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Joyce Mitchell ante la justicia.

Joyce Mitchell se declara culpable de dos cargos por fuga de reos en NY

Joyce Mitchell se declara culpable de dos cargos por fuga de reos en NY

Mitchell se declaró culpable de promover el contrabando en prisión, un delito grave, y de facilitar la actividad criminal, un delito menor.

Joyce Mitchell ante la justicia.
Joyce Mitchell ante la justicia.

Joyce Mitchell, la empleada de la prisión acusada de ayudar a escapar a los reos David Sweat y Richard Matt, se declaró culpable de los cargos en su contra.

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Mitchell fue acusada de haber introducido al penal dos sierras en un paquete de carne de hamburguesa congelada para entregarlas a dos asesinos que se fugaron el mes pasado.

Mitchell trabajaba como instructora de sastrería de la Correccional de Clinton en Nueva York.

Los cargos también implicaron el haber proporcionado algunas herramientas como serruchos, un aparato para perforación y un destornillador para que los presos pudieran escapar.

La empleada lloró al declararse culpable de los cargos de promover contrabando en prisión en primer grado, un delito grave, y un delito menor de ayuda a un criminal en cuarto grado.

Su abogada dijo que su cliente no está en posibilidad de pagar la fianza fijada por el juez, de $100,000 dólares en efectivo o un depósito de $200,000.

Las autoridades dijeron que Mitchell, de 51 años, sería la conductora que alejaría de la prisión a Swat y Matt, pero al final se echó para atrás, al parecer por una crisis nerviosa.

Las autoridades dijeron que la mujer se volvió cercana de los presos y habló con ellos de la posibilidad de matar a su esposo, Lyle Mitchell.

Mitchell se declaró culpable de promover el contrabando en prisión, un delito grave, y de facilitar la actividad criminal, un delito menor. Como resultado, la mujer podrá recibir una condena de entre 2 y 7 años de cárcel.

Las autoridades creen que introdujo los objetos de contrabando escondidos en la carne congelada que dejó en un refrigerador que se hallaba en el taller de costura.

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Gene Palmer, otro carcelero, creen que llevó la carne a Sweat y Matt, quienes estaban alojados en una zona de la prisión en que se permite a los internos cocinar sus alimentos.

Las autoridades, a su vez, no creen que Palmer supiera del plan de fuga y lo dejaron en libertad bajo fianza tras detenerlo acusado de promover contrabando en la prisión.

La mujer fue encarcelada poco después de la fuga el 6 de junio.

El juez ordenó  una investigación previa a la sentencia, que fue programada para el 28 de septiembre.

Matt fue abatido a tiros después de que se escapó. Sweat fue capturado dos días después.

En un inicio Mitchell se había declarado no culpable de los cargos en su contra. Ha estado bajo un fuerte operativo de vigilancia en la cárcel del condado de Clinton.

 

Asesinos fugitivos tenían un plan para matar al esposo de Joyce Mitchell /Univision

Confesiones de Mitchell

Mitchell confesó el martes ante su estrecha relación con Matt. Dijo que el reo era “un buen trabajador” y que “siempre fue muy amable conmigo”.

Agregó que se hablaban “todos los días” y que el reo la había hecho “sentirse especial”.

También declaró que Matt la había obligado a realizar sexo oral con él y que incluso después que se enteró que estaban cavando un agujero, ella siguió proporcionándoles herramientas.

Matt, según Mitchell, le había prometido estar juntos después de escapar de la prisión.

Antes del escape, Matt le pidió a la instructora que llamara a una persona para que ayudara en la coordinación de la fuga. En la llamada debía fingir que trabajaba en un consultorio médico y que dijera que iba a confirmar una cita, entregando una hora y una fecha.

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Mitchell dijo que la llamada tenía que hacerla después de las 6 de la tarde, pero que se asustó y colgó antes que timbrara. Hizo varias veces el intento.

 

Joyce Mitchell podría enfrentar 8 años de cárcel por ayudar a los fugitivos /Univision

El plan, declaró la mujer, “era que yo iba a dejar a mi marido” y que se juntaría con Matt. “No dijo a dónde íbamos a ir. Él me pidió que trajera una escopeta”.

También contó que el día de la fuga le iba a dar a su marido dos pastillas para que se quedara dormido y no saliera de casa. El esposo iba a ser asesinado, según los planes de el escape.

Mitchell entró en pánico y a última hora dejó de colaborar en la huida de los dos reos.

"Siento mucho por lo que he hecho”, dijo la instructora ante la corte.

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