publicidad
.

La familia, un arma contra las pandillas logo-noticias.6bcb5218ff723b30f...

Muchos de los pandilleros que visitan la Cárcel de San Quentin cambian su conducta delictiva por temor de perder a su familia

La familia, un arma contra las pandillas

La familia, un arma contra las pandillas

El temor de perder a su familia es la principal razón para que muchos pandilleros abandonen su conducta delictiva y cambien para bien.

Muchos de los pandilleros que visitan la Cárcel de San Quentin cambian s...
Muchos de los pandilleros que visitan la Cárcel de San Quentin cambian su conducta delictiva por temor de perder a su familia

Una alternativa es el programa escudero o -o "Squires" en inglés-, que

pretende abrirle los ojos a los adolescentes involucrados con pandillas

o que andan por mal camino.La idea de este programa es de llevar a los jóvenes de

visita a las cáceles para que conozcan el lado oscuro de la

delincuencia y ver cómo podrían vivir el resto de sus vidas encerrados si

no cambian para bien.El Programa Squire es simplemente una de las muchas armas disponibles para luchar contra la delincuencia juvenil."Algunos padres que se enojan cuando les digo: 'cuidado con tus hijos,

andan en pandillas' ", comentó el consejero estudiantil Louis Zendejas,

supervisor de seguridad en la Escuela Intermedia Woodland, al explicar

que muchos padres niegan el hecho de que sus hijos podrían estar

publicidad

vinculados a grupos delictivos."No mi hijo... mi hijo no sale; yo le compro la ropa", le dicen los

padres a Zendejas al enfatizar que: "En la casa es una cosa, y en la

escuela es otra".Un ejemplo vivo de lo que explicó éste es el joven Cristian Márquez,

quien aseguró ser miembro de la pandilla de los sureños por alrededor

de un año. La respuesta de su madre Carelia sobre el comportamiento de

su hijo es muy parecida a la que auguró Zendejas."Mi hijo llega de la escuela y está aquí todo el día", afirmó Carelia.

"Él no sale para ningún lado, y si sale es con nosotros... Yo le compro

la ropa porque a mí no me gusta que ande flojo con los calzones afuera".Cristian ha visitado la Cárcel de San Quentin en dos ocasiones como

parte del Programa Squire. Luego de ver la condición cómo viven los

reos, y en especial, el hecho de que los encarcelados son separados de

sus parientes, el joven pandillero de 15 años aseguró haber tomado una

decisión."Visitar la cárcel me ha hecho reflexionar mucho", expresó Cristian.

"Veo como muchos de mi raza están aquí encerrados y no pueden salir a

ver su familia".Este cambio de actitud hizo que el joven le confesara a su madre el secreto de ser miembro de una pandilla."Mamá, quiero decirte que estaba con pandillas pero ya no", le dijo Cristian a su madre. "Quiero retirarme de estos amigos". A lo que Carelia le respondió con un abrazo diciéndole: "Eso me da gusto hijo... Yo te quiero".

publicidad

Tras decirle a su madre sobre su problema, el joven aseguró sentirse

más aliviado. Pues el secreto de pertenecer a una pandilla era algo que

"quería sacar" desde hacía tiempo, pero que hasta ahora no había podido.El crédito de este cambio de actitud de lo da al Programa Squires, que

lo llevó a la cárcel para ver de primera mano las condiciones de vida

de los reos: "Uno a veces tiene que ver para saber que si es cierto",

subrayó Crisitan.Pero de todo lo que vio Cristian en la cárcel, no fue el temor de otros

reos ni las condiciones de vida encerrado los factores que le hicieron

reflexionar. El arma que lo hizo cambiar fue una que casi todos

poseemos, pero que no siempre utilizamos: la familia.Los presos "no pueden salir a ver a su familia", puntualizó el joven.Esta separación de los parientes queridos es precisamente lo que más le

duele a los convictos encarcelados. Sin excepción, al preguntarle a los

prisioneros qué ha sido lo más doloroso de estar encarcelado, todos

respondieron, el dolor que han causado a su familia."Veo la realidad que la pandilla no son buenas; abusan de nuestra

gente, los dejan sin padres", manifestó el pandillero convicto Eric

Sánchez, miembro de los Norteños. "A última hora [mi familia], ellos

son los que me han cuidado cuando he salido... ellos siempre están con

publicidad

los brazos abiertos".Eduardo Renteria, quien cumple una sentencia de 17 años a vida por

homicidio y posesión de drogas, corroboró ese punto: "Extraño a mi

familia, sí... Tengo dos hijos, mi mamá murió y mi papá está vivo...

¡Quiero a mi familia!".Es por esto que el mejor arma para luchar contra las pandillas está en

casa, en manos de las propias familias de los jóvenes que, a veces sin

que los padres se den cuenta, podrían estar involucrándose en problemas."Revisen el ropero de sus hijos, miren sus libretas", enfatizó

Zendejas, quien como consejero estudiantil trabaja con decenas de

jóvenes a diario."Los papás no andan detrás de ellos y a veces se

enojan conmigo, pero a mí no me importa. Los padres me dicen: 'He hecho

todo, ¿qué puedo hacer?'... Yo no puedo aceptar es respuesta. ¡Haga

todo posible para controlar a su hijo!, porque si no, lo va a perder", añadió.Cualquier persona puede llevar a un joven a participar en el Programa Squires u otros que se realizan en la Cárcel de San Quentin. De hecho,

expertos opinan que el programa es aún más efectivo cuando los propios

padres los acompañan. Para más información llame al 415-455-5000 o

visite la internet a: http://www.cityyouthnow.org/squires.php.

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
En uno de sus últimos actos antes de dejar la presidencia, Barack Obama conmutó la condena de prisión de Chelsea Manning, la responsable de la mayor filtración de información clasificada estadounidense.
El presidente venezolano dijo en un programa televisado que usaría sus "facultades presidenciales" para liberar a Leopoldo López si "me entregan a Oscar López Rivera". Este martes, el presidente Barack Obama decidió excarcelar a una de las figuras más polémicas dentro del movimiento independentista de Puerto Rico.
El emblemático espectáculo estadounidense no ha podido hacer frente a los cambios del gusto del público y anunció el sábado que su última función será en mayo.
José Batista llegó a la frontera de Nuevo Laredo-Laredo para pedir los beneficios del reglamento estadounidense que le permitiría ingresar legalmente a este país. Lo que no sabía es que estando en pleno proceso el gobierno de Obama eliminaría la estipulación administrativa. Hubo otros detrás de él que por unas horas se quedaron fuera.
publicidad