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La inmigrante indocumentada mexicana Rosa Robles.

La mexicana Rosa Robles espera en una iglesia el milagro de Obama

La mexicana Rosa Robles espera en una iglesia el milagro de Obama

La inmigrante indocumentada confia en que podrá quedarse en Estados Unidos junto a su esposo y dos hijos.

La inmigrante indocumentada mexicana Rosa Robles.
La inmigrante indocumentada mexicana Rosa Robles.

Por Jorge Cancino

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El día antes que Rosa Robles debía salir del país en cumplimiento de una salida voluntaria de deportación, se refugió en una iglesia de Tucson, Arizona, en espera de un milagro: que el gobierno de Barack Obama le permita quedarse en Estados Unidos.

Leer: Una iglesia de Arizona brinda santuario a una mexicana

“Estamos luchando para lograr una victoria”, dijo Robles a UnivisionNoticias.com vía telefónica desde la Iglesia Southside Presbiteriana en Tucson. “Y no sólo para que yo salga de las sombras, sino también otros muchos indocumentados en este país que llevamos años de esfuerzo y sacrificios”.

Robles no está sola en esta campaña. Su esposo, Gerardo Grijalba, y sus hijos Gerardo Jr. (11) y José Emiliano (8) se refugiaron con ella. “Todos somos indocumentados, de Hermosillo, Sonora. Tenemos el mismo sueño y estamos esperanzados en que se cumpla”.

El esposo y los hijos de Robles tampoco tienen papeles de estadía legal en Estados Unidos, una falta de carácter civil no criminal que en los últimos años sectores de ultraderecha en el Congreso han intentado criminalizar.

“Vine a Estados Unidos en 1990, me casé y mis hijos nacieron en México. No tenemos papeles pero tampoco tenemos antecedentes criminales. Somos gente trabajadora que venimos a construir un futuro y nos estamos esforzando por conseguirlo”, señala.

En los años 80 la Iglesia Southside Presbiteriana de Tucson recibió a cientos de centroamericanos que huyeron de la violencia y la guerra en sus países. El gesto fue conocido como “Movimiento Santuario”.

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Los miembros de la comunidad religiosa declararon el jueves que están honrados de recibir a los Robles. “Separar a esta mujer de su familia es inmoral y reprochable", dijo la pastora Alison Harrington a un corresponsal de la agencia Efe.

Robles dijo que la iglesia donde se encuentra le explicó que “me van a apoyar”, y que existe la confianza “de que al final del día conseguiré detener la orden de deportación”.

 

Refugiada en iglesia para evitar deportación Univision Television Group

La pesadilla

Los problemas migratorios de Robles comenzaron a eso de las 6 de la mañana del 3 de septiembre de 2010. “Era el feriado del Labor Day. Me dirigía al trabajo. Yo limpio casas y oficinas. En la calle por donde iba la estaban reparando y habían colocado unos conos. Me confundí y en un tramo iba por la vía contraria. Entonces me paró un policía de la oficina del alguacil”, recordó.

“El agente me pidió documentos y le mostré mi licencia de manejar mexicana. Él entonces me pidió papeles (de estadía legal) y le dije que no tenía. Me dijo que llamaría a la Patrulla Fronteriza y me ordenó que me quedara en mi carro”, agregó.

La espera tardó más de una hora. “Pasaban los minutos y nadie venía. Le pedí al policía que me diera un ticket pero me dijo que no, que me iba a llamar a la Patrulla. Le supliqué, le pedí que no lo hiciera, por mis hijos, que yo iba a pagar la multa pero se volvió hacia mí y en tono fuerte me dijo que me callara. Me puse a llorar y me quedé en mi carro, asustada, muerta de miedo, esperando”, dijo.

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“Tuve la ilusión de que, como pasaba el tiempo, que la Patrulla Fronteriza no vendría por mí, que ya se habían tardado mucho. Una hora y media después llegaron y me llevaron a las instalaciones de ellos donde estuve siete días. Después me trasladaron al centro de detención de Eloy, donde permanecí 53 días hasta que me dieron salida bajo fianza”, narró Robles.

“Dos veces postergaron mi presentación ante el juez. Estuve dos meses presa porque en una calle de Tucson, que estaban reparando, me confundí en un tramo marcado con conos. Eso fue todo”, dijo.

Robles dijo que su abogada, Margaret Cowen, le aseguró que está en trámite un “permiso humanitario” y que “ella dice que saldré con un papel de aquí. Estamos muy agradecidos con quienes nos han ayudado y tenemos fe que lo lograremos, que podremos calificar para las medidas que el presidente Obama anunciará pronto”.

La batalla legal

El optimismo de Robles se basa en las acciones emprendidas el jueves por Cowen. “Le hemos dado al gobierno dos opciones”, dijo la abogada a UnivisionNoticias.com. “Que reabra el proceso judicial o detenga la orden de deportación”.

De la reapertura del caso, Cowen dijo que “la corte de inmigración puede hacerlo y proceder a un cierre administrativo”, y al abrirlo “incluir a los dos hijos de esta inmigrante mexicana quienes por ahora no pueden ser amparados por la Acción Diferida porque no cumplen el requisito de los 15 años de edad y no tienen una orden de deportación”.

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"Una vez hecho esto, se pueden cerrar simultáneamente los tres casos”, agregó.

La segunda opción legal interpuesta por Cowen “es para que la corte de inmigración detenga el proceso de deportación y pedir un plazo de permanencia de un año renovable, para que cada año se pueda extender a menos que haya una reforma migratoria o una acción ejecutiva del presidente. En nuestra experiencia, el gobierno prefiere reabrir los casos en vez de cerrarlos”.

Cowen dijo que existen otras opciones como por ejemplo un permiso humanitario, pero en este caso se consideró que no era necesario agotar este recurso, por el momento.

Las acciones ejecutivas

El 30 de junio el Presidente Barack Obama anunció que, debido a la inacción de los republicanos de la Cámara de Representantes con la reforma migratoria, actuaría solo y utilizaría su poder ejecutivo para reparar el sistema migratorio que, dijo, “se encuentra roto”.

Congresistas demócratas y abogados entrevistados por UnivisionNotiocias.com han anticipado que entre las medidas que podría adoptar el mandatario se cuenta una ampliación de la Acción Diferida de los dreamers (que frena las deportaciones de ciertos jóvenes indocumentados y les concede un permiso de trabajo provisional), y el uso discrecional del DHS (Department of Homeland Security) para detener las deportaciones de indocumentados sin antecedentes criminales que no constituyan una amenaza para la seguridad nacional.

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Robles podría calificar dentro de esta categoría a pesar de tener una orden de salida voluntaria.

“Esperamos que se resuelvan las gestiones que lleva a cabo nuestra abogada pero también aguardamos que el presidente actúe, que tome acción ejecutiva para aliviar la carga que llevamos millones de indocumentados”, dijo Robles. “Nos hemos esforzado y cuidado muchos años para que por fin llevemos una vida normal en este país”.

Elvira Arellano

Elvira Arellano, la inmigrante indocumentada mexicana que fue deportada de Estados Unidos el 20 de agosto de 2007 tras permanecer un año refugiada en una capilla de la Iglesia Metodista en Chicago, Illinois, y en marzo de este año regresó para reencontrarse con su hijo, dijo que inmigrantes como Robles “son un ejemplo” y que “deben continuar la lucha por los indocumentados”.

Arellano fue arrestada en la frontera de San Diego y liberada con un permiso humanitario mientras un juez de inmigración decide su futuro en Estados Unidos.

“Lo más probable es que cuando el presidente Obama tome acción ejecutiva, en septiembre, ella (Robles) podrá quedarse aquí. Tenemos que seguir luchando, todos juntos, por nuestros derechos, por nuestras familias y por nuestros hijos”, dijo la activista.

Arellano reingresó a Estados Unidos dentro de un grupo de 130 indocumentados que formaron parte de la campaña #BringThemHome (Tráiganlos de regreso a casa), una ofensiva para reunificar familias y que el gobierno de Obama pare las deportaciones.

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“Pienso que Rosa es una mamá responsable que trajo a sus hijos para darles un futuro mejor. Es importante que ella sea fuerte mientras se mantiene en el santuario. Es un gran esfuerzo de valor que hizo la Iglesia y esperamos que el presidente actúe tal y como lo anunció el 20 de junio. Sabemos que con las acciones ejecutivas muchas familias, como los Robles, se van a beneficiar. Ella en estos momentos es la voz de las mujeres indocumentadas de este país”.

Arellano se convirtió en símbolo de los 11 millones de indocumentados en 2007. La orden de deportación en su contra fue emitida en 2002 tras una redada de ICE en el aeropuerto de Chicago, donde trabajaba sin documentos.

La activista aguarda presentarse ante un juez de inmigración. “Mientras sigo luchando por nuestros derechos”, concluyó.

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