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Una ceremonia de graduación en Utah, uno de los estado que permite a indocumentados pagar lo mismo que los residentes para estudiar.

La educación superior, una ventana de oportunidad para hispanos

La educación superior, una ventana de oportunidad para hispanos

Quicen estados permiten a indocumentados inscribirse en universidades estatales pagando lo mismo que los residentes.

Una ceremonia de graduación en Utah, uno de los estado que permite a ind...
Una ceremonia de graduación en Utah, uno de los estado que permite a indocumentados pagar lo mismo que los residentes para estudiar.

Por Priscilla Gac-Artigas, catedrática de Literatura, Cultura y Civilización de Latinoamérica en la Universidad de Monmouth, Nueva Jersey*

Quince estados -California, Colorado, Connecticut, Illinois, Kansas, Maryland, Minnesota, Nebraska, New Jersey, Nuevo México, New York, Oregón, Texas, Utah y Washington- han aprobado leyes a favor de la equidad en la matrícula permitiendo que estudiantes indocumentados puedan inscribirse en las universidades estatales pagando los mismos aranceles que los residentes. La caída de una barrera económica discriminatoria que limitaba drásticamente el acceso a los jóvenes indocumentados indica el giro radical que puede producirse en la composición del estudiantado universitario y del mercado laboral estadounidense en los próximos años. Ello puede favorecer a los jóvenes hispanos si es que éstos aprovechan la oportunidad.

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Hasta hace poco, la imposibilidad de estudiar más allá de la escuela secundaria debido a la falta de documentos representó un freno a la realización de las aspiraciones de muchos Dreamers: cifras del censo del 2012 indican que de un total de algo más de seis millones de jóvenes hispanos entre las edades de 18 a 24, sólo dos millones se gradúan de escuela secundaria, y un millón abandonan los estudios en el undécimo grado, a sólo un año de obtener el diploma, muy probablemente por no ver como factible la posibilidad de financiar sus estudios universitarios. Y de esos dos millones, sólo el 14 % logra permanecer en la universidad y obtener el equivalente a una licenciatura (Bachelor).

Afortunadamente, este sombrío panorama está cambiando gracias a ciertas medidas gubernamentales como el decreto de "acción diferida", firmado por el presidente Obama en junio del 2012; las leyes de equidad de matrícula aprobadas en los quince estados; y la posibilidad de acceso a becas y ayuda financiera en California, Texas y Nuevo México, a lo que se suma que muchas universidades privadas ofrecen becas a estos estudiantes potenciales para no quedar al margen de una nueva realidad en la composición de los postulantes.

La "acción diferida", medida que da la posibilidad a quienes cumplan con ciertos requisitos de estudiar y trabajar sin ser deportados, en mayo del 2013 benefició a 365.000 jóvenes, un 70 % de quienes la solicitaron y cualificaron, 365.000 nuevos estudiantes para quienes las puertas de un futuro mejor se han vuelto concretas.

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Las leyes de equidad de matrícula transforman la posibilidad de estudio en una más asequible: una institución estatal de cuatro años cuesta en promedio $8.893 para los residentes contra $22.203 para quienes son de afuera, y aunque $8.893 todavía es una cantidad exorbitante para muchas familias, les abre puertas a más estudiantes.

Lo ideal, y por lo que hay que seguir luchando, es la posibilidad de acceder a ayuda financiera federal y estatal como ya se hace en Texas, California y Nuevo México. De hecho, ese es el objetivo del proyecto de ley presentado en enero del 2014 por la senadora Patty Murray y el congresista Jared Polis que propone ofrecer a los estados que adopten la equidad de matrícula fondos federales para ayuda económica a estudiantes de bajos recursos sin importar su estatus migratorio, pues entienden que ello no solamente les hace justicia a estos jóvenes y les concede un beneficio al que tienen derecho sino que los propios estados serán también beneficiados del flujo de profesionales cualificados.

Si tomamos en cuenta que de los 53.000.000 de hispanos en los EE.UU. el 70 % está concentrado en los quince estados que ya ofrecen equidad de matrícula sin importar el estatus migratorio y que en los tres donde se concentra el 45 % de la población se puede acceder a ayuda financiera, podemos vislumbrar el giro que puede producirse en la composición étnica del estudiantado universitario en los EE.UU., y en el mercado laboral, si los jóvenes logran permanecer en la universidad y completar un diploma. Es interesante señalar que la mitad de quienes obtienen un doctorado en ciencias y tecnología en universidades norteamericanas hoy en día son nacidos en el extranjero.

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La situación que enfrentan los estudiantes indocumentados aún dista de ser ideal, pero no se puede negar que se ha abierto una ventana. Esta vez los estudiantes tienen las herramientas para proseguir estudios universitarios, pero está en sus manos el sacarle partido a esta oportunidad y realizar el sueño por el cual emigraron sus padres.

*También colaboradora de la Academia Norteamericana de la Lengua Española

Tribuna Abierta, de la Agencia EFE

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