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La esperanza de la privacidad

La esperanza de la privacidad

Esta semana entramos de lleno a la actividad de un nuevo año que se presenta con grandes retos pero también con grandes esperanzas. 

La esperanza de la privacidad Univision

Por Raúl Peimbert

Esta semana entramos de lleno a la actividad de un nuevo año que se presenta con grandes retos pero también con grandes esperanzas. La lista en ambos sentidos es extensa y a nivel nacional podríamos destacar los intentos de consolidación del plan de salud de la administración Obama, por supuesto el intento por lograr una reforma migratoria, también el replanteamiento sobre la entrega de beneficios de desempleo para más de 3 millones de trabajadores y los deseos de algunos sectores por aplicar mayores restricciones a quienes quieren comprar un arma, por mencionar algunos.

Sin embargo, desde mi punto de vista, el más importante de todos está estrechamente ligado al derecho inalienable que todo ciudadano tiene para mantener su privacidad lejos del ojo del “Gran Hermano”, es decir, de las practicas -justificadas o no- de la Agencia Nacional de Seguridad de los Estados Unidos.

Por eso no es extraño que el Presidente Barack Obama haya pasado una buena parte de sus cortas vacaciones en Hawai, analizando y pidiendo a los responsables de la seguridad propuestas para modificar el “modus operandi” que hasta ahora, según dicen, ha servido para librar a la población y sus instituciones de eventuales ataques terroristas.

Los primeros consejos al Presidente no se han hecho esperar y eso incluye la necesidad impostergable de restringir los mecanismos de vigilancia a nivel nacional e internacional para no seguir colgando al gobierno federal el San Benito de “La madre de todos los espías”. Ahora, Obama tendrá que tomar decisiones y anunciarlas seguramente durante la lectura de su informe sobre el estado que guarda la Unión el próximo 28 de enero.

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Mientras tanto, el país y sus representantes se devanan la cabeza tratando de establecer si el ex analista de la Agencia de Seguridad Nacional, Edward Snowden, es en realidad el villano capaz de traicionar y ventilar secretos de estado o es más bien el héroe que ha puesto sobre la mesa lo que algunos consideran la mayor violación a la privacidad de todos los tiempos.

El debate por supuesto continuará lo que resta del 2014, pero no dejo de pensar que Snowden, a pesar de sus limitaciones académicas, nos ha educado a todos y nos ha abierto los ojos a la realidad de vivir en la era del Estado policiaco, el Estado Orwelliano, como algunos afirman.

Ya lo había dicho con anterioridad. Todos suponemos siempre que el gobierno nos vigila de una u otra forma, pero Snowden nos hizo pasar de la presunción a la confirmación del hecho y eso duele e indigna a todos los niveles. El Presidente lo sabe muy bien, ha tenido que pagar un alto costo por ello y está obligado a enfrentar el reto. La población, por su parte, a no perder la esperanza de recuperar su intimidad.

Dice el refrán que: “el que nada debe, nada teme” y es cierto, sin embargo esta situación me hace sentir más paranoico que de costumbre y no soy el único. En mi casa, en el trabajo, al hacer ejercicio "según yo- o en algún centro comercial, no dejan de preguntarme sobre el verdadero alcance del espionaje gubernamental que no solo busca a terroristas y delincuentes.

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Mi eventual compañera de tortura en el gimnasio, una señora entrada en años y también en kilos "igual que yo- suele decirme: “Me pudre saber que Obama podría conocer la talla de mis calzones”.

Coincido con ella.

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