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El periodista Raúl Benoit.

Israel, otra vez está perdiendo

Israel, otra vez está perdiendo

El periodista Raúl Benoit opina sobre el conflicto Israel-Hamas en Gaza, que ha cobrado miles de vidas.

El periodista Raúl Benoit.
El periodista Raúl Benoit.

Por Raúl Benoit*

Cargando en los brazos a los niños muertos por los bombardeos hechos por Israel y citando a la prensa internacional para que muestre al mundo el horror, los palestinos consiguen la solidaridad internacional y el repudio contra lo que ellos llaman con desprecio el sionismo.

Por lo general, el ser humano siempre se pone del lado de las víctimas y el mundo árabe capitaliza esta debilidad y más los comandantes e ideólogos de Hamas, astutos y criminales, que no les importa las consecuencias contra el pueblo que dicen defender y proteger.

Para no pecar de parcial, es necesario reflexionar sobre los dos lados del conflicto

No debemos ignorar el número de víctimas inocentes, la mayoría niños. ¿Por qué tantos niños y por qué Israel ataca escuelas hasta de la ONU? ¿Serían capaces los líderes terroristas de esconder armas poniendo de escudos a los menores de edad? Sí, son capaces de eso y mucho más, entonces la explicación israelí pudiese tener credibilidad, porque el Mossad, el Instituto de Inteligencia y Acciones Especiales, tiene certeza de que en esos lugares escondían armas y se ocultaban terroristas.

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Muchos piensan que Israel se ha excedido y no ha dedicado suficiente tiempo para verificar los datos y no les importa.

No es fácil aceptar la muerte y la destrucción que Israel está causando en Gaza como respuesta, pero, tampoco pasemos por alto que sectores de la prensa y la comunidad internacional, la mayor parte con ideas de izquierda que ya califica de genocidio la operación “Margen Protector”, ignoran que los actos de Israel son consecuencia de las incesantes provocaciones de Hamas.

Esta guerra es como si su vecino comenzara a lanzarle piedras a las ventanas de su casa, rompiera los vidrios de la sala y descalabrara a sus hijos y usted agotado de los continuos ataques y en represalia, tomara un buldócer y derrumbara la casa de quien le agrede matando a una parte de la familia pendenciera.

Es una trampa en que cae siempre el gobierno de Israel, frente a los desafíos de grupos extremistas que subsisten alimentados por el odio imposible de erradicar del corazón de muchos árabes. Ese resentimiento se hereda como una obligación cultural y religiosa de padres a hijos. ¿Qué más puede hacer un Estado como Israel frente a la amenaza constante? ¿Dejar crecer el peligro?

Las secuelas son muy malas. Cada vez que masacran niños y mujeres inocentes, aumenta ese rencor que ciega al pueblo y a muchos los transforma en terroristas. Es un círculo vicioso perpetuo.

Todo parecía ir bien cuando, en mayo pasado, el papa Francisco, ingenuo o romántico, invitó al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas y a Shimon Péres, presidente de Israel, a platicar en el Vaticano. Ese ofrecimiento hizo que los terroristas de Hamas, que no quieren la paz y desean venganza eterna, intensificaran sus provocaciones.

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Sería impropio estar de acuerdo con la arremetida descomunal de Israel, pero también es inaceptable ignorar la mezquindad de Hamas, su odio, su mentira y su malicia malévola. Aunque Israel pareciera estar ganando, en la realidad, otra vez pierde porque ante la comunidad internacional queda como el país más malo del mundo.

* Raúl Benoit en Twitter: @RaulBenoit

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