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Vertedero de residuos nucleares en Yucca, Nevada.

La ciencia antes de la política en la Montaña Yucca

La ciencia antes de la política en la Montaña Yucca

Marco Rubio debe poner la ciencia antes de la política en su apoyo al vertedero de la montaña Yucca.

Vertedero de residuos nucleares en Yucca, Nevada.
Vertedero de residuos nucleares en Yucca, Nevada.

Por el congresista Raul Grijalva

Ser candidato a la presidencia significa que hay que empezar a tomar posiciones con respecto a cuestiones en las que, tal vez, uno no ha trabajado mucho. El senador Marco Rubio está aprendiendo lo difícil que eso puede ser.

A pesar de no tener una buena razón para meter su dedo tan temprano en un estado primario, el senador Rubio estuvo recientemente a favor del vertido de residuos nucleares de nuestro país en las instalaciones de la Montaña Yucca de Nevada. La mayoría de los residentes de Nevada no están de acuerdo con esta medida y los dos senadores del estado, incluyendo su colega republicano Dean Heller, se han opuesto fuertemente a ella. Políticamente, el proyecto ya está prácticamente muerto.

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El senador Rubio está aparentemente esperando poder revivirlo. Sus razones son una incógnita. Lo que ya sabemos es que su posición no le está ganando muchos nuevos amigos.

El senador Rubio tenía varias buenas razones para no escoger este camino. En 2009, al comienzo del primer mandato del presidente Obama, cuando se le preguntó el ex secretario de Energía, Steven Chu, sobre la propuesta impopular, dijo, "se suponía que la Yucca iba ser todo para todos, y creo que, sabiendo lo que sabemos hoy, van a tener que ser varias áreas [de almacenamiento] regionales". Una comisión que fue establecida unos años más tarde para estudiar el problema llegó a la misma conclusión.

Más que un legítimo interés público, la idea de mantener la Montaña Yucca en la mesa parece estar impulsada por el partidismo. El líder minoritario del Senado, Harry Reid, es un oponente conocido de convertir su estado en un basurero nuclear. Sin embargo, algunos prominentes republicanos, creen que es una buena idea, independientemente de los méritos del proyecto.

Entre ellos está el senador Rubio. Cuando se le preguntó hace unos días sobre la montaña Yucca en la Cumbre de la Libertad de Carolina del Sur, respondió: "Se necesita un depósito permanente y central para la montaña. La Montaña Yucca es el lugar que ha recibido el dinero, y que fue elegido hace años. Así que a menos que alguien pueda identificar un proyecto mejor, ese es el que debemos avanzar”.

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Muchos republicanos buscan en el senador Rubio un líder con una visión para el futuro y que puede construir la credibilidad del partido republicano con los jóvenes. Con el debido respeto a mis amigos de la acera de al frente, no estoy seguro que el apoyar un basurero nuclear que es localmente impopular sea el primer paso correcto. Tampoco estoy seguro que la idea de que "debemos hacerlo porque la idea ha estado alrededor por un tiempo" represente un fuerte liderazgo.

El problema con esta forma de pensar - que está desafortunadamente muy extendida en los círculos conservadores - es que Nevada ha sido el foco en conversaciones de desperdicios nucleares debido a la política, no a la ciencia.  En la década de 1980, todo el mundo estaba de acuerdo en que el país necesitaba poner su basura nuclear en alguna parte, así que después de que un panel de expertos identificó 10 sitios potenciales, el presidente Reagan aprobó tres - Yucca y ubicaciones en el estado de Washington y Texas - para la revisión científica intensiva. En 1987, el Congreso, liderado por el Presidente de la Cámara Jim Wright (de Texas) y líder de la Mayoría Tom Foley (del Estado de Washington), aprobó una ley que termino esa revisión y nombró Yucca Mountain como el sitio oficial.

Nevada se ha quedado con esta imposición desde entonces, a pesar de que las personas que viven allí no la quieren y a pesar de que el estado no tiene plantas nucleares propias. El senador Rubio podría considerar cómo se sentiría la Florida después de decirle que almacenara los residuos nucleares del país, independientemente de la opinión pública. ¿Seguiría diciendo, en efecto: "Esta decisión fue hecha hace mucho tiempo y nadie tiene una idea mejor"? ¿O escucharía a sus electores y diría: "¿No deberíamos de tener una segunda mirada?".

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A su favor, el senador Heller ha prometido continuar oponiéndose al despilfarro de la Montaña Yucca, cuando el senador Reid se retire. El Teniente Gobernador de Nevada Mark Hutchison, quien recientemente firmó un contrato para ser director estatal de la campaña de Rubio, está de acuerdo con Heller. Sugiero, con toda sinceridad, que el senador Rubio hable con sus colegas de Nevada antes de profundizar en el tema.

Yucca Mountain no es la respuesta a los problemas de residuos nucleares de nuestro país. Otros países, como Finlandia y Suecia, se han comunicado con las comunidades locales para encontrar lugares de almacenamiento potenciales que no generarían oposición masiva. Ellos no les dijeron a sus propios ciudadanos, "no nos importa lo que piensan". Ellos han considerado a la opinión pública. Debemos hacer lo mismo - y eso debería hacer el senador Rubio -.

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