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La felicidad podría ser contagiosa

La felicidad podría ser contagiosa

– Si a veces se siente feliz –solo porque sí— quizás esté rodeado de personas que también lo están, la felicidad es contagiosa.

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La investigación, que une la epidemiología con la sociología, sugiere que la felicidad es contagiosa y que se trasmite de persona a persona. Investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard y la Universidad de California en San Diego, encontraron que esa alegría o felicidad no es sólo el producto de una persona, sino que se trata de un fenómeno colectivo social. Para llegar a estas conclusiones se analizaron los archivos de los casos de al menos unas 5,000 personas durante 20 años. Estos se dividieron con base en el estado de ánimo y humor de cada persona. Los resultados arrojaron que cuando una persona estaba feliz, este sentimiento se irradiaba como una onda de red social, incrementando la posibilidad de que otros también se volvieran más felices. Para sorpresa de muchas personas, no ocurrió lo mismo con el sentimiento opuesto: la tristeza. Esta crea una especie de reacción entre el grupo social, pero no tanta influencia como la alegría y la felicidad. "Amigo feliz"Los profesores estiman que cada "amigo feliz" incrementa la propia probabilidad de ser feliz en un nueve por ciento. Tener amigos malhumorados la disminuye aproximadamente en un siete por ciento.La "infección" de la felicidad permanece en el organismo por lo menos unos 12 meses, según James Fowler, líder del estudio. Este "virus de la alegría" puede esparcirse hasta tres niveles a partir de la persona que genera el sentimiento, como por ejemplo en el caso del amigo de un amigo. "Si un contacto social es feliz, aumenta la probabilidad de que uno lo sea en un 15 por ciento", dijo Fowler. "Un amigo de un amigo, o el amigo de una esposa o un hermano, si son felices, las probabilidades de que uno lo sea incrementan en un 10 por ciento". Si bien la felicidad disminuye su potencia a partir del tercer grado de separación, esta se esparce a través de la sociedad. Pero aparentemente no es sólo el sentimiento de júbilo el pegajoso, sino que también lo suele ser el fumar o la innovación, según dijeron los investigadores. La proximidad con la persona feliz puede ser paralelamente profesional, es decir, si nuestro vecino de al lado está feliz, entonces nosotros nos contagiamos. Sin embargo, si el vecino está más lejos, las consecuencias pueden llegar a ser menores.La felicidad se contagia cuando vemos a una persona muy a menudo. Los investigadores creen que esto se debe a que al ser feliz, se es más cariñoso y servicial; de esta manera, es más fácil esparcir el "virus o germen de la alegría". Así que si está un poco bajado de ánimo, comparta más tiempo con los amigos que siempre están contentos y que irradian alegría –eso lo ayudará a contagiarse del virus de la felicidad y quizás usted logre contagiar a otros.

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