de 6,073 a 753,720, para solo mencionar a los dos países de la región que más pobladores expulsaron en esa época (debido, en gran medida, a las guerras civiles de finales del siglo XX). En este caso la migración fue permitida y a muchos se les otorgó un estatus de protección temporal conocido como TPS (por sus siglas en inglés).

En los años 60 del siglo pasado, tres centroamericanos y caribeños migraban a Sudamérica por cada 100 que migraban a Estados Unidos. En la primera década de este siglo, la disparidad aumentó a uno por cada 100. Con muchos de sus compatriotas ya establecidos, Estados Unidos se convirtió en un imán cada vez más poderoso para los países situados al norte de Panamá. Y, aunque con menos fuerza, también para los pobladores de los países al sur del canal.

Entre 1960 y el año 2000, los sudamericanos siguieron migrando primordialmente hacia países vecinos, pero Estados Unidos empezó a ejercer una mayor atracción sobre ellos y se consolidó como su segundo destino migratorio. Las tendencias cambiaron, sin embargo, entre 2000 y 2010. Al final de esa década España y Portugal ganaron importancia: los sudamericanos que vivían en Europa superaban en más de 31,000 a los que vivían en Estados Unidos.

El caso de España es particularmente llamativo en todo el período. Primero, porque con la crisis de los países de América Latina de finales del siglo pasado, las migraciones españolas (y portuguesas) a la región se revirtieron. De 1,382,689 españoles que vivían en América Latina en 1960, solo quedaban 483,574 al finalizar el siglo pasado. En 1960, el 54% de ellos vivía en Argentina. En el año 2000 la cifra se había reducido al 28%.

A partir del año 2000, y hasta el 2008, España empezó a llenarse de sudamericanos. Por razones fundamentalmente económicas, miles de pobladores de los países andinos (Ecuador, Colombia, Perú, Bolivia y Venezuela), empezaron a emigrar hacia España (gráfica).

La crisis económica que afectó a Argentina a finales de los noventa y que se conoce como "corralito", motivó que muchos argentinos hijos y nietos de padres españoles o italianos pidieran esas nacionalidades y tramitaran pasaportes europeos.

En 2001 había unos 32,000 argentinos viviendo en España, sin contar a aquellos que tenían la nacionalidad española o la italiana, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

En 2006 los que carecían de ciudadanía europea sumaban 150,000, mientras que en 2013 la cifra bajó a 120,000. Muchos consiguieron la nacionalidad española por diversas vías legales, pero otros regresaron a su país a causa de la crisis económica en España.

Según el informe “La inmigración latinoamericana en España” (publicado en el año 2005 por la agencia migratoria de la ONU), “si entre el año 1998 y el 2000 la población extranjera de origen latinoamericano comienza a experimentar un notable aumento del 61%, su ritmo de crecimiento se va a acelerar aún más con el comienzo del nuevo milenio, experimentando un incremento en el último quinquenio del 663%”.

Lo que sigue

Después de 2010 se produce un nuevo cambio en las tendencias. En realidad, un poco antes. La crisis financiera que estalló en el año 2007 (que produjo una gran recesión en muchos países), alteró los flujos migratorios entre Europa y América, y frenó las grandes corrientes migratorias que venían del sur hacia Estados Unidos (antes de la crisis de los niños, que tanto ruido generó en este país).

Según el Centro de Estudios Migratorios (un organismo de estudios no partidista con sede en Washington), la población inmigrante en Estados Unidos (legal e indocumentada) alcanzó un pico de 41.3 millones de personas en julio de 2013. Entre 2010 y 2013, aumentó en un millón y medio de personas. Pero la mayoría provenían del Asia. El número de migrantes mexicanos, en cambio, se redujo (por primera vez en mucho tiempo), en 126,126 personas.

Pero la recesión no afectó únicamente los patrones migratorios de Estados Unidos. De ser un receptor neto de inmigrantes durante los primeros años del siglo XXI, España pasó a ser expulsor de un considerable número de personas. Los flujos entre América Latina y España se revirtieron y son muchas las personas que se están devolviendo a sus países de origen.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas de España, en el año 2008 llegaron a España más de 120,000 personas procedentes de los cinco países de América Latina mencionados anteriormente. En 2013 solo llegaron 34,000. Pero lo más impactante, es que en este último año el flujo de salida hacia esos mismos países superó las 105,000 personas.

La migración es un fenómeno que depende de múltiples factores. Y como lo demuestran la visualización y las cifras que acompañan este informe, no es un problema de una sola vía. Estados Unidos no es el único país que recibe inmigrantes, y no todos los que sueñan con un futuro mejor ponen su mirada en Estados Unidos.

*Investigación: Data4, México. Programación y diseño: Data4, Cary Tabares. Fuente de la visualización: Banco Mundial. Gerencia de Proyecto: José Fernando López.

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