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Una familia se reúne en un centro de detención en California.

Inmigrantes exigen a Obama detener abuso en las celdas que llaman "hieleras"

Inmigrantes exigen a Obama detener abuso en las celdas que llaman "hieleras"

Defensores de inmigrantes denunciaron las celdas de detención frías, sin lugar "ni para sentarse un rato en el suelo", llenas de madres y niños migrantes.

Una familia se reúne en un centro de detención en California.
Una familia se reúne en un centro de detención en California.

Defensores de los derechos de inmigrantes urgen al presidente Barack Obama que detenga el abuso contra mujeres y niños indocumentados, detenidos como si fueran "prisioneros en cárceles" del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), según señalaron a Efe.

"Ellos creen que uno es animal para estar tanto tiempo ahí", dijo a Efe Ana, quien junto a Bessy, su hija, estuvo detenida en las celdas conocidas como "hieleras" al ingresar sin documentos por la frontera de Reynosa, México, con McAllen, Texas.

Los oficiales, al inmigrante, "lo miran mal, lo tratan mal, le ponen el aire muy fuerte, no le dan ni sábanas, lo tiran al puro piso", denunció sobre los centros de detención en donde inclusive vio bebés en el suelo helado.

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Ana, de 43 años, es originaria de Honduras y decidió emigrar el año pasado junto a su hija Bessy, de 4 años, que es la menor de cinco hijos, debido a la "violencia" en su tierra natal.

La madre centroamericana y su pequeña fueron detenidas por la Patrulla Fronteriza el 15 de junio de 2014 y durante una semana estuvieron en celdas frías hasta con 40 madres y niños "en donde no había espacio ni para sentarse un rato en el suelo".

"Eso es horrible estar ahí, es una depresión horrible, sólo dan ganas de llorar", describió Ana quien por sugerencia de sus abogados omitió su apellido.

"Muy duro estar ahí, yo no sé porqué tienen ese corazón de tratarlo tan mal a uno, si uno simplemente pasa por ahí por emigrar, por llevar una vida mejor; pero ellos no entienden", manifestó.

La madre junto a su hija fueron entregadas a sus familiares en Los Ángeles, California, bajo condición de presentarse ante un juez de inmigración.

Ana y su pequeña "quien ya habla inglés" se encuentran bajo la protección de una coalición de organizaciones de fe encabezadas por la Iglesia Metodista Unida de North Hills en el Valle de San Fernando, las cuales a través de un abogado expondrán su caso en cortes de inmigración, afirmó Guillermo Torres vocero de los religiosos.

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La madre centroamericana y su hija son parte de un aproximado de 68,000 personas que en 2014 fueron recluidas en centros de detención para inmigrantes en Estados Unidos.

La madre hondureña sugiere a las autoridades "que los tengan menos tiempo ahí, entre en menos tiempo lo sacan a uno, pues menos sufre".

" No es justo que estén durmiendo en el puro piso, comiendo esas comidas que le enferman a uno el estómago, sale mal del pecho y todo", denunció Ana, quien recordó que después de una semana en la fría prisión perdió la voz.

Acerca de su hija recordó que durante el cautiverio "se puso agresiva", le exigía alimentos que no podía proveer y cuando los oficiales repartían emparedados con mortadela "ya no tenía hambre".

"A su manera me dice hoy que no quiere regresar a Estados Unidos (que es la cárcel en Texas), porque ahí uno duerme en el suelo", reveló Ana sobre los efectos sicológicos que dejó la prisión en Bessy.

Matthias Peterson-Brandt, pastor interino asociado de la iglesia presbiteriana Immanuel de Los Ángeles, analizó para Efe las razones por las que agentes del gobierno "hacen sufrir" a inmigrantes en prisiones.

"Lo que está pasando con la detención creo que es el temor de los que no son de piel blanco, los que no hablan inglés y ese temor no tiene base", denunció el reverendo.

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"La gente que viene aquí busca nueva vida, busca una vida mejor, busca lo que todos buscamos, ¿verdad? Tener un poco de seguridad y proveer por su familia", destacó el religioso.

Por su parte la directora ejecutiva del Centro de Recursos Centroamericanos (CARECEN), Martha Arévalo, dijo a Efe que hay casos de madres y niños inmigrantes presos hasta por 11 meses.

"Mantener a estas familias en encarcelamiento, detención, no es nada bueno", aseguró. "Creo yo que es una forma de tortura, es una forma de odio", afirmó.

"Tenemos que sacar a esas personas lo más pronto posible para que tengan su libertad y puedan tener su proceso migratorio adecuado", sugirió la activista que exige al presidente Obama el "estatus de refugiados para madres y niños inmigrantes".

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