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Cena del Día de Acción de Gracias.

Tres casos de inmigración, tres ciudades, tres historias de Acción de Gracias

Tres casos de inmigración, tres ciudades, tres historias de Acción de Gracias

Tres familias de inmigrantes tienen mucho que agradecer en estas fiestas de Thanksgiving Day en EEUU.

Cena del Día de Acción de Gracias.
Cena del Día de Acción de Gracias.

Por Jorge Mota

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Tres familias de inmigrantes tienen mucho que agradecer en estas fiestas de Acción de Gracias en Estados Unidos. El pasado 20 de noviembre se enteraron que califican para la acción ejecutiva del presidente Barack Obama y podrán pedir el amparo de la deportación.

Estas son sus historias:

Leer: Respuesta a nuestros usuarios (I) 

Miami, Florida. Familia de DENIA ZELAYA

El Día de Acción de Gracias ha sido para Denia Zelaya una de las celebraciones estadounidenses más fáciles de asimilar. Después de todo, ¿quién no tiene algún motivo por el que dar gracias a Dios en familia? Pero nunca pensó que llegaría el día en que dar gracias tendría para ella un significado mayor.

Este año su celebración tiene un sabor especial: por primera vez, además de su esposo, estarán cuatro de sus cinco hijos, dos de ellos recién llegados de Honduras, y otros dos nacidos acá. Además, la embarga la emoción de cumplir con los requisitos exigidos por la acción ejecutiva anunciada por el presidente Obama, y que finalmente le permitirá, de manera temporal, salir de las sombras.

Leer: Respuestas a nuestros usuarios (II)

Mensaje completo de Barack Obama sobre la acción ejecutiva Univision

“El día del discurso de Obama preferí no salir de casa. Me quedé viendo la tele y esperando. Sabía que podría ser muy importante, ¡y así fue!”, dijo emocionada Denia Zelaya.

Diez años atrás, ella, en compañía de otros dos adultos y un sobrino de dos años de edad, llegaron a Estados Unidos huyendo de la violencia y dejando atrás a tres hijos, siempre con la esperanza de algún día poderlos traer.

En la ciudad de Miami comenzó su vida de indocumentada. Ahí conoció a su pareja actual y tuvo sus dos hijos estadounidenses. Por fin este año logró traer a dos de sus hijos hondureños, quienes llegaron con el éxodo masivo de niños centroamericanos.

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"Solo me queda un hijo de 14 años de edad en Honduras. Ahora concentraré mis esfuerzos en poder traerlo también. Para él no hay ninguna esperanza donde vive, no hay futuro”, concluyó.

Las Mercedes, Valle del Río Bravo, Texas. Familia de NORMA ALDAPE

Norma Aldape tiene seis hijos, cinco de ellos ciudadanos estadounidenses nacidos todos en el Valle del río Bravo, en Texas. Vino junto a su esposo y su hija mayor desde Tamaulipas, México, en el año 2001. Llegaron en busca de mejores oportunidades y huyendo de la violencia.

“La niña mayor, que ahora tiene 18 años y estudia en la universidad, quería aprender inglés y siempre tuvo ambiciones. Allá en Tamaulipas no había futuro para ella”, recordó Norma.

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Su esposo trabaja en un Car Wash mientras ella se ocupa de la casa y los hijos, y en su poco tiempo libre participa de voluntaria en la organización LUPE (La Unión del Pueblo Entero).

El anuncio de la acción ejecutiva de Obama, y la buena noticia de que Norma y su esposo serían beneficiarios de la misma, no la escucharon por televisión. Ellos dos se encontraban asistiendo a una importante junta en el distrito escolar donde estudian sus hijos. “Para nosotros es muy importante involucrarnos en la educación de nuestros hijos”.

Fue precisamente la hija mayor, la nacida en México y ahora beneficiaria de DACA, quien les avisó y les tradujo el discurso del presidente.

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“No le puedo explicar la alegría que sentimos. Sabemos que no es una solución perfecta, pero es un paso en nuestro camino a una legalización. Por fin podremos ir todos de vacaciones juntos como familia, sin temor a que nos detengan”, comentó Norma.

Norma insiste en que este será un día de Acción de Gracias especial para su familia. “Conocíamos la celebración de Acción de Gracias desde antes de emigrar, porque teníamos familia ya viviendo en Texas. Pero después de esto, nunca olvidaremos este día tan especial y su significado”, concluyó.

Los Angeles, California. Familia de M"NICA GONZÁLEZ

Mónica González vive en Los Angeles desde hace 17 años. Recuerda muy bien la primera vez que escuchó hablar del Día del Pavo. “Yo llegué indocumentada cruzando la frontera en un mes de octubre. En el edificio donde comencé a vivir unos vecinos me invitaron a la cena de Acción de Gracias, y me explicaron que era una celebración de este país en la que se acostumbra a cenar en familia y dar gracias a Dios por las cosas buenas del año. Me gustó mucho”, dijo.

Natural del estado de Veracruz, fue criada por su abuelita. Cuando siendo aún muy joven se convirtió en madre soltera, vió en la migración a los Estados Unidos la única esperanza de progreso para ella y su hija. “Dejé a la niña con mi abuela y me lancé al cruce, siempre con la idea de regresar un día por ella, y así fue”.

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Después de conocer a su actual pareja, en Los Angeles, y nacer su primer hijo estadounidense, Mónica volvió a Veracruz por su hija. “Me lancé de vuelta y me llevé conmigo al más pequeño”. Esta vez fue un viaje mucho más caro. Pero la buena suerte la ha acompañado todos estos años, y a pesar de su falta de documentos, nunca tuvo problemas con las autoridades.

En la actualidad su hija es beneficiaria de DACA, y ella es vendedora ambulante. Tiene dos hijos nacidos en Los Angeles y sabe que, a pesar de las necesidades económicas, este día de Acción de Gracias, tanto ella como su esposo, podrán celebrar en familia, unidos, sin el temor de que la policía los pare, y sin el peso de una posible deportación sobre sus espaldas.

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