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Cuando baja la bolsa...

Cuando baja la bolsa...

¿Se puede ganar dinero, es más, hacerse rico, si todos los días baja la bolsa, como ha ocurrido desde el mes de julio?

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Al alcance de todos

¿Se puede ganar dinero, es más, hacerse rico, si todos los días baja la bolsa, como ha ocurrido desde el mes de julio de este año?

Recordemos que en este periodo de tiempo, por ejemplo, el índice Dow Jones de la Bolsa de Nueva York ha llegado a perder más de mil puntos y el Ibex 35 español llegó a perder 1,800 puntos desde sus máximos alcanzados en julio.

Pero, ¿cómo es posible ganar dinero en pleno desplome de las bolsas?

Por muy contradictorio que parezca, para poder ganar dinero cuando la bolsa baja, necesitaremos que la bolsa siga bajando, y cuanto más mejor.

El hacernos ricos en pleno derrumbe no es un privilegio. Está al alcance de todo el mundo. No es necesario que seamos unos poderosos inversores.

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Es más, lo podemos lograr sin salir de casa, recurriendo a los servicios de un broker online que ofrecen un servicio de la mayor calidad y generalmente con comisiones inferiores a las de las oficinas cara al público.

En fin, que baje la bolsa, que nos hagamos ricos, que esté al alcance de todos y que además lo podamos lograr cómodamente desde el sillón de nuestra casa nos puede parecer una inversión engañosa, un fraude, muy propio del más avezado "chiringuito financiero" de última generación o una apuesta en un casino virtual de Internet.

No es así. Las principales instituciones financieras, la banca, las cajas de ahorro, son las entidades más involucradas en estas estrategias y las que ponen a nuestra disposición estos productos financieros.

Siempre hay un riesgo de perder

Pero continuemos con el misterio. Ahora se nos argumentará: ¡los milagros no existen! siempre se puede perder.

Reconozcámoslo, nada es absolutamente inevitable, salvo, como dicen los anglosajones, la muerte y los impuestos. Los latinos, por ahora, únicamente compartimos la primera parte de esa afirmación.

Siempre se puede perder en una inversión. Cierto y verdadero, pero en este tipo de inversión siempre vamos a conocer de forma exacta la cantidad que podemos perder.

Control de pérdidas

Se nos puede argumentar que siempre disponemos de ese conocimiento. Si compramos acciones o bienes inmuebles, por ejemplo, sabemos que con una quiebra o un fraude podemos perder íntegramente nuestra inversión. Así es en la mayoría de las inversiones, no obstante existen instrumentos financieros con los que nuestras pérdidas pueden llegar a ser ilimitadas.

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Ahondemos más en el misterio. Ahora nos toca recurrir a la física, sí, no a la economía, y a los clásicos. Recordemos a Arquímedes, el gran matemático y físico griego, que vivió en el siglo III a. C. y acuñó la célebre frase: "Dadme una palanca y moveré el mundo".

"Apalancarse" para poder ganar más

Este principio también es aplicable a la economía. Es el denominado "apalancamiento financiero", que si lo traducimos al lenguaje coloquial, más o menos, quiere decir, dadme un poco de dinero y me haré rico.

Con una inversión pequeña podríamos lograr unas ganancias casi ilimitadas. Las pérdidas, asimismo, y no lo olvidemos, pueden no tener fin.

Veamos un ejemplo. Si disponemos de $500 mil podremos comprar una vivienda. Si "apalancamos" nuestra inversión, un banco nos prestará una cantidad de dinero determinada, que nos permitirá alcanzar la propiedad de más viviendas.

Ciertamente, en ese caso, el número de nuestras propiedades y las oportunidades de que éstas se revaloricen habrá aumentado claramente.

Eso sí, no lo olvidemos, viviremos "apalancados" y probablemente "ahogados". 

Así funciona un warrant

Desvelemos el misterio, compartamos nuestro hallazgo, seamos solidarios.

Abramos el ordenador o vayamos a nuestro banco, asesorémonos y adquiramos un producto financiero denominado: warrant put.

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La compra de un warrant nos da el derecho, no la obligación, a poder comprar ( call) o vender ( put) un determinado activo (denominado subyacente) a un precio ya fijado previamente (precio de ejercicio o strike) y en una fecha futura, también previamente determinada. La adquisición de este derecho tiene un costo denominado prima.

Adquirimos un derecho a comprar o vender. No estamos obligados a su compra o venta. Esta cuestión es muy importante. Es la forma de limitar la posible pérdida que se pudiera producir.

El derecho hace referencia a la compra o la venta de un valor, denominado subyacente. Este valor puede ser una acción, o cualquier producto, tangible, material como los productos agrícolas, los minerales o el petróleo, entre otros muchos. En estos casos se suele hacer referencia al mercado de "commodities" de gran tradición entre los países productores de materias primas, como EU, Argentina y otros de América Latina.

Puede servir, como decíamos, para comprar o para vender. En nuestro caso, el warrant put nos da el derecho a vender.

Un ejemplo práctico

En primer lugar debemos formarnos un criterio o, al menos, tener una intuición. En nuestro caso, somos pesimistas y pensamos que las bolsas van a sufrir bajadas importantes.

Con el warrant put, podemos lograr vender unas acciones a un precio superior al del mercado.

Veamos: Debemos elegir en primer lugar un valor, por ejemplo, una acción. En lugar de comprar directamente la acción, cuya cotización, pongamos por caso, es de 10 unidades monetarias (UM), ya sean euros, dólares o pesos, compramos el derecho a venderla ( put) a un precio fijado previamente, por ejemplo 8 UM  y a una fecha futura ya determinada, dentro de tres meses.

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La compra de este derecho tiene lógicamente un costo, que se denomina "prima" y que es muy inferior al de la acción, por ejemplo 1 UM. Nos hemos, por tanto, apalancado.

¿Cómo ganamos?

Veamos de forma simplificada lo que puede ocurrir. La hipótesis más favorable para nosotros consiste en que al vencer el plazo de los tres meses la acción subyacente se ha hundido y cotiza a 3 UM por ejemplo, en lugar de las 10 a las que cotizaba.

Nosotros, en este caso, somos los grandes beneficiarios de este hundimiento de la acción. ¿Por qué? Porque podemos vender a 8 UM la acción que se cotiza a 3 UM. El emisor del warrant nos abonará la diferencia entre 8 y 3, 5 UM.

Como podemos comprobar con el costo de la prima, 1UM, hemos obtenido 5 UM. Resumiendo, en una situación de pánico financiero la inversión en un warrant put ha logrado que alcancemos una ganancia de 4 UM. (5 UM menos el costo de la prima 1 UM)

Si aplicamos la fórmula:

Rentabilidad % = Ganancia / Inversión x 100 = 4 / 1 X 100 = 400 %

No está mal… el pánico financiero se convierte en euforia.

Se puede perder toda la inversión

No siempre se gana. ¿Qué ocurre si el valor subyacente, la acción, sube su cotización. Por ejemplo, alcanza las 15 UM?

En este caso perderemos la prima total abonada: 1 UM. Pero no tendremos más perdidas. Por otra parte, sería indiferente que el valor alcanzase un record de cotización, por ejemplo 25 UM. Insistimos, únicamente perdemos la prima invertida.

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La operativa de este producto la hemos ofrecido de una forma muy simplificada y, desde luego, susceptible de múltiples matizaciones.

Por ejemplo, es muy improbable que lleguemos a ejercitar la opción a término. Las primas cotizan y si las vendemos en el momento adecuado podemos obtener ganancias aún superiores.

Cabe, asimismo, invertir en "turbos" o turbo warrants, que implican mayor riesgo pero más capacidad de obtención de beneficios.

Los warrants se prestan a estrategias especulativas muy complejas como las straddle, las strangle o estrategias de cobertura de riesgos o de cash extraction, entre otras. Así podríamos, por ejemplo, comprar acciones y cubrirnos con warrants, compensando pérdidas en un activo con ganancias en el otro.

La prudencia y el asesoramiento profesional se imponen siempre. Las grandes instituciones financieras están emitiendo continuamente warrants de todo tipo.

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